viernes, 25 de octubre de 2019

Y todo lo demás


Las protestas desatadas en Catalunya como respuesta a la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes soberanistas lo han ocupado casi todo en los últimos diez días, pero hay más. Todo lo demás. La situación en Chile, o en Líbano y asuntos mucho más cercanos que se escapan como el humo de los contenedores incendiados en Barcelona, a más de mil euros cada uno.

Una organización como Cáritas, que no está ligada a ningún Comité Central de ningún partido bolchevique, acaba de publicar un informe demoledor sobre nuestra actual  situación social. Pobreza, exclusión, acceso a la vivienda o a la posibilidad de calentarla en invierno muy difícil, con tendencia a lo imposible, para amplias capas de la población… Divorcio, como nunca en el último medio siglo, de la cualidad de trabajador  con la realidad de pobre de solemnidad…

Pobres, más que pobres, quienes han tenido que abandonar sus países por distintas causas, muchas ligadas a la pobreza y el hambre, y en otros casos a la guerra. Nuestra ciudad, aparentemente tan tranquila, tiene la posibilidad de encontrar de todo en cuanto se rasca un poco. Siempre ha sido una ciudad con enorme contraste entre el escaparate y la trastienda. Pues a escasos metros de una de las cumbres del escaparate, la sede del banco local y global, en los Jardines de Pereda, no es difícil trabar conversación con excluidos de todo. Mi experiencia avala que son gente tranquila, pacífica y preparada.

En el templete, donde alguna vez actuaba la Banda Municipal de Música, se refugian jóvenes albaneses que tratan de alcanzar el Reino Unido. Nuestra ciudad es frontera exterior y lo va a ser más después del Brexit. Nuestra ciudad está muy cerca de la guerra. En catorce meses, desde marzo del año pasado a mayo del presente, ocho buques saudíes han cargado armas y explosivos que se emplean en la guerra de Yemen. No somos ajenos a nada aunque a veces nos quieran convencer de que muchas de esas cosas no tienen relación con nosotros.

A la vez, con horas de diferencia respecto al informe de Cáritas, el Credit Suisse nos informa de que nuestros ricos son más y más ricos. Tenemos casi un millón de millonarios. Más de cincuenta son milmillonarios en euros. Somos una potencia mundial en millonarios. La décima potencia. Dos caras de lo mismo. En el número 15 del ranking nacional de millonarios figura Ana,la presidenta del banco local y global, y en el 30, el tío Jaime, juntos escalarían hasta el #8. Probablemente, algún día del año, no saben qué hacer con tanto dinero. Otras dos caras: Concentración de pensionistas en Madrid. Parece que el aporte de Bilbao es unas veinte veces mayor que el de Barcelona. No hay ninguna correlación con el volumen de población de cada uno de esos lugares. Otra dimensión del procès.

Y el traidor, lo hemos dicho poco, hay que repetirlo, hay que llamar por su nombre al dictador, el general traidor, ha sido finalmente desalojado de un lugar que no le correspondía, un lugar que compartía con miles de sus víctimas ¿Tarde? Mucho. Pero siempre hemos dicho que mejor tarde que nunca. Tras la aprobación de la Constitución, hace casi 41 años, no tenía ningún sentido que el traidor, sus restos, reposaran allí. Hemos tardado demasiado y el jueves 24 de octubre ha visto algo parecido a un aquelarre fascista. Muy minoritario, pero aquelarre. Menos mal que no ha habido ningún accidente. El mayor de ellos, que una familia que debería vivir en el exilio y de sus trabajos, se ha colado de nuevo en nuestras vidas. Una prueba aritmética de todo lo que nos falta para  la normalización. Sí, ochenta años después.

