lunes, 30 de septiembre de 2019

Liebres y sardinas


Tralará. Por el mar corren las liebres… El mar, la mar, que como sabe casi todo el mundo tuvo, y espero que mantenga, un noviazgo con esta ciudad, tiene relación con casi todo lo que nos sucede. Somos la mar y su novia. La mar de felices. Por eso nos organizan espectáculos vistosos con la mar de protagonista. Esa era la teoría. Al final el dislate ha quedado mejor por la parte de las sardinas que corren por el monte. Más tralará.

El diario más diario de todos los diarios que se imprimen por aquí, portada a cinco columnas, da cuenta del acontecimiento pero, vaya, vaya, con un pero. Debido a las mareas equinocciales y sus altos coeficientes, el desembarco se produjo como algún embarazo famoso, de puro milagro, pero no desde barcos. Desembarco sin barcos. Normandía en El Sardinero, el 6 de junio por San Miguel, un manga por hombro de libro. Y las mareas equinocciales que parece que no estaban anunciadas. Pues otra vez vaya, vaya. Y vaya.

Si Eisenhower lo hubiera adivinado…Mira que ya hubo problemas en junio del 44. Creo recordar que la operación Overlord se retrasó debido al mal tiempo en el Canal. Deberían haber desembarcado aquí, o en Zarautz, pillar a los nazis por la espalda y reconquistar Europa desde Hendaya. Quizá de paso nos hubieran reconquistado a nosotros que buena falta nos hacía.

Yo no he querido verlo, que me conozco. He pasado el fin de semana del desembarco de Normandía en El Sardinero en Picos de Europa, de ahí las sardinas que corrían por el monte… Y hay una foto, al menos una, de un niño con un fusil ametrallador. Y otra, con otro niño, supongo que es otro, subido a un carro de combate y aprendiendo a manejar una ametralladora... Tengo fotos de niños de Yemen, con una guerra de verdad... A qué estamos jugando? La Historia, admite puestas en escena y en muchos lugares del mundo hay representaciones muy dignas. Hace unos años  algunas de nuestras poblaciones más importantes han recordado el final de las guerras napoleónicas. Algunos no se han resistido y han traído esos uniformes a la mascarada de San Miguel. Pero con todos esos dislates, no sé si se hubiera comprendido que lo celebrado en Castro o en Laredo, se hubiera hecho en Cornualles, por ejemplo.

Este mismo mes, en el marco del prólogo de unas jornadas poéticas, La Surada, se ha recreado en La Magdalena una foto histórica. Una foto que sigue escociendo, al parecer. Ese Real Sitio. Ese marco incomparable, también fue un campo de concentración franquista entre el final de agosto de 1937 y principios de 1940. Pero la foto de hace un par de semanas no se ha tomado en Paris. Se ha tomado en la Magdalena. Y la batalla de Gettysburg no se recrea en California.

Esa foto, la recreación de una foto histórica,  ha puesto al neofranquismo de Vox, con un concejal en nuestro Ayuntamiento, en pie de guerra y ha habido una moción en el último pleno…Y el PP se ha abstenido!!! Creo que Ciudadanos ha votado en contra. A pesar de alguna declaración confusa de su portavoz municipal. La equidistancia no tiene porque ser fácil. Un problema con nuestra memoria colectiva, quizá el principal, es que después de más de ochenta años, cada vez que se reclama alguna reparación para los que todavía no la han tenido, se pone en el escenario aquello de que en los dos bandos se cometieron atrocidades. Pues sí. El tema es que algunas atrocidades han tenido reparación inmediata y otras siguen en lista de espera.

Soy un aliado de La Vorágine, organizadora de La Surada poética. Eso quiere decir que pago una cuota mensual para que la cultura crítica tenga espacio en mi ciudad natal. Hace un año acudí a un llamamiento para un micro mecenazgo que facilitase su traslado a un local más amplio. Se consiguió. Del mismo modo que en la jota Calahorra ya no es Calahorra y parece Washingtón, con tilde en la o, Santander ya no es aquella ciudad balneario en que había que llevar determinados bañadores a las playas. Eso se acabó. Hay otras fotos de aquellos años en que la Magdalena fue campo de concentración. Si La Vorágine decide seguir con esa campaña, algún neofranquista lo va a pasar peor. Hay otras fotos en las que los presos republicanos están desnudos en la playa y no eran protonudistas. Eran, simplemente, limpiucos.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Estambul (y 3)


