viernes, 28 de julio de 2023

Cuadrando círculos

 

Con una determinada luz y una determinada temperatura no es fácil situarse en Irlanda, pero hoy trato de conseguirlo. Suena Foggy dew, es mi tributo a Sinéad O’Connor, una de tantas celebridades que parece que no han vivido felices. El levantamiento de Pascua de 1916 me atrajo desde muy joven. La culpa debió tenerla un libro que compré en la feria del libro usado. Y, después, el verano canicular de 2003 –¡¡¡ llegaron a sobrepasar los 24ºC !!!-  y unas jornadas memorables en la costa oeste de aquella isla, muy cerca de Westport, donde un componente de los Chieftains tenía un pub y la música en vivo de grupos diversos a veces tenía el acompañamiento de aquel Boss, Matt Molloy… Galway, Connemara, Croagh Patrick…

Todo esto me aparta un poco del sinvivir que supone este año el recuento del voto CERA, los españoles residentes en el extranjero. Después del freno a tanta locura que nos habían intentado colar por alguna escuadra, - todo está en el aire de momento, pero hemos asistido a un paradón estilo Iríbar, por parte del actual gobierno en funciones, que sigue recolectando datos positivos en la parcela económica…- y sí, faltan semanas de mucho jaleo. Pocas dudas. Encuentro muy positivo que un partido que pretende ser moderado se deshaga del abrazo de oso que le ha dado la extrema derecha. Aunque solo sea los días impares, como ayer, en que Moreno Bonilla interpretó un papel medio creíble. Qué lástima que se convirtiera en presidente de Andalucía en 2018 con la rémora de no haber ganado las elecciones autonómicas…Puede que sectores del electorado se decidieran a frenar la ola pronosticada precisamente por tanta contradicción…

Poco antes del cierre de los colegios electorales, el domingo pasado, escribí:  Espero que no sea un recuerdo amargo. Esa esperanza de hace una semana va bien. Pase lo que pase en los próximos meses, el 23J español se va a parecer mucho a la aldea gala que resistía al Imperio Romano. No somos otra muesca del nuevo fantasma que recorre Europa… He bromeado frecuentemente con mis desaciertos en los pronósticos pero algunas veces acierto. Me cargué la mayoría de sondeos demoscópicos antes del cierre de los colegios electorales. No era razonable. Y ahí estamos y parece que alguno se lo había creído y ahora andan como vacas sin cencerro. El candidato Núñez ya había dicho, en primera persona, que iba a modificar la ley para que no se pudiera votar en verano. Chifladura mayúscula. Habría que cambiar la Constitución para retirarle al presidente del gobierno la potestad de convocar elecciones cuando lo estime oportuno. Y a modo de recordatorio, ¿alguien recuerda cuándo fueron las últimas autonómicas gallegas?

Ahora, portavoces –supongo que autorizados/as- andan cambiando la Constitución al afirmar que tiene que gobernar el PP pues es la lista más votada… Pues si junta 40 votos a los suyos así será. Otra cosa no se contempla en nuestra, sí nuestra, Constitución. Las navajas todavía no han brillado todo lo que van a brillar. En el campo de la izquierda de la izquierda ya ha habido alusiones gloriosas. Me permito una pregunta, o dos. ¿Quién puede asegurar que visto el rumbo que llevaba Podemos, los 31 escaños de Sumar no sean un triunfo rotundo? Esos 31 escaños se han obtenido en 19 provincias y solo en las cuatro más pobladas, más de uno. Ninguna de ellas elige cinco o menos diputados. En las 33 circunscripciones restantes se han perdido miles de votos, aquí alrededor de 30.000.  Si el objetivo es reeditar un  gobierno de coalición progresista ¿Alguna esperanza de candidaturas más amplias para la próxima convocatoria, sea este año o dentro de tres o cuatro?