Y todo el espectáculo en precampaña electoral ¿A favor de quién? La factura por la responsabilidad mayor de la nueva cita electoral no vamos a conocerla hasta el 10 de noviembre. Paciencia.



lunes, 21 de octubre de 2019

Pure Souche


Tengo arrugado el optimismo. Las lluvias han cancelado un empeño colectivo de muchas semanas al que algunos nos habíamos entregado por cuarto año consecutivo. Y además,  el aniversario del que hablaba la semana pasada y todo lo demás. Supongo que ahora que se van a cumplir 30 años de la desaparición del muro físico que separaba el este del oeste en Berlín y no solo allí, ahora puede ser importante recordar que hace 30 años nadie en Yugoslavia podía suponer la que se avecinaba. De hecho, en febrero del 84, cuando se inauguraron los Juegos de invierno en Sarajevo, Yugoslavia podía suponer, todavía, algo parecido a una tercera vía tratando de conciliar lo mejor de los dos primeros mundos. Después pasó lo que pasó. Algunos yugoslavos puede que estén mejor que sus padres. No creo que eso alcance a la mayoría.

Tuve un primer vértigo muy en el momento. Un cuñado, militante de la CDU, de una prima residente entonces en Alemania, estuvo por aquí con nosotros en el verano del 91. Aprendía cincuenta palabras diarias de nuestra lengua, como una máquina. Se marchó con un castellano de supervivencia después de dos semanas. Defendía entonces la fragmentación de Yugoslavia con mayor ímpetu que su canciller, Kohl. El día de San Fermín de aquel año, con Martin aquí aprendiendo como una máquina, Eslovenia ya era independiente de facto, después de unas operaciones militares que duraron diez días. Ha sido el actual presidente de la Generalitat el que ha bendecido la vía eslovena…

Los escombros nos alcanzan a todos. Si hace una semana este humilde blog pronosticaba que “en los próximos días se provocarán desórdenes”… No me importa reconocer que no esperaba que la batalla de Barcelona llegara a ser espectáculo retransmitido en directo por varias cadenas de televisión en la noche del viernes 18. Ese mismo viernes, un comunicado de Amnistía Internacional, a mi juicio, el juicio de un activista de esa organización, ha resultado muy inoportuno, justo en la medida en que ha dado munición a uno de los bandos, o a los dos. No sé si el equipo de Amnistía Internacional que ha estado en el terreno monitoreando la situación ha venido del extranjero, pero ya lo he preguntado a la sección española.

Mi humilde blog también decía en su última entrada que se está buscando un mártir (desde) hace más de dos años. Cada vez estamos más cerca. Una amiga, supongo, de un amigo francés, con la que me he enzarzado un poco en el muro de mi amigo en fb, a propósito del tema, ha escrito, literal:  il faut laisser voter seulement aux catalanes de pure souche pas à tous ce qui vivent . Pure souche, pura cepa. Los demás que se vayan, ya se oye en los conatos de enfrentamiento de estos días,  a quién sabe dónde. Probablemente al pueblo del abuelo o del bisabuelo. Y se quedan anchos. Tan anchos que un presidente que manda apretar y después manda a la policía a que reviente los ojos de los que aprietan, sigue siendo presidente y cobrando, bastante, como presidente.

Y el otro presidente, que parece que cobra bastante menos, tampoco parece que vaya a recibir un plus de rendimiento por su trabajo en este campo. No lo considero el mayor culpable de lo que hay, pero empieza a ser responsable de una parte de lo que no hay. Mucho cálculo electoralista y mucha confianza en los gurús de los sondeos. Cualquier día veremos a zahoríes en las reuniones de los círculos de (in)decisión.

De verdad es tan difícil entender que casi nada es uniforme? Que España no lo es, pero tampoco ninguna de sus comunidades autónomas. Qué ha pasado en Badía del Vallés a la llegada de las columnas independentistas procedentes de antiguas comarcas carlistas? Todavía no ha ocurrido lo que pasó en la Plaza de Palacio en Barcelona, allá por los años 30 del XIX, lo mismo que en la Alameda de esta ciudad desde la que escribo: Las milicias urbanas rechazaron a tiros a las partidas apostólicas. Todavía no hemos llegado ahí. Como en Sarajevo hace treinta años. Todavía no. Pero otras columnas, fascistas, se han vuelto a descolgar por la falda del Tibidabo, por los barrios altos en los que el bienestar se escapa por las ventanas. Nunca dejaron de estar ahí. Desde enero del 39. O antes.