El domingo por la mañana tomo el tranvía en sentido contrario. Besiktas, como Galatasaray o Fenerbahce, para mí solo tenían significado futbolero. Después del viaje… Sí que se aprende viajando. Ya lo creo. El palacio de Dolmabahce parece muy espléndido pero no estoy dispuesto a echar dos o tres horas en ambiente versallesco y rodeado de miles de guiris. Después de un paseo por el barrio cojo el ferry y vuelvo a Asia. Toda la vida sin ir, y dos veces en doce horas, ese puedo ser yo.
Kadikoy un domingo por la mañana es un respiro de paz y bastante autenticidad. En el mercado del pescado le pongo nombre a los chicharrillos que he visto pescar en el puente de Gálata. Son isravits. Las rebalisas, tan abundantes en el Cuerno de Oro, no aparecen en el mercado. Los salmonetes tienen el tamaño que más me gusta pero no tengo cocina y en el kettle del hotel no estoy seguro de que me vayan a quedar bien fritos. Empiezo a comprar algunos recuerdos. Nada que ver con los precios turísticos. La minipizza que me hace de tentempié tampoco. Ya controlo Kadikoy y Karakoy o sea que vuelvo a Karakoy. Como al lado del hotel, descanso un poco y me lanzo a otra larga marcha.

Hagiosman, en el final de la línea 2 del metro, no debe ser un destino muy turístico pero en cuanto se empieza la cuesta abajo, el paseo es de cinco estrellas, con el parque a la derecha y el Bósforo otra vez abajo, bastante abajo. Al final una zona bastante acomodada, pija para el nivel medio de allí, con muelle de yates y una terraza en la que el çay se acerca al euro por taza. Habrá que esperar al aeropuerto para superar la cota de Tarabya. Un autobús y el metro desde el Politécnico me devuelven a Gálata a tiempo de cenar en el Armada.

Es un restaurante que quizá se pueda encontrar todavía en alguna localidad no costera, preferentemente. Manteles blancos, aparentemente de hilo y con un vidrio encima para no lavarlos a diario. La comida expuesta en vitrinas refrigeradas que facilitan la elección por señas. Una ensalada que en Mallorca hubieran llamado trampó aunque con un pimiento combativo, un arroz con pasas, pechuga de pollo rellena de verduras y bebida no alcohólica, agua o zumos, por 34 TL, unos 5,5€. Compro más recuerdos en Istiklal a la salida. Es el optimismo del acierto. Al día siguiente volveré, claro.

El lunes vuelvo a las islas. Me empieza a divertir mi desenvoltura. Recargo la tarjeta del transporte público en turco. Algunas ofrecen la posibilidad de hacerlo en español y hasta ahora me había arreglado en inglés. Como no tengo un billete de 10TL, tengo que repetir la operación. No sé hacerlo mejor con dos billetes. Seguramente se podrá pero mi turco deja mucho que desear. 50 TL en transporte para cinco días. 1,5€ por día. En el muelle de Eminönü mato los minutos de espera analizando el hábito femenino. En Estambul creo que se puede seguir diciendo que la mayoría de mujeres no llevan nada por la cabeza.

Las que llevan algo, llevan cosas muy diferentes. Salvo el burka total, he visto de todo, pero insistiendo en lo que me ha parecido la mayoría. Unos pocos hombres visten al estilo tradicional. Hombres, y mujeres con la cabeza descubierta, en su inmensa mayoría, pasarían totalmente inadvertidos en nuestras calles. No he visto mujeres fumando por la calle. Todavía se fuma mucho. Las calles están en general muy limpias salvo por las colillas. Y sí, en las terrazas las mujeres fuman. No he visto el más mínimo incidente de ningún tipo salvo algún atasco de tráfico. Algún despliegue de policía y/o ejército en sitios muy turísticos recuerdan la alerta en la que vivimos hace años en todas partes.

El día es llamativamente luminoso y el Mármara está mucho más calmado que el viernes. Esta hora larga de barco, desconectado, me hace reflexionar sobre lo excesivamente conectados que solemos estar. Paso el muelle asiático de Kadikoy y la primera isla, Kinaliada, y la del viernes, Burgazada y como vamos con algún retraso y veo unas calitas muy aparentes antes de llegar al muelle, desembarco en Heybeliada, que en griego tenía un nombre relacionado con el cobre que es el color dominante en la isla. Mi destino, Buyurkada, tiene fama de ser la más masificada.

Algún resorte inexplicable me hace consultar los horarios de vuelta. Algún amigo se ha quedado colgado en Pedreña o Somo. Lunes 16 de septiembre: Empieza la temporada de invierno. No íbamos con retraso. Ha cambiado el horario, mi folleto ya no sirve y tengo dos horas hasta el próximo barco de vuelta. Buscando las calas, llego a un peaje: Un parque de peaje. 7TL, poquito más de un euro. Vale la pena. Llego al liceo de la isla antes de darme cuenta, en mi mejor interpretación de bilbaíno consorte, de que estoy dando dos vueltas. No he visto el acceso a las calas. Hay una valla en el acantilado aparentemente continua. Pregunto, que es lo que tanto nos/me cuesta, y encuentro una puertecita abierta… Me baño en el Mármara. El agua está limpia y templada. ¿Cuántos de los que han visitado esta ciudad se han bañado aquí? Si se dispone de unas cinco horas, vale la pena, con o sin baño.