Llevo semanas cerrando con cosillas locales. El PP de Santander, con mayoría absoluta en el Ayuntamiento de la capital, no tiene la más mínima vergüenza para reclamar ahora justo lo contrario de lo que pidió hace cuatro años, cuando dependía de los votos de C’s para seguir con el bastón de mando. El ministerio correspondiente debería asegurarse de que esta vez la petición sea la definitiva, poner y quitar espigones en una playa no debe ser gratis. Ya hay otra causa en marcha. Y otra más: en el único municipio cogobernado con VOX en Cantabria, la jornada del  miércoles 26, ha pasado a ser la del bésame mucho y parece que tuvo éxito, en forma de muchos besos. Algunos de ellos de los que ese consistorio prefiere prohibir. A buenas horas…

domingo, 23 de julio de 2023

Veinte años no es nada

 

Las efemérides de este mes añaden una fecha. En un futuro más o menos próximo, el 23J tendrá significado. No puedo saber todavía el sentido de ese significado. Puede que sirva para un cambio de mayoría parlamentaria, que lleve al gobierno al  neofascismo por la vía democrática y eso nunca antes había ocurrido aquí. O puede que no se mueva nada. Los sondeos demoscópicos están tan sesgados que empiezan a valer poco. Todos ellos. Un diario antiguo, que pretende ser el estandarte de los monárquicos, que tiene alguna portada histórica vergonzante, apuesta por un mínimo de 180 escaños para la suma del PP y los ultras. Es una cifra que difícilmente se ha podido obtener por métodos medianamente científicos y además normaliza una coalición que será bautizada como de centro-derecha, pero que dejará el centro muy lejos. 

Volviendo a los aniversarios, pasado El Carmen y el 18 de julio –¿podría recuperar su carácter festivo?-, al aniversario del fallecimiento de mi madre y al de mi boda, a partir del año próximo añadiremos este de hoy. Espero que no sea un recuerdo amargo. No tengo el más mínimo interés en defender al CIS pero es casi el único que publica la ficha completa de sus estudios y ha acertado en sus previsiones mucho más de lo que en las barras de los bares y el cuñadismo oficial, le reconocen. Puede estar mucho más cerca de la realidad de esta noche que el ABC. Mi declaración de la jornada es que voy a aceptar el resultado, sin ninguna enmienda, sea cual sea, y eso  parece que ahora mismo ya es heroico. Y puede que me siga gustando una canción de Andrés Calamaro, que tuvo relevancia en un acontecimiento familiar, hace casi nueve años, aunque seguramente mi sectarismo lo impedirá. Y su que-te-vote-Txapote de anoche –jornada de reflexión- en Tenerife, será una llaga para toda la vida. Difícilmente se puede ser más impresentable.

La prensa amiga, no solo la de la portada histórica, ya está hurgando en la vida de  Silvia Intxaurrondo. No se lo van a perdonar. No dejó pasar las mentiras de Núñez Feijóo y veremos qué coste personal puede llegar a tener. Lo de Correos y la presunta manipulación de los millones de votos entregados a la empresa pública parece un error de cálculo importante. Además de ser la prueba del nueve de que se copian las estrategias del trumpismo.

Los debates electorales siempre dejan heridos. En el último, la demagogia de Santiabascal se demostró insostenible en los temas económicos pero consiguió hincar el diente en lo relativo al colectivo lgtbi y no tuvo respuesta en una afirmación que desconocíamos: La de las presas que se han dinamitado. Conozco alguna que se está recreciendo pero ninguna de las otras. También la todavía vicepresidenta y ministra de Trabajo patinó con una afirmación: Llevamos cuarenta años con la jornada de 40 horas semanales y es tiempo ya de reducirla. Seguro. Pero hace cuarenta años, cuando Felipe González llevaba pocos meses en la Moncloa, y yo acababa de abandonar el sector del metal, la jornada laboral en España era de más de 40 horas semanales.