Nadie es ajeno a estas turbulencias. El efecto mariposa también saca a la calle a los fascistas de aquí. Hace dos años aparecieron banderas en barrios en los que ni la selección nacional de fútbol lo había conseguido. Ahora ya están normalizados en las vías institucionales pero no abandonan la calle, al contrario. Cuánto faltará para que arrasen electoralmente en las periferias urbanas que todavía se tiñen de rojo en las noches electorales?



martes, 15 de octubre de 2019

Rebeldes o sediciosos


Me pasó lo mismo cuando se aplicó el artículo 155 de la Constitución en Catalunya. Tanta atención a ese artículo y tan poca a otros muy relevantes. Ahí estamos con la sentencia publicada ayer y filtrada hace días. Esos señoros del alto tribunal, alguno de ellos, filtra por los codos. No soy uno de los aproximadamente quince millones de españoles especialistas en Derecho, que incluyen a muchos sin graduado escolar y pontifican a diario sobre lo que se tercie. Quizá todavía no hemos encontrado la fórmula de vivir con las nuevas tecnologías de la comunicación, que ya no son tan nuevas.

Otros varios millones, con estudios, se comportan de forma muy parecida. Los dos vicepresidentes frustrados, Rivera e Iglesias, sí, sí, cualquiera de los dos podía ser ahora mismo vicepresidente del gobierno y seguramente hubieran dado menos leña al mono de la que dieron ayer. Pedro Sánchez, que no me parece mucho más espabilado que cualquiera de sus dos potenciales y frustrados vices, justo en este temita no menor, no tiene la máxima responsabilidad, creo yo. En junio de 2018, cuando llegó a la presidencia del gobierno, el proceso estaba en instrucción muy avanzada. La política no había actuado y se había vulnerado la ley. Supongo que tantos especialistas en Derecho como tenemos serán partidarios, todos, de la división de poderes. Viva Montesquieu y viva el vino.

M. Rajoy y su vicepresidenta, no creo que se hayan pronunciado de momento. Coincide que otra tensión institucional enorme, aquello que se denominó Plan Ibarretxe, se fraguó con el gobierno de la mayoría absoluta del PP, presidido por Aznar y del que formaban parte varios delincuentes. En septiembre y octubre de 2017, cuando los dirigentes catalanes se saltaron la legalidad a la torera, Pedro Sánchez, que ya había ganado las primarias en el PSOE, no era ni diputado en el Congreso. Había dimitido un año antes…

No debería olvidarlo el actual dirigente del PP. Alguna vez, alguien tendrá que dejar de jugar con los votos que se pueden ganar en la España interior a costa de tener cada vez menos relevancia en Catalunya y de que allí cada vez sea mayor el número de ciudadanos que no le hagan ascos al independentismo. Algo históricamente minoritario que se ha ido convirtiendo en masivo a costa, también, de desaciertos de los gobiernos de Madrid. Y es que igual que antes de la sentencia, hay que hablar. Tendrán que hablar  quienes en un lado solo han visto la aplicación de la ley como receta y en el otro saltarse esa misma ley, y también podrían empezar ya a hacer las maletas y escribir sus memorias.

No me he leído la sentencia. Ni pienso hacerlo. Supongo que quienes jodieron ayer el vuelo a más de veinte mil personas tampoco lo han hecho. No es fácil pedir algo de vergüenza a quien no la tiene por definición, pongamos el neofranquismo. Pero el pijerío catalán, que vivió espléndidamente en el franquismo y en el pujolismo, alguna vez le va a dar la puñalada trapera a sus socios, los que ayer y hoy y los próximos días provocarán desórdenes. Se está buscando un mártir hace más de dos años. Es milagroso que todavía no lo hayan conseguido.