Los mercantes en espera de muelle han disminuido apreciablemente. Era llamativo a primera hora. Las tasas del puerto deben ser altas y el lunes a primera hora querrán entrar todos. Como no he comido mucho, salgo a merendar. El capítulo de dulces en este país es inabarcable. Ya había caído una baklava mejor, la de hoy es una necesidad. Tengo que madrugar mucho. De vuelta al hotel empiezo a arreglar la maleta y subo al bar de la azotea a tomar una cerveza mientras se pone en sol. Pasará lo mismo al amanecer pero no lo he visto, los atardeceres son muy impresionantes. Ceno pronto, de nuevo en el Armada, elijo un relleno distinto para la pechuga de pollo y perdono el trampó agresivo. La factura baja a 24Tl, menos de 4e.

Me vuelve a ocurrir, en Istiklal, cerca del consulado sueco. Un joven me pide fuego, no tengo pero está convencido de que soy turco. Él tampoco parece sueco, es de una provincia del este y está de paso en Estambul. Se sorprende de que sepa que su provincia esté en el este pero es que casi todo está al este visto desde aquí. Tiene buen nivel de inglés y un tío en Sabadell con un kebab y lo más importante: No me hace elegir equipo de fútbol. No es infrecuente que se enrollen por la calle. Aparentemente sin más intención que conversar.

De madrugada el recepcionista me llama un taxi de confianza que por 30€ me deja en el aeropuerto en algo menos de media hora… El servicio VIP de la llegada no mereció la pena. El aeropuerto nuevo es enorme. Tanto a la llegada como a la salida, se emplea casi media hora de rodadura después del aterrizaje o antes del despegue. A una hora y media sobrevolamos la costa italiana del Adriático. Un poco antes, las islas dálmatas y un poco después el centro de Roma,  y Ostia y el norte de Cerdeña a las dos horas. El vuelo de vuelta es muy puntual y a las 11.30 estamos en la terminal de Calatrava en Loiu. Me ha parecido que era un viaje que se podía contar.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Estambul (2)


El segundo día me he propuesto estar en Santa Sofía a la hora de apertura, las 9, y lo hago con tranvía desde Karakoy y desayuno pillado al vuelo en una panadería. Acierto. No hay casi nadie en la fila de entrada y gozo de unos minutos, pocos, con la maravilla bizantina bastante vacía. Cuando empieza a llenarse, me voy al piso superior y vuelvo a acertar. Todavía no ha subido mucha gente. Cuando empieza a ponerse imposible, me refugio en un video sobre el proceso arquitectónico de la basílica. Allí lo del arbotante de las primeras líneas. Afuera llueve. No hay mucha prisa para salir.


Intento llegar a la mezquita azul antes de las 12. Pero es viernes y no abren a los infieles hasta las 14.30. Aunque visito la Cisterna, también con una fila de entrada aceptable, no me parece que deba esperar. Un comerciante de alfombras se dirige a mí en castellano. Me desoriento. Llevo una etiqueta de Iberia en la mochila y él tiene novia en Avilés. Conoce Santander. Ha tenido otra novia española. De Elche. La Desideria de Antonio Gala parece plural. Y las pasiones turcas se pueden ocultar en un físico más discreto que el del protagonista de la película de Aranda. Cambio de escenario. Tranvía, metro 2 y metro 6 y alcanzo las proximidades de la Universidad del Bósforo, con vistas espectaculares sobre el estrecho.

Desciendo a pie y sigo por la orilla. Cuando me doy cuenta de lo cansado que estoy, cojo un bus que me lleva a Taksim. En terreno conocido, como de picnic, como tantos otros. Descanso un rato en el hotel y como el día parece que ha mejorado, cojo un barco a las islas. Burgazada, con escala en Kadikoy y Kinaliada, que parece una broma en catalán, toma un poco más de una hora y cuesta menos de un euro por trayecto con tarjeta del transporte público.

El tiempo ha mejorado pero el sol, a esa hora de la tarde, ya no compensa el nordeste fresco que ha salido y que agita el Mármara. No me baño y me quedo con las ganas ¿Cuántos turistas se han bañado en esas aguas? Un çay, creo que todavía he pedido té, por 4TL hasta que llega el barco. El anterior té lo tomé en Mazcuerras, en una visita a Aselart y el anterior no lo recuerdo. No tomo mucho té. He pasado casi tres días en Estambul sin caer en la tentación. El de Burgazada ocupa un lugar intermedio en precio. Desde 1,5 en Balat, a 5,5 en Tarabya y algo más de 7 en el aeropuerto. El viaje de regreso resulta memorable con la tarde apagándose por encima de los minaretes. Ceno otra vez en Istiklal, en un moderno muy occidental por unos 12€. Todavía no me atrevo con el Armada.


