O el día de este blog. Del apellido de raigambre cántabra me ocupo al final, pero mientras decida mantener esta costumbre, hoy es día de aniversario y lo oficializo. Tal día como hoy, en 2010 era lunes, yo acababa de recibir mi primera nómina de pensionista y publiqué la primera entrada a este blog, con algunas referencias más íntimas y un recuerdo, en el 35º aniversario, para las últimas víctimas del general Franco, -dejo lo de generalísimo para fans- las cinco penas de muerte ejecutadas por decisiones de tribunales especiales, sumamente arbitrarios…
También se anunciaba la primera
huelga general contra el gobierno de Rodríguez
Zapatero, del que hoy se conocen algunos trapos no muy limpios. Ochocientas
cuarenta entradas más tarde se puede comprobar que la frecuencia se aproxima
muchísimo a una por semana. Como el vicio es público, no importa confesarlo.
Las más de trescientas mil visitas me tienen confuso. Nunca pensé en nada
parecido.
Esta semana ha dado para mucho. Es
la semana de la Asamblea General de la ONU, cada vez más controvertida y, si
cabe, menos decisoria. En el terreno doméstico crecientes movilizaciones con el
ojo puesto en los comicios del año próximo.
Yo, más de media semana como anuncié el último domingo, la he dedicado al cine. El festival de San Sebastián –templo de la ficción- comunica bastante con lo real. Cinco de las nueve proyecciones vistas eran más o menos documentales o cine-documento, como prefiere denominar a lo suyo Manuel Menchón, el director del otro film sobre Lorca. De nuevo le puede pasar a Menchón lo mismo que le ocurrió con su documento sobre Unamuno. Entonces Amenábar y ahora la candidata al Óscar de Javier Calvo y Javier Ambrossi… Sin el relumbrón que seguramente tiene “La bola negra”, el documento de Menchón, “La voz quebrada”, es eso, un documento, recibido con muchos minutos de aplausos en su estreno en el Kursaal el jueves.
Conocimos a Menchón hace ya diez
años en la campaña de calentamiento para una de las carreras solidarias que
organizaron en Santander Amnistía Internacional, Pasaje Seguro Cantabria y la
Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio…¡Qué tiempos en los que la solidaridad
estaba bien vista! Presentó entonces desinteresadamente su documento, “Malta radio”, aquella conmovedora
historia de un pesquero español que salvó la vida a más de cincuenta personas
con las que convivieron los tripulantes hasta que tuvieron autorización para el
desembarco… Menchón mantiene la misma humildad de entonces.
El otro documento de primera fila, “Naza”, es directamente escalofriante. La televisión vasca nos interrogó a la salida de la primera proyección y confesé estar en shock. Ahí sigo. Más o menos a la misma hora, el criminal número uno del siglo, Netanyahu, exhibía la arrogancia de los que cuentan con el #primodezumosol, en la calle 42 de Nueva York. Al dirigente palestino no le dejaron entrar a los EE.UU. Ese es el boxeo con manos atadas que los palestinos arrastran durante más de un siglo… Pero ayer, en el centro de San Sebastián, unos cientos de personas con banderas palestinas protestaban contra la incoherencia del festival que dice apoyar la causa palestina y tiene en el jurado a una persona ligada al ministerio de (in)Cultura de Israel… Por ahí también se relaciona la ficción con la realidad…
No todo es sufrimiento. El
documental sobre el padre Arrupe o
sobre los heladeros pasiegos y su emigración/exilio en Francia, dejan otro tipo
de retrogusto. También la retrospectiva de Giovanni
tiene mucho de documento en “Las cloacas
del Paraíso”, un retrato de un “robo del siglo” que nunca fue aclarado.
Entre la ficción pura lo mejor de lo que hemos visto, una francesa: “Las 7.40 de aquella mañana” y la
mejicana “Moscas”. Lo menos
destacable, a mi juicio, la alemana “Los
amantes duermen solos” y la vasca “El
último adiós”. El conjunto, como si fuera una buena cosecha, una buena
añada de cine.