Me queda una piedad especial para quienes fuera de aquel territorio han comprado y compran el relato de los pijos y de su revolución. Sé que no suelen ser partidarios de indulgencia en otros casos de vulneración de leyes y que prefieren la modificación de las mismas. Ahí vamos a estar de acuerdo. Pero mientras alguien no mida mejor, aproximadamente la mitad de los ciudadanos residentes en aquellas cuatro provincias no quiere la independencia. La mayoría de mis amigos y parientes de allí entre ellos. Allí trabajé y estudié y residí casi un tercio de mi vida adulta. Allí nació mi hijo. No soy neutral en este conflicto. Fui administrativamente catalán dieciséis años, mitad en dictadura y mitad en democracia. De haber seguido siendo ciudadano catalán, sé en que posición no estaría. No sé mucho más. Que no quería haber escrito esta semana solo de esto y que si meto algo más me alargo demasiado ¿Tendremos arreglo?

viernes, 11 de octubre de 2019

Primera piedra

Junto al Hospital de Santa Clotilde, una de cuyas especialidades son los cuidados paliativos, tres ancianos cruzando a unos diez metros de un paso de peatones. Comentan entre ellos y ríen:”Estamos p’a correr, jajaja” Efectivamente uno lleva bastón, otra camina muy encorvada. La tercera tiene una cojera visible. Si en vez de setentones u octogenarios hubiesen sido jóvenes, probablemente esos mismos ancianos hubieran mostrado su desacuerdo. Pasa a diario, la convivencia entre bicis, neopatinetes, conductores, peatones… no es fácil. Yo, menos patinete, de momento  uso de todo y reconozco que no siempre cruzo adecuadamente. Contradictorios somos todos.

Es el camino de las incoherencias y quien esté libre, que lance la primera... Castro Urdiales y Piélagos, dos de los municipios cántabros más poblados son noticia estos días. Los dos han crecido mucho en las dos últimas décadas y los dos tienen asuntos dolorosos relacionados con irregularidades urbanísticas. En Piélagos van a pagar entre todos lo que solo benefició a algunos y el partido que gobernaba y dio las licencias…ahora silba, mira al techo y se opone. En Castro Urdiales, más de diez años después de la instrucción, con dos alcaldes y decenas de inculpados, la fiscalía se lo  ha pensado mejor, o peor, y ha retirado las acusaciones a la mayoría de ellos, dejando con la boca más abierta a buena parte de la ciudadanía. Transversal, afecta a casi todos los partidos. O sea, poca indignación con la nueva postura de la fiscalía.

Leo en El País, a propósito del éxito que parece que está teniendo un juguete sexual 3.0, supongo que fabricado en China, y que estará dando millones a sus creadores y que, al parecer, el aparato no tarda ni dos minutos, he podido leer: “Hasta en el clímax sexual, capitalismo y feminismo se dan la mano en la era de la mujer optimizada” Unir orgasmos rápidos y modo de producción capitalista, no se le ocurre a cualquiera. Y ahora, millennials y neoliberalismo mediante, es revolucionario alcanzar un orgasmo en dos minutos, o menos.

En un magazín digital feminista que también alababa el invento, he aprendido un neologismo: Cishetero. Mi relación con el latín nunca fue muy buena, pero el prefijo cis algo me dice. Probablemente tenía trece años cuando me encontré con la Galia Cisalpina. Cisjordania, a este lado del Jordán, frente a la Transjordania,  del otro lado. Cishetero, que te quedas donde estabas, que no cambias. El  lenguaje avanza a diario, siempre ha sido así. De otra manera seguiríamos hablando latín. Aunque dudo de que los heterosexuales acabemos autodenominándonos cisheteros. Otra cuestión es que nos lo llamen. Espero que no sea insulto.


Y se me ha ido la semana entre nietos y activismos y voy a publicar en viernes y no puedo evitar acordarme de un viernes de octubre de hace once años. Era el 10, sin duda. Al abandonar Valdecilla, después de tres semanas, la supervisora de la planta me dio un número de teléfono. Ella sabía mejor que yo que me iba a hacer falta. Era el número de la AECC. Y es posible que lea esto la persona que me atendió, la que me dio el primer salvavidas. No tengo que consultar calendarios, el 12 fue domingo y el 19. Y ese 19 terminó una parte de mi vida. La mitad aproximadamente y sería muy incoherente y/o muy contradictorio si no abriera paso en lo que escribo a lo que me bulle en la cabeza. Y si, aunque se me junten acontecimientos, no abriera hueco a un lazo rosa.


lunes, 30 de septiembre de 2019

Liebres y sardinas


Tralará. Por el mar corren las liebres… El mar, la mar, que como sabe casi todo el mundo tuvo, y espero que mantenga, un noviazgo con esta ciudad, tiene relación con casi todo lo que nos sucede. Somos la mar y su novia. La mar de felices. Por eso nos organizan espectáculos vistosos con la mar de protagonista. Esa era la teoría. Al final el dislate ha quedado mejor por la parte de las sardinas que corren por el monte. Más tralará.