El sábado no madrugo demasiado y me arrepiento en la mezquita azul. Demasiada gente y demasiada restauración, pero es una maravilla aunque me parece algo menor,  pese a su fama, que la de Solimán. A la salida encuentro un cambio que me parece bueno, mejor que el que mi banco me ha hecho aquí antes de salir, pero todavía los encuentro mejores. Este mes, con toda la fluctuación que circula por el mundo, en Estambul te pueden dar entre 6 y 6,30 TL por un euro. Vuelvo a atravesar el Gran Bazar. Ir de compras no es un deporte que practique con mucho entusiasmo, pero parece que aquí, el Bazar es algo más. Acabaré comprando en las proximidades del hotel, al lado de la torre Gálata. Y en Istiklal. Y en Asia. Pero no en los bazares.

Unos edificios curiosos me llaman la atención. Investigo posteriormente. Era un lugar de llegada de caravanas, un albergue, un cambio de caballerías, fiestas nocturnas... En la época en que Estambul era Constantinopla y todo el comercio del mundo pasaba por allí, creo que en mis clases de arte el profesor lo  llamaba caravanserrallo. Vuelvo al hotel, como, descanso un rato y me lanzo a la calle de nuevo. Largo paseo por Balat después de informarme del lugar en el que Russell Crowe, en el Maestro del agua, encuentra hospedaje y algún calor para su viudez con una posadera encantadora.


Me vuelvo tan loco, yo solo, discutiendo conmigo mismo sobre la gentrificación, que cojo varios medios de transporte, incluyendo un barco que me lleva a Usküdar donde cojo un metro. El hijo de un amigo residente en Estambul desde hace años me había recomendado un haman en el lado asiático y allí fui. Si eso era el sábado 14, diez días más tarde mi espalda guarda señales del peeling que, guante poderoso mediante, me practicó  un turco no menos poderoso. Todo correcto, todo auténtico, aunque el encargado de recepción se defendía aceptablemente en inglés, y muy buen precio. Unas seis veces menos que los turísticos del centro.

Vuelvo bastante tarde para cenar según los usos locales. El Armada, ahora que iba dispuesto, ya está cerrado. Repito en el del viernes. Me acuesto con una medalla personal: A la mitad entre los sesentaytodos  y los setenta, he pisado Asia por primera vez. No va a ser la única/última.


miércoles, 25 de septiembre de 2019

Estambul (1)


El blog cumple estos días nueve años. Los que llevo en las clases pasivas, jusjus y jasjas. Estas entradas especiales van dedicadas a las más de 124.000 visitas que ha tenido la publicación y que todavía no acabo de creerme. He tardado mucho en materializar una visita a esta ciudad enorme. Seguramente demasiado. Tengo motivos para recordar que a principios de 2016, ya tenía seleccionados los vuelos, pero ese mismo mes hubo un atentado brutal en la mezquita azul. Y la ciudad sufrió otros en marzo y en junio y en diciembre… y lo fui dejando. Pero el tiempo pasa –y nos vamos poniendo viejos…

Arbotante. Esa pieza clave del estilo gótico. Me pareció ver un antecedente en un video en Santa Sofía. Y no salió la palabra a mi pantalla mental hasta varias horas después: Otra prueba de que no podía retrasar más esta visita: Nos vamos poniendo viejos. Me venía a esa pantalla, arquitrabe y arquivolta y sabía que no era eso. Al menos parece que sabía que empezaba por ar pero no sé si Estambul es ciudad para viejos.

Llego muy tarde y el taxista tiene que preguntar aunque su navegador le indica que ya estamos. No hay desayuno en el hotel y mi primer desayuno turco resulta un error. 24TL, 4€, por un café y un croissant. Los siguientes días todo eso mejora. Por 4€ se puede comer o cenar. Ese es el nivel real de precios fuera de los circuitos más turísticos. Primera mañana, paseo con algo de despiste y sin plano y llego a la mezquita de Solimán el Magnífico. Tan magnífica como el sultán. Los bazares, a la ida y a la vuelta, la mezquita nueva, en restauración tan profunda que no es fácil hacerse idea de su realidad… Tentempié por un euro, oficina de turismo, tarjeta para el transporte público y más paseo. Topkapi, casi a medio día, está imposible y Santa Sofía y la Cisterna, peor. Pero al menos a Santa Sofía tengo que volver.


Vuelvo a bajar al Cuerno de Oro. Me informo. El bus 99 me lleva al teleférico Pierre Loti. Había seguido al escritor francés desde su casa en la Charente Maritime hasta Islandia. Sus estancias en Estambul debieron marcar mucho su vida. Recuerdo una decoración turca en su casa de Rochefort. Solo me queda ya, ver su paso por Hendaya donde nacieron varios de sus hijos y donde murió. Las vistas de la terraza del café que lleva su nombre merecen tanto la pena como la mejor mezquita de la ciudad. Allí almuerzo y vuelvo en barco hasta Karakoy. Descanso un rato en el hotel y vuelvo a la calle. En esta ciudad las calles  llaman con más intensidad que los almuédanos.