Y una prueba local de lo que puede estar llegando. En un municipio vecino, en el que lleva poco más de un mes gobernando la coalición PP-VOX, que ya ha saltado a noticia nacional por suspender la proyección de una película, parece que se va a prohibir en sus playas el top less y el nudismo, cuando una de esas playas es un auténtico templo de esa modalidad de bañarse desde hace decenios y así figura en la guía de playas del Ministerio. Ya hubo un párroco por estas tierras que hace más de cuarenta años perseguía nudistas en alguna playa. Podemos estar a punto de rejuvenecer el doble de lo que el famoso tango decía que no era nada.

domingo, 16 de julio de 2023

Las buenas compañías

 

Declaración de la primera línea. Esta es la entrada 666 a este blog. Si alguien cree en esas cosas, que no siga. Hace semanas que no publico en domingo. El verano altera las formas de vida ordenadas del resto del año. Y hoy es un domingo especial. La festividad de El Carmen ve reconocida, por ser domingo, su categoría. Es algo que me ocurre cada año. Para mí es una gran fiesta pero la mayor parte de las veces, incluso en este puerto de mar, es un día laborable. La jornada ha empezado, antes de desayunar, con una felicitación a todas las Cármenes de mi agenda telefónica. Y a una Carmela. Una docena larga. También es un día en el que recuerdo mucho a mi madre, que no se llamaba Carmen, y a mi suegra que sí era otra Carmen. Las dos eran muy devotas de esa advocación mariana y pese a que el mundo de las creencias no se hereda siempre al completo, algo queda.

Parece que ha habido un debate para quitarse el mal sabor del primero pero yo no lo he visto. Ese debate de los portavoces parlamentarios ha cosechado buenas críticas. Falta hace. No lo vi porque estuve en otro debate, en vivo y en directo, con la directora de una película fantástica. Siempre nos advirtieron sobre las malas compañías. Silvia Munt ha conseguido una obra muy redonda narrando una historia de las buenas. Una historia –de unas mujeres de Rentería/Errentería- dentro de otra- de unas mujeres de Basauri- condenadas por abortos antes de la ley de 1985- y dentro de la historia-marco común del proceso que condujo del tardofranquismo al sistema democrático.

La presencia de la directora catalana en la Filmoteca de Cantabria animó un debate de alrededor de una hora con numerosas anécdotas y un tono común de elogio de la película. Muchas de las intervenciones también se asombraban de la posibilidad, real, de retrocesos por venir en el terreno de las libertades y derechos que se han ido consiguiendo, con muchos sacrificios.

No intervine en el debate básicamente por no alargarlo. Una escena de la película enfrenta a activistas feministas en un microbús secuestrado y a los asistentes a una boda, en el verano del 77 o del 78. Tengo fotos propias. Me casé en julio de 1977. El día que abrieron las Cortes democráticas después de más de cuarenta y un años de sequía. Hay que destacar la buenísima ambientación con los extras de esa escena en las escaleras de la iglesia… Y el gran trabajo de postproducción que de manera digital devuelve el ambiente callejero al de hace más de cuarenta años.

Hay un presupuesto en toda obra cinematográfica y Silvia Munt reconoció que han hecho milagros con el suyo, escaso. Una escena de una protesta, típica de la época, en demanda de amnistía, se resuelve con una grabación y el sonido que parece que llega de la calle a través de la ventana abierta. Es verano. Pero es que Rentería/Errentería, fue escenario en el inicio del verano de 1978, de una acción policial que podía recordar más a escenas míticas de Apocalypse Now, incluyendo helicópteros que, en el film de Coppola –que se rodaba en aquellos momentos- tenían toda la justificación histórica. Días después, los Sanfermines se vistieron de luto con otra víctima de la violencia policial… Ese era el marco al que me refería antes, en el que la causa feminista no lo tenía fácil para ocupar un lugar prioritario.

La película, en sus títulos finales, hace un reconocimiento a aquellas mujeres que entre 1977 y 1985 –fecha de aprobación de la primera despenalización del aborto- combatieron contra viento y marea para evitar el doble castigo que sufrían con los abortos ilegales. Y ese es el lugar exacto en el que quiero introducir una vivencia personal. Aprobada ya aquella ley, en el curso 1985/86, una alumna de 3º de BUP del instituto en el que trabajaba yo, quedó embarazada. Tuvo más confianza con la tutora de su grupo que con cualquier otra persona. Y aquella profesora organizó una red de solidaridad en el centro y fuera de él y la chica, 17 años recién cumplidos, viajó a Perpignan/Perpinyà como viaja a Biarritz una de las actrices de Las buenas compañías… Ha habido otras leyes posteriores en relación con ese derecho de las mujeres y hay/ha habido recursos y propuestas para volver a aquella ley de 1985… Falta una semana para que esa amenaza se concrete de nuevo, ¡¡¡Ay!!!