El diario más diario de todos los diarios que se imprimen por aquí, portada a cinco columnas, da cuenta del acontecimiento pero, vaya, vaya, con un pero. Debido a las mareas equinocciales y sus altos coeficientes, el desembarco se produjo como algún embarazo famoso, de puro milagro, pero no desde barcos. Desembarco sin barcos. Normandía en El Sardinero, el 6 de junio por San Miguel, un manga por hombro de libro. Y las mareas equinocciales que parece que no estaban anunciadas. Pues otra vez vaya, vaya. Y vaya.

Si Eisenhower lo hubiera adivinado…Mira que ya hubo problemas en junio del 44. Creo recordar que la operación Overlord se retrasó debido al mal tiempo en el Canal. Deberían haber desembarcado aquí, o en Zarautz, pillar a los nazis por la espalda y reconquistar Europa desde Hendaya. Quizá de paso nos hubieran reconquistado a nosotros que buena falta nos hacía.

Yo no he querido verlo, que me conozco. He pasado el fin de semana del desembarco de Normandía en El Sardinero en Picos de Europa, de ahí las sardinas que corrían por el monte… Y hay una foto, al menos una, de un niño con un fusil ametrallador. Y otra, con otro niño, supongo que es otro, subido a un carro de combate y aprendiendo a manejar una ametralladora... Tengo fotos de niños de Yemen, con una guerra de verdad... A qué estamos jugando? La Historia, admite puestas en escena y en muchos lugares del mundo hay representaciones muy dignas. Hace unos años  algunas de nuestras poblaciones más importantes han recordado el final de las guerras napoleónicas. Algunos no se han resistido y han traído esos uniformes a la mascarada de San Miguel. Pero con todos esos dislates, no sé si se hubiera comprendido que lo celebrado en Castro o en Laredo, se hubiera hecho en Cornualles, por ejemplo.

Este mismo mes, en el marco del prólogo de unas jornadas poéticas, La Surada, se ha recreado en La Magdalena una foto histórica. Una foto que sigue escociendo, al parecer. Ese Real Sitio. Ese marco incomparable, también fue un campo de concentración franquista entre el final de agosto de 1937 y principios de 1940. Pero la foto de hace un par de semanas no se ha tomado en Paris. Se ha tomado en la Magdalena. Y la batalla de Gettysburg no se recrea en California.

Esa foto, la recreación de una foto histórica,  ha puesto al neofranquismo de Vox, con un concejal en nuestro Ayuntamiento, en pie de guerra y ha habido una moción en el último pleno…Y el PP se ha abstenido!!! Creo que Ciudadanos ha votado en contra. A pesar de alguna declaración confusa de su portavoz municipal. La equidistancia no tiene porque ser fácil. Un problema con nuestra memoria colectiva, quizá el principal, es que después de más de ochenta años, cada vez que se reclama alguna reparación para los que todavía no la han tenido, se pone en el escenario aquello de que en los dos bandos se cometieron atrocidades. Pues sí. El tema es que algunas atrocidades han tenido reparación inmediata y otras siguen en lista de espera.

Soy un aliado de La Vorágine, organizadora de La Surada poética. Eso quiere decir que pago una cuota mensual para que la cultura crítica tenga espacio en mi ciudad natal. Hace un año acudí a un llamamiento para un micro mecenazgo que facilitase su traslado a un local más amplio. Se consiguió. Del mismo modo que en la jota Calahorra ya no es Calahorra y parece Washingtón, con tilde en la o, Santander ya no es aquella ciudad balneario en que había que llevar determinados bañadores a las playas. Eso se acabó. Hay otras fotos de aquellos años en que la Magdalena fue campo de concentración. Si La Vorágine decide seguir con esa campaña, algún neofranquista lo va a pasar peor. Hay otras fotos en las que los presos republicanos están desnudos en la playa y no eran protonudistas. Eran, simplemente, limpiucos.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Estambul (y 3)