Istiklal, la Independencia, al atardecer, es un mundo en sí misma. Comer y comprar o comprar y comer durante un par de kilómetros donde, en ocasiones, parece concentrarse una parte muy importante de la población de esta enorme ciudad. Y los visitantes, turcos y extranjeros. Y acabas comprando. Y cenando. Quien se atreva a pedir por señas, nadie habla otra cosa allí que no sea turco, debería probar el restaurante Armada, en el 231 de esa calle. Entre 4 y 6 euros para cenar muy bien, al estilo tradicional, muy mediterráneo e islámico. Yo repetí dos días seguidos.


Me confunden con un nativo. Me preguntan algo que evidentemente no entiendo… Me entra la risa. Siempre actúo de manera parecida ante lo que me parece tan… Es natural, pero puede parecer un mecanismo defensivo. Aclarada la procedencia, me quiere hacer elegir entre el Barça y el Madrid. Le aclaro que hay más opciones. No conoce el Racing. No puedo evitar recordar Bogotá. Hace casi nueve años, Edison, de La Puerta Falsa, recitó de corrido… Está recogido en este blog.

En mitad de la calle una iglesia católica, San Antonio, con una exposición en el patio sobre el franciscano polaco San Maximilian Kolbe, asesinado por los nazis en Auschwitz. No puedo quedarme a ver su relación con Estambul. El sacristán me llama, “Efendi, Efendi”, que es la hora del cierre. Nunca me habían llamado Efendi. Creo que es algo más que caballero. La cena de ese primer día en una terraza de un callejoncito perpendicular a Istiklal resulta muy agradable aunque se pasan con el precio de la cerveza, 30TL, unos 5€.

lunes, 23 de septiembre de 2019

48 horas de cine



Aclaradas las prioridades de la nueva temporada en la entrada anterior, cabe confesar que la última escapada en el terreno de disfrutar de la vida el máximo posible, ha sido a ver cine. Dado que la situación política trata de rivalizar con el denominado séptimo arte, como siempre, mejor el original. Cine, cine, cine.

Tenemos muy cerca uno de los grandes acontecimientos europeos, el Festival de San Sebastián, y tengo la sensación de que no nos acercamos todo lo que resulta posible. También, por seguir confesando, la primera película vista, viernes tarde, ha sido un documental titulado Varados, que sitúa su narración en el atasco sufrido en Grecia por personas que huían de Siria, Irak, Afganistán…el título es absolutamente certero. Sigue habiendo miles de personas en Grecia en esa situación, varados, sin saber si van a moverse ni en qué dirección. El jueves habíamos visto en Santander un documental, Shadow World, que trata de la otra cara de esa misma moneda: El comercio de armas y su poder contaminante sobre ética y moral de millones de ciudadanos en todo el mundo.

Otra de las películas vistas con enorme gusto, Blackbird, con un protagonismo más que notable de una de mis actrices favoritas, Susan Sarandon, pone en la diana de Hollywood uno de los temas sociales más controvertidos de la actualidad en numerosos países: El derecho a una muerte digna. Al margen del valor y cualidades de la película, insisto, lo verdaderamente importante de cara al futuro próximo es que el cine mayor, el cine que se distribuye al por mayor en los grandes circuitos, con actrices cotizadas como Susan o Kate Winslet, o el protagonista de Parque Jurásico, Sam Neill, rostros conocidos por millones de personas en todo el planeta, plantean  durante hora y media, diferentes aspectos de la vida y de la posibilidad de terminarla sin sufrimientos añadidos.

La última a la que pudimos asistir, ayer mismo, es una película mejicana que, en conjunto, creo que es la que más me ha gustado de las seis vistas. Workforce también habla de la vida, nada buena, de un puñado de familias mejicanas que cotidianamente sufren bastante en silencio, que tienen un sueño y despiertan desahuciados y que escapa del tratamiento maniqueo de que los pobres deban ser buenos por naturaleza. Algunos pobres, muy hartos del trato recibido, dejan de ser honrados. Al margen están los cuentos de hadas.

Eva Green, en su papel de astronauta francesa en Próxima, creo que ha sido mi mayor sorpresa. Ella y la película que interpreta. Creo que es bastante más de lo que pocos discuten ya: Cómo la mujer tiene que poner en diferentes asadores, mucha más carne que los hombres, para alcanzar el mismo nivel profesional. Una película española, La virgen de agosto, tiene alguna frescura y se deja ver. Sin más, en mi opinión. El mes pasado, en un programa de radio, recibí una impresión más favorable.