Pamplona. Estela conmemorativa de los sanfermines de 1978 en el lugar en el que cayó Germán Rodriguez por disparos de la Policía (Wikipedia)

miércoles, 12 de julio de 2023

Resilire

 

Saltar hacia atrás, replegarse. Dice la RAE que el término, cada vez más usado, resiliencia, viene del inglés resilience y este, a su vez, del latín que he colocado como titular. No entiendo bien la necesidad de ese paso por el inglés. Después del debate electoral del pasado lunes, y aunque cueste confirmarlo, hay millones de compatriotas preparados para entrenar esa capacidad de los seres vivos, incluso los humanos, para hacer frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. Esa es la definición completa de resiliencia que da nuestra academia de la lengua.

De saltar hacia atrás, los tiempos del pasado, ya me ocupé la semana pasada pero todavía no podía imaginar cómo iba a ser el debate y la confianza en que todo pudiera ser una pesadilla, era mayor. Ahora ya no cotizan ni los milagros. El aspirante a presidente del gobierno, algún fan ya le llama presidente, miente más que habla y dudo que ni su asesor de relumbrón le pudiera comprar un coche de segunda mano. Pero lo que ha tenido mucho cascabel es el dúo de presentadores del debate. Uno lleva años en el pelotón de cabeza de los fustigadores al gobierno. La otra, trabajadora de la misma empresa y a las mismas órdenes, sigue pretendiendo que lo suyo es diferente y se ha visto en la necesidad de justificar sus no intervenciones en los momentos en los que era más evidente que el popular mentía a dos carrillos.

La sorpresa ha sido que un resiliente de libro, como Pedro Sánchez, no haya conseguido neutralizar al mentiroso. La resiliencia puede ser una de las características de quienes se dedican profesionalmente a la política. La mayoría de triunfadores han pasado por momentos muy oscuros y han conseguido volver a la superficie respirando como nunca. Felipe González abandonó durante meses la dirección del PSOE antes de volver como triunfador. Fraga, aunque refugiado en su Galicia natal, consiguió que se olvidasen sus fracasos en el asalto a la presidencia del gobierno. Aznar tuvo que hablar catalán en la intimidad para que no le enseñasen la carta de despido. Después ya consiguió chapurrear spanglish. El mismo Rajoy, que desde 2004 lo intentaba, tuvo la fortuna de encontrarse con la crisis financiera y en 2011 se alzó con una rotunda mayoría. Es verdad que otros han jugado a quien-la-sigue-la-consigue sin tanta fortuna. Hernández Mancha y (fra)Casado encabezan esa lista.

No tengo que salir de esta comunidad para señalar cómo algunas han comido sapos de cierta altura, la que era capaz de saltar Ruth Beitia, pero al final –hace pocos días- ha alcanzado la presidencia de Cantabria. Tampoco es manca la versión extremeña. La señora Guardiola podría interpretar películas de los hermanos Marx: Estos son mis principios, pero tengo por aquí estos otros por si fuera necesario… Y el jefe mentiroso que declara que le ha dado morbo empezar a mitinear en Badajoz. Puede ser la única verdad de su campaña.

En lo personal, mi proyecto de resiliencia se basa en la edad. Ya he pasado mucho y es difícil que me pueda quedar una cantidad de sufrimiento comparable. Lo lamento mucho por los cercanos –los más próximos y jóvenes-. Empezando por mis nietos. Dudo que la España que puede empezar a fraguar a partir del 23 de julio les vaya a ser favorable. Lo único que puedo hacer para que no ocurra es votar y -que nadie se moleste- votar útil. No es lo mismo votar donde se eligen docenas de diputados que donde se eligen cinco o menos. Sé que resulta frívolo para muchos pero ya que VOX ha rescatado el chotis franquista “Ya hemos pasao”- no se les puede negar que ellos van de cara- de Celia Gámez, yo, al archiconocido “No pasarán” le añado lo que algún  dibujante de la transición –no me atrevo a citarlo por inseguridad- “Y si pasan, ni caso”.

jueves, 6 de julio de 2023

Los días del pasado

 