El domingo por la mañana tomo el tranvía en sentido contrario. Besiktas, como Galatasaray o Fenerbahce, para mí solo tenían significado futbolero. Después del viaje… Sí que se aprende viajando. Ya lo creo. El palacio de Dolmabahce parece muy espléndido pero no estoy dispuesto a echar dos o tres horas en ambiente versallesco y rodeado de miles de guiris. Después de un paseo por el barrio cojo el ferry y vuelvo a Asia. Toda la vida sin ir, y dos veces en doce horas, ese puedo ser yo.
Kadikoy un domingo por la mañana es un respiro de paz y bastante autenticidad. En el mercado del pescado le pongo nombre a los chicharrillos que he visto pescar en el puente de Gálata. Son isravits. Las rebalisas, tan abundantes en el Cuerno de Oro, no aparecen en el mercado. Los salmonetes tienen el tamaño que más me gusta pero no tengo cocina y en el kettle del hotel no estoy seguro de que me vayan a quedar bien fritos. Empiezo a comprar algunos recuerdos. Nada que ver con los precios turísticos. La minipizza que me hace de tentempié tampoco. Ya controlo Kadikoy y Karakoy o sea que vuelvo a Karakoy. Como al lado del hotel, descanso un poco y me lanzo a otra larga marcha.

Hagiosman, en el final de la línea 2 del metro, no debe ser un destino muy turístico pero en cuanto se empieza la cuesta abajo, el paseo es de cinco estrellas, con el parque a la derecha y el Bósforo otra vez abajo, bastante abajo. Al final una zona bastante acomodada, pija para el nivel medio de allí, con muelle de yates y una terraza en la que el çay se acerca al euro por taza. Habrá que esperar al aeropuerto para superar la cota de Tarabya. Un autobús y el metro desde el Politécnico me devuelven a Gálata a tiempo de cenar en el Armada.

Es un restaurante que quizá se pueda encontrar todavía en alguna localidad no costera, preferentemente. Manteles blancos, aparentemente de hilo y con un vidrio encima para no lavarlos a diario. La comida expuesta en vitrinas refrigeradas que facilitan la elección por señas. Una ensalada que en Mallorca hubieran llamado trampó aunque con un pimiento combativo, un arroz con pasas, pechuga de pollo rellena de verduras y bebida no alcohólica, agua o zumos, por 34 TL, unos 5,5€. Compro más recuerdos en Istiklal a la salida. Es el optimismo del acierto. Al día siguiente volveré, claro.

El lunes vuelvo a las islas. Me empieza a divertir mi desenvoltura. Recargo la tarjeta del transporte público en turco. Algunas ofrecen la posibilidad de hacerlo en español y hasta ahora me había arreglado en inglés. Como no tengo un billete de 10TL, tengo que repetir la operación. No sé hacerlo mejor con dos billetes. Seguramente se podrá pero mi turco deja mucho que desear. 50 TL en transporte para cinco días. 1,5€ por día. En el muelle de Eminönü mato los minutos de espera analizando el hábito femenino. En Estambul creo que se puede seguir diciendo que la mayoría de mujeres no llevan nada por la cabeza.

Las que llevan algo, llevan cosas muy diferentes. Salvo el burka total, he visto de todo, pero insistiendo en lo que me ha parecido la mayoría. Unos pocos hombres visten al estilo tradicional. Hombres, y mujeres con la cabeza descubierta, en su inmensa mayoría, pasarían totalmente inadvertidos en nuestras calles. No he visto mujeres fumando por la calle. Todavía se fuma mucho. Las calles están en general muy limpias salvo por las colillas. Y sí, en las terrazas las mujeres fuman. No he visto el más mínimo incidente de ningún tipo salvo algún atasco de tráfico. Algún despliegue de policía y/o ejército en sitios muy turísticos recuerdan la alerta en la que vivimos hace años en todas partes.

El día es llamativamente luminoso y el Mármara está mucho más calmado que el viernes. Esta hora larga de barco, desconectado, me hace reflexionar sobre lo excesivamente conectados que solemos estar. Paso el muelle asiático de Kadikoy y la primera isla, Kinaliada, y la del viernes, Burgazada y como vamos con algún retraso y veo unas calitas muy aparentes antes de llegar al muelle, desembarco en Heybeliada, que en griego tenía un nombre relacionado con el cobre que es el color dominante en la isla. Mi destino, Buyurkada, tiene fama de ser la más masificada.