La decepción, entre mi media docena de películas vista en 48 horas –no estoy seguro de que eso sea bueno- ha sido Das vorspiel. Probablemente no he entendido lo que la directora nos quiere transmitir con su obra. No será su culpa. Puede que en la mañana del domingo hubiera mejores cosas que hacer que meterse en el Kursaal aunque, de hecho, había amanecido lloviendo en San Sebastián. O que ya estuviera empachado de cine. Las tensiones, la búsqueda del éxito, el hecho de que adultos que parece que han alcanzado sólidas posiciones profesionales crean que son infalibles en todo tiempo y lugar… No me interesa demasiado. Rechazo quedarme con un cliché antigermánico de tres generaciones, al menos, de la misma familia, con graves problemas psíquicos…

Y sales del cine, enfilas la A8 hacia el oeste, y te enteras de que como éramos pocos, parió la abuela. Que conste que Errejón es un tipo que me cae bien. Y que este mismo mes, en este mismo blog me preguntaba: Hay necesidad de otra formación política entre el PSOE y Podemos? CarmenaErrejón , y tantos otros/as van a jugar en política estatal? Ahora que el gran timonel de la coleta empieza a admitir, a su estilo, que poner a Echenique de negociador supremo no ha sido una buena decisión, prepararemos una campaña electoral en positivo? Me suena un bolero, o algo parecido. Lo dudo.




miércoles, 18 de septiembre de 2019

Repetir


Como todo cabreo, como toda tristeza, como todo duelo, necesitamos un tiempo de digestión. Ojala el 10 de noviembre no tenga significado electoral. Así terminaba la entrada anterior. La expresión árabe de deseo -si Dios quisiera…- se ha marchado por el desagüe y…ya! Cuando hagamos esa digestión, mi propuesta es que todos y cada uno de los ciudadanos repitamos nuestra opción de abril pasado. Que no aumente ni disminuya la abstención, que no haya un solo voto trasvasado de una opción a otra. Que con el mismo resultado traducido a los mismos  escaños los mismos dirigentes nos vuelvan a contar sus milonguitas. Yo, tragándome mi cabreo que tiene cierto volumen, lo voy a hacer.

Como al resto del personal –excluyendo a esos 350 que han cobrado varios meses por no hacer su trabajo- lo cual no le ocurre a casi nadie más, le preocupan cosas reales, voy con lo mío. Las personas que no somos esferas puras, la mayoría, todas de hecho, aunque muchas no lo saben, tenemos varias caras y sus aristas correspondientes y los intereses que toca defender, y sus prioridades. En inicio de temporada, ahora que estoy fuera de la vida activa me doy más cuenta de todo lo que marca el calendario escolar, y las ligas deportivas y… O sea, que el 1 de septiembre es más año nuevo que el 1 de enero.

Mis prioridades de la nueva temporada, sujetas al núcleo familiar, pasan por ocuparme más de mis nietos. No puede ser más agradable el encargo. Ellos van creciendo y hay que trabajarse la memoria. Ya saben, esa idea de inmortalidad que no pasa por vivir eternamente sino porque te recuerden, a ser posible con cariño. Si esa fuera una creencia universal, quizá la parte del universo en la que vivimos funcionaría mejor.

Prioridad dos, pero muy en paralelo con la uno: Avivar a diario el fuego doméstico. Hace casi 42 meses que la vida me dio una segunda oportunidad. Estoy seguro de no haberlo hecho bien todos y cada uno de esos más de mil doscientos cincuenta días, pero la intención, como los propósitos de año nuevo, es hacerlo mejor.  Pedirle a la vida terceras oportunidades se lo dejo a actores de Hollywood o a políticos españoles con mando en plaza.

Y tres, lo demás. #Restodelmundo. Practicar más la charla con amigos, el activismo social y darnos la mejor vida que podamos. Podría haber opciones más monacales pero esa no ha sido mi elección. Acabo de volver de pasar una semana en una ciudad que me apetecía mucho conocer, que es muy recomendable conocer, sobre la que pienso escribir sin mezclar mucho, espero, el tema de la actualidad de aquí. Esa ciudad es Estambul y a las pocas horas de llegar ya mantenía una reunión sobre un asunto en el que he trabajado personalmente bastante, la exportación de armas desde nuestro puerto a Arabia, que las usa en su guerra en Yemen.

En lo que he trabajado es en aumentar la presión ciudadana para que esa actividad cese en el puerto de Santander. No tenemos muy buenas noticias de nuestra denuncia judicial… Y por otra parte, la presión ciudadana en los puertos, primero en Bilbao y después aquí, ha hecho que se haya iniciado otro proceso. En los primeros días de este mes pasó por nuestros aires uno de los mayores colosos de la aviación. Un Antonov. Hace unos años utilizaron nuestro aeropuerto, creo recordar que con motivo de una huelga de transportistas. Ahora han cargado armas o/y explosivos en la antigua terminal de Sondika, del aeropuerto de Bilbao.