A pocas horas del inicio oficial de la campaña me asalta el título de la película de Mario Camus, que se ha vuelto viral merced a un artículo del escritor valenciano Alfons Cervera, el cual tiene mucha relación con la memoria democrática de nuestro país y con una asociación a la que pertenezco, Desmemoriados. Aquella Pepa Flores, maestra en Bárcena Mayor, con amores con un guerrillero antifranquista, Antonio Gades, resume y aclara un episodio de nuestra Historia que casi nunca aparece en los libros de texto: la lucha armada contra la dictadura franquista durante veinte años desde el estallido de la guerra. Ya en el momento se disfrazó aquella historia: Los protagonistas eran bandoleros. Hay otras acepciones para los días del pasado.


Ahora mismo las fuerzas políticas que gobiernan, o van a hacerlo, en la mayoría de las comunidades autónomas españolas, son muy partidarias de los días del pasado. Del pasado en general. Recientes medidas adoptadas por esos gobiernos, autonómicos y/o municipales, tienen una virtud: Ya no se esconden. Censuran lo que pueden y amenazan con derogar lo que quieran. Puede parecer una broma que en esta España que parecía avanzada en muchas conquistas sociales, se censuren ahora obras clásicas de autores nacionales o extranjeros. Hemos empezado al parecer con un terrorista peligroso como Lope de Vega – No recuerdo que el franquismo llegase tan lejos- o con una no menos peligrosa Virginia Woolf. A ver por dónde siguen.

El cine parroquial puede estar de vuelta. Aquel que introducía un lápiz en el celuloide para distorsionar un beso, por casto que fuera. Si Mogambo consiguió que la moralina nacionalcatólica distorsionara un adulterio para convertirlo en incesto, hace ahora setenta años, qué no seremos capaces de inventar para actualizar aquellos dislates. Nuestra extrema derecha, que ya exhibía a un africano como si fuese “pieza única” – de hecho no debe haber muchos de esa procedencia con inclinaciones por Santiabascal- ahora, al calor del día del orgullo Lgtb, ha presentado a una marifacha. No soy yo quien pone el apelativo. O sea, tenemos de todo.

Acaba de fallecer un icono del pasado que no se distinguía por su militancia progresista, pero Carmen Sevilla creo que ha merecido un respeto transversal. ¿Seremos capaces alguna vez los nacidos por esta parte del planeta de reconocer méritos artísticos a intérpretes de conocida adscripción diferente a la de nuestras preferencias?

Philip Kerr, un escritor británico prematuramente fallecido, deja un legado de novela policiaca mayoritariamente en el contexto histórico de la Alemania de entreguerras que debería ser de lectura obligatoria en la enseñanza. Sin la rigidez de la Historia académica su documentada narración se hace mucho más atractiva. Creo recordar que, aunque colateralmente, en alguna de sus obras señala la afinidad de algún dirigente franquista con los altos mandos nazis. La Niña de tus ojos, de Trueba, se rodó en 1998 y dejaba muy explícita aquella relación entre nazis y falangistas. ¿Correrán peligro a partir de ahora algunas de esas obras artísticas? Una vez que se pide la censura para uno de nuestros mayores clásicos, Lope, ¿quién puede considerarse a salvo?

Y el programa electoral que dicen que va a ganar no aclara mucho sobre la reforma laboral, el aumento de la población activa ocupada ni los impuestos a la banca y empresas eléctricas por sus ganancias extras; la prensa amiga no señala ni por error la evolución del IPC de aquí  en comparación con otros países europeos…, y es posible que podamos asistir por vez primera a un debate con sillas vacías. El mantra de las bajadas de impuestos sin señalar qué  servicios serán disminuidos en proporción, no aguanta muchos debates. La primera medida anunciada por la nueva presidenta popular en Cantabria es la de extender los  conciertos educativos para etapas no obligatorias de la enseñanza. En concreto para el Bachillerato. No creo que se inste a la inspección educativa a vigilar la voluntariedad de las cuotas que las familias pagan en esos colegios y que se sitúan sin paliativos al margen de la ley. Si eso es lo que viene y lo dejamos pasar, será que nos lo merecemos.