Algún resorte inexplicable me hace consultar los horarios de vuelta. Algún amigo se ha quedado colgado en Pedreña o Somo. Lunes 16 de septiembre: Empieza la temporada de invierno. No íbamos con retraso. Ha cambiado el horario, mi folleto ya no sirve y tengo dos horas hasta el próximo barco de vuelta. Buscando las calas, llego a un peaje: Un parque de peaje. 7TL, poquito más de un euro. Vale la pena. Llego al liceo de la isla antes de darme cuenta, en mi mejor interpretación de bilbaíno consorte, de que estoy dando dos vueltas. No he visto el acceso a las calas. Hay una valla en el acantilado aparentemente continua. Pregunto, que es lo que tanto nos/me cuesta, y encuentro una puertecita abierta… Me baño en el Mármara. El agua está limpia y templada. ¿Cuántos de los que han visitado esta ciudad se han bañado aquí? Si se dispone de unas cinco horas, vale la pena, con o sin baño.

Los mercantes en espera de muelle han disminuido apreciablemente. Era llamativo a primera hora. Las tasas del puerto deben ser altas y el lunes a primera hora querrán entrar todos. Como no he comido mucho, salgo a merendar. El capítulo de dulces en este país es inabarcable. Ya había caído una baklava mejor, la de hoy es una necesidad. Tengo que madrugar mucho. De vuelta al hotel empiezo a arreglar la maleta y subo al bar de la azotea a tomar una cerveza mientras se pone en sol. Pasará lo mismo al amanecer pero no lo he visto, los atardeceres son muy impresionantes. Ceno pronto, de nuevo en el Armada, elijo un relleno distinto para la pechuga de pollo y perdono el trampó agresivo. La factura baja a 24Tl, menos de 4e.

Me vuelve a ocurrir, en Istiklal, cerca del consulado sueco. Un joven me pide fuego, no tengo pero está convencido de que soy turco. Él tampoco parece sueco, es de una provincia del este y está de paso en Estambul. Se sorprende de que sepa que su provincia esté en el este pero es que casi todo está al este visto desde aquí. Tiene buen nivel de inglés y un tío en Sabadell con un kebab y lo más importante: No me hace elegir equipo de fútbol. No es infrecuente que se enrollen por la calle. Aparentemente sin más intención que conversar.

De madrugada el recepcionista me llama un taxi de confianza que por 30€ me deja en el aeropuerto en algo menos de media hora… El servicio VIP de la llegada no mereció la pena. El aeropuerto nuevo es enorme. Tanto a la llegada como a la salida, se emplea casi media hora de rodadura después del aterrizaje o antes del despegue. A una hora y media sobrevolamos la costa italiana del Adriático. Un poco antes, las islas dálmatas y un poco después el centro de Roma,  y Ostia y el norte de Cerdeña a las dos horas. El vuelo de vuelta es muy puntual y a las 11.30 estamos en la terminal de Calatrava en Loiu. Me ha parecido que era un viaje que se podía contar.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Estambul (2)


El segundo día me he propuesto estar en Santa Sofía a la hora de apertura, las 9, y lo hago con tranvía desde Karakoy y desayuno pillado al vuelo en una panadería. Acierto. No hay casi nadie en la fila de entrada y gozo de unos minutos, pocos, con la maravilla bizantina bastante vacía. Cuando empieza a llenarse, me voy al piso superior y vuelvo a acertar. Todavía no ha subido mucha gente. Cuando empieza a ponerse imposible, me refugio en un video sobre el proceso arquitectónico de la basílica. Allí lo del arbotante de las primeras líneas. Afuera llueve. No hay mucha prisa para salir.