Yemen. Esta tarde otra reunión sobre el tema y mañana la presentación de la cuarta edición de la carrera #Santandercorrepor, este año, Yemen. Eso. Activismo social, buscando mejorar algo el funcionamiento de este universo que tiene muchas posibilidades si las administramos mejor.




miércoles, 11 de septiembre de 2019

Más 11 S


No quiero saber cuántas referencias a tal día como el de hoy se cruzan por este blog y por otras publicaciones que puedan llevar mi firma. Una jornada con triple acción, como algún detergente o medicamento, desde el desgraciado 11 de septiembre de inicio del milenio. Los otros dos, en mi caso, nacieron juntos, gemelos. No me había enterado del significado del 11 de septiembre catalán hasta que Pinochet asesinó la democracia y a miles de compatriotas en 1973.

Acababa de terminar la mili, me había reincorporado a mi trabajo, un amigo tenía una compañera valenciana muy radical que informaba a diario de prodigios que tardaron años en suceder…  Octavillas anunciando concentraciones en las Ramblas aparecían en numerosas ocasiones cerca de la parada de autobuses de la fábrica… Franco no había pasado por la UCI y Carrero seguía comulgando a diario en los Jesuitas de la calle Maldonado, a tiro de piedra de la embajada de los EE.UU. Las concentraciones de aquel tiempo rara vez eran superiores a cuatro o cinco docenas de personas, eso sí, con enorme mezcla social. Así era la Barcelona antifranquista que recuerdo.

Con la diferencia horaria y la censura, a media tarde las noticias sobre Chile todavía eran confusas. Algunos años más tarde las imágenes del Missing de Costa Gavras, premio Donostia de este año, nos pusieron ante el espejo de la pesadilla. El caso es que ya hubo gritos a favor de Allende aquella tarde en Barcelona. Si saltamos delante de Boadas, creo que no llegué al Poliorama. El Raval de 1973 era mucho más emocionante que el posterior a los Juegos de casi veinte años más tarde. Perderse por él, el juego que había iniciado al poco de llegar a Barcelona en el otoño de 1970.

Con la linterna puesta en el fracaso del día, o del semestre, esa imposibilidad al parecer  metafísica de entenderse entre los dirigentes de las dos patas de la izquierda española, se me amontonan momentos en los que nos hubiera parecido absolutamente irreal esa imposibilidad. La unidad de la izquierda caía asesinada en Chile, y faltaban meses para que la unidad de la izquierda no consiguiera convencer, todavía, a la mayoría de los franceses. Hubo que pasar el septenato de Giscard y verle junto a Pinochet en el entierro del tirano local, pero año y medio antes del triunfo del PSOE en 1982, Mitterrand lo consiguió.

No consigo reprimir la idea de la calidad, escasa, del material del que están hechos los dirigentes actuales de la política española. Todos o casi todos y, desde luego, los cuatro varones que encabezan las cuatro opciones más votadas. Nadie me va a encontrar puntuando medio centímetro más o menos, o salvando un poquito el rostro o el culo de alguno de ellos. No han hecho mucho más en sus vidas y no valen para esa profesión. Que se reciclen o que entren en Telefónica a tiempo para el próximo reajuste de plantilla, que también es noticia del día, pero que vengan dirigentes más capaces.

La otra idea que me asalta a diario desde hace semanas es la tarea que un compañero de trabajo y yo teníamos asignada en un tiempo concreto de la clandestinidad sindical. Yo representaba la corriente mayoritaria y Lorenzo la minoritaria. La sintonía personal era muy alta. Yo del Cantábrico y él del Campo de Gibraltar… y así en casi todo. Pero nos entendíamos, pactábamos las redacciones de una hoja de difusión interna y después había que ir a entenderse con otras expresiones del movimiento sindical… Y se negociaban convenios que afectaban a la vida diaria de miles de trabajadores y no se consultaba a las bases hasta estar convencidos de que no había nada más que rascar: Esto es lo que hay. Lo tomamos o lo dejamos.

En qué escuela de negociación se han iniciado Pedro y los Pablos y Albert? La gota fría  no lleva, todavía, el nombre de Torra. Pero queda verano, para bien y para mal. Tengo la fortuna de alejarme unos días, siguiendo al pirata de Espronceda voy a amanecer con Asia a un lado y Europa al otro. Y cuando vuelva no quedará mucho tiempo de sufrimiento. Ojala el 10 de noviembre no tenga significado electoral


martes, 3 de septiembre de 2019

1661


Ese es el número de kilómetros que el marcador parcial de mi Toyota registraba entre mi salida de casa, el jueves 22 de agosto y mi regreso el domingo 1. Siete de esos once días he estado caminando por las cumbres pirenaicas, más de 100 km, más de 5.000 m de desnivel en subida y otros tantos en bajada, tras las huellas de Camille, el último oso autóctono, desaparecido hace casi diez años. Los refuerzos eslovenos parece que han dado resultado y el oso vuelve a habitar algunas zonas del Pirineo.

En 1661 reinaba Felipe IV y nació su hijo, el que iba a ser Carlos II, nada que celebrar por ahí. La muerte del cardenal Mazarino, ocurrida también ese mismo año, pudo ser celebrada o lamentada en la cara norte de los Pirineos, dependiendo de la posición social del juzgador. Ese tutor de Luis XIV, junto a su antecesor, Richelieu, pusieron Francia en una vía de modernidad desconocida en el continente. 1661, quién sabe si un número para buscar en la lotería de Navidad.

A veces, muchas, la historia de los vecinos del norte me produce alguna envidia. Tienen lo suyo, sin duda, pero estoy bastante seguro de que es difícil que igualen marcas como en las que en pocas jornadas producen nuestras primeras figuras. La vicepresidenta Calvo encuentra tiempo para llevar al cine a sus nietos, Madrid, ayer mismo. No sé cuánto tiempo de su jornada del primer lunes laborable de septiembre ha dedicado a negociar la formación de un gobierno que nos libre de volver a votar en diez semanas.

Muy arriba en la pirámide socialista debe seguir el ministro de Exteriores en funciones. Borrell ha silbado mirando al techo, en la UIMP, aquí al lado, cuando le han preguntado por la venta de armas a Arabia. Dice desconocer el acuerdo de la Asamblea General de la ONU, el Tratado sobre el Comercio de Armas, de abril de 2013, que entró en vigor el 24 de diciembre de 2014, Nochebuena. Borrell, es muy difícil creerte. Qué carrera, desde que los tuyos te tumbaron al principio del milenio!!

Por la misma banda, se supone que con el 11 de nuestro Gento, corre Pablo Iglesias II. Al fin he encontrado un punto de acuerdo total con él. Nos ha pedido que no nos fiemos de los políticos, incluido él mismo. Muy de acuerdo pero, qué viene a continuación? Un Franco que nos recomiende no meternos en política? De verdad este chico es tan espabilado como dicen?

Del lado civil, junto a esperanzas como Castells y su alegato en la Vanguardia a favor de una política digna con los migrantes y aspirantes a refugio y alguna petición de un poco de cordura en torno al Procés, la semana próxima es 11S, no puedo ni quiero evitar mi sintonía con Nicolás Sartorius… Pero es que el presupuesto de asesores en Catalunya parece que rivaliza con el de apropiación indebida por parte de la familia real de allí, los Pujol.

También, ahora que todos podemos publicar lo que pensamos, y yo el primero, me da algún sonrojo la banda de hooligans, se supone que a la izquierda de la izquierda de la verdadera izquierda, que defendían en mayo un apoyo externo a un gobierno del PSOE para seguir dando caña y evitar que se desvíe y tal y tal… y ahora rompen el tablero si no hay gobierno de coalición. Hay necesidad de otra formación política entre el PSOE y Podemos? Carmena, Errejón , y tantos otros/as van a jugar en política estatal?

La imputación de Esperanza Aguirre, el bomberotorerismo de Rivera, el descaro de VOX…¿no es suficiente para intentar algo que dure cuatro años y ayude a capear lo que se avecina con sensibilidad extrema para los más débiles? En este blog se puede encontrar alguna teorización sobre un régimen neoseñorial que ha ido formándose en España desde 1978. Se ha roto una parte sustancial del mismo, el bipartidismo. Cedo mis derechos: No me importa si denominamos de otra manera el fenómeno y además ayudo. Estamos en un mandarinato? Aquello del modo tributario, (asiático) para ortodoxos de la teoría. Y regalo idea por si alguien consiguiera reunirlos: Qué gran marcha de Camille podrían hacer, de refugio en refugio, seis o siete, todos los que aquí aparecen en negrita menos los que ya no pueden andar.

Dos más. Al fin y al cabo la semana pasada no escribí. Ha habido días que no he tenido conexión en más de 24 horas. Un lujo. La hostelería de Cantabria, en boca del presidente de sus empresarios, declara que aquí hay más días malos que buenos. En primer lugar, no es cierto y menos en verano. Cualquiera puede consultar los datos en la web de la AEMET. Pero aunque lo fuera, no hay otra manera de decirlo? Y reciben la visita de una ministra del gobierno socialista en funciones, mientras se conocen casos en cascada de incumplimiento de la normativa laboral, denunciado por CC.OO y que requiere la intervención de la Inspección de Trabajo. Viva el vino!

Y final. Personal y muy poco transferible. Olivia, mi nieta mayor, el viernes cumple tres años. No me parece que pueda tener mejor noticia a corto plazo…