Intento llegar a la mezquita azul antes de las 12. Pero es viernes y no abren a los infieles hasta las 14.30. Aunque visito la Cisterna, también con una fila de entrada aceptable, no me parece que deba esperar. Un comerciante de alfombras se dirige a mí en castellano. Me desoriento. Llevo una etiqueta de Iberia en la mochila y él tiene novia en Avilés. Conoce Santander. Ha tenido otra novia española. De Elche. La Desideria de Antonio Gala parece plural. Y las pasiones turcas se pueden ocultar en un físico más discreto que el del protagonista de la película de Aranda. Cambio de escenario. Tranvía, metro 2 y metro 6 y alcanzo las proximidades de la Universidad del Bósforo, con vistas espectaculares sobre el estrecho.

Desciendo a pie y sigo por la orilla. Cuando me doy cuenta de lo cansado que estoy, cojo un bus que me lleva a Taksim. En terreno conocido, como de picnic, como tantos otros. Descanso un rato en el hotel y como el día parece que ha mejorado, cojo un barco a las islas. Burgazada, con escala en Kadikoy y Kinaliada, que parece una broma en catalán, toma un poco más de una hora y cuesta menos de un euro por trayecto con tarjeta del transporte público.

El tiempo ha mejorado pero el sol, a esa hora de la tarde, ya no compensa el nordeste fresco que ha salido y que agita el Mármara. No me baño y me quedo con las ganas ¿Cuántos turistas se han bañado en esas aguas? Un çay, creo que todavía he pedido té, por 4TL hasta que llega el barco. El anterior té lo tomé en Mazcuerras, en una visita a Aselart y el anterior no lo recuerdo. No tomo mucho té. He pasado casi tres días en Estambul sin caer en la tentación. El de Burgazada ocupa un lugar intermedio en precio. Desde 1,5 en Balat, a 5,5 en Tarabya y algo más de 7 en el aeropuerto. El viaje de regreso resulta memorable con la tarde apagándose por encima de los minaretes. Ceno otra vez en Istiklal, en un moderno muy occidental por unos 12€. Todavía no me atrevo con el Armada.


El sábado no madrugo demasiado y me arrepiento en la mezquita azul. Demasiada gente y demasiada restauración, pero es una maravilla aunque me parece algo menor,  pese a su fama, que la de Solimán. A la salida encuentro un cambio que me parece bueno, mejor que el que mi banco me ha hecho aquí antes de salir, pero todavía los encuentro mejores. Este mes, con toda la fluctuación que circula por el mundo, en Estambul te pueden dar entre 6 y 6,30 TL por un euro. Vuelvo a atravesar el Gran Bazar. Ir de compras no es un deporte que practique con mucho entusiasmo, pero parece que aquí, el Bazar es algo más. Acabaré comprando en las proximidades del hotel, al lado de la torre Gálata. Y en Istiklal. Y en Asia. Pero no en los bazares.

Unos edificios curiosos me llaman la atención. Investigo posteriormente. Era un lugar de llegada de caravanas, un albergue, un cambio de caballerías, fiestas nocturnas... En la época en que Estambul era Constantinopla y todo el comercio del mundo pasaba por allí, creo que en mis clases de arte el profesor lo  llamaba caravanserrallo. Vuelvo al hotel, como, descanso un rato y me lanzo a la calle de nuevo. Largo paseo por Balat después de informarme del lugar en el que Russell Crowe, en el Maestro del agua, encuentra hospedaje y algún calor para su viudez con una posadera encantadora.


Me vuelvo tan loco, yo solo, discutiendo conmigo mismo sobre la gentrificación, que cojo varios medios de transporte, incluyendo un barco que me lleva a Usküdar donde cojo un metro. El hijo de un amigo residente en Estambul desde hace años me había recomendado un haman en el lado asiático y allí fui. Si eso era el sábado 14, diez días más tarde mi espalda guarda señales del peeling que, guante poderoso mediante, me practicó  un turco no menos poderoso. Todo correcto, todo auténtico, aunque el encargado de recepción se defendía aceptablemente en inglés, y muy buen precio. Unas seis veces menos que los turísticos del centro.

Vuelvo bastante tarde para cenar según los usos locales. El Armada, ahora que iba dispuesto, ya está cerrado. Repito en el del viernes. Me acuesto con una medalla personal: A la mitad entre los sesentaytodos  y los setenta, he pisado Asia por primera vez. No va a ser la única/última.