No es frecuente que inicie mis sorpresas semanales con información local, pero el pasado martes ha ocurrido un tremendo accidente en esta ciudad, en su costa norte, bastante salvaje y a corta distancia del espacio urbano consolidado. Un entorno sorprendentemente rural, necesariamente periurbano, sobre el que se han abatido muchas ambiciones en los últimos años –un proyecto de campo de golf puede estar en el núcleo inicial de todo lo demás-. Seis víctimas mortales perfectamente evitables que ahora inician un camino judicial necesariamente complicado. Fatalidades diversas, negligencias evidentes, responsabilidades compartidas entre administraciones que ya han empezado a decir: “la culpa es de la otra”. No parece que tengamos remedio. De momento, desde aquí, desear que esas seis familias desgarradas encuentren algún tipo de justicia que les ayude a sobrellevar el duelo.
Quienes han repuesto carburantes
para sus vehículos esta semana han ido viendo cómo subía el precio no solo en
días, también en horas. Negocio redondo para algunos. ¿Cuándo y a cuánto habían
comprado lo que han vendido esta semana? No según van marcando los índices de
los diversos mercados para el crudo recién extraído. Más gracias que algunos
deben dar al nuevo emperador planetario. Lo más triste es ver a los
supuestamente más patriotas que el palo de la bandera, comportarse como
vulgares mamporreros del citado aspirante a tirano global. Este mundo, no
tenemos otro, ahora mismo está así.
Creo que todavía nadie le ha preguntado
a Núñez F si los derechos humanos,
que afirma que están por encima del derecho internacional, tienen relación con
el bombardeo de la escuela primaria femenina de Minab, Irán. El dirigente
popular también estudió Derecho. No sé qué habrá sentido al enterarse de que Volker Türk, alto comisionado de la ONU
para los derechos humanos, ha pedido una “investigación rápida, imparcial y
exhaustiva” ya que ese ataque puede constituir un crimen de guerra. Y el autor,
en mi opinión, no puede ser otro más que el presidente de los EE.UU. Trump
podría convertirse en tan paria como su socio Netanyahu y tener que cuidar mucho sus viajes al extranjero. En
alguno de ellos podría acabar con pijama de rayas. Eso es parte del derecho
internacional, queridos patriotas compatriotas.
Por acabar con este asunto: la
especialidad de los dirigentes populares de quedarse colgados de la brocha y
perder la escalera. Un analista no muy próximo al bolchevismo como Ignasi Guardans, llamaba esta semana a
los diplomáticos del P.P. que los hay y muy buenos, afirmaba, a que se atrevan
a darles un cursillo acelerado de diplomacia para la vida a los dirigentes
populares, no solo al patrón mayor. Tellado,
Gamarra, Cayetana… todos y todas los
y las que esta semana han hecho el ridículo más espantoso… revalidado por las
primeras encuestas que preguntan por la posición del gobierno en el contencioso
con Trump.
Diplomacia. No es mi especialidad. No me cuesta reconocerlo, pero me siento muy bien cuando la practico. Reconozco la superioridad intelectual de la diplomacia, de jugar el balón, frente al patapum p’arriba. Por ejemplo: ¿Cómo ha sido la actuación del canciller Merz en el despacho oval? La técnica copiada de algún entrenador con más labia que éxitos, sería decir que ha sido cobarde. Casi de pringado. Reír las gracias del abusón califica más al de la risa que al propio abusón. Con un cursillo de diplomacia sencillo y rapidito, se puede decir que el canciller no ha sido muy valiente. Que ha esperado a estar fuera del alcance del salivazo del inquilino de la Casa Blanca para hacer alguna puntualización. Bueno, lo último puede que tampoco sea muy diplomático.
Y final. A los problemas de vivienda
que arrastraba el rey emérito, -no vuelve a España porque no tiene donde vivir
y no se le espera en Badalona con los de debajo del puente-, sumamos que en su
exilio dorado y más o menos voluntario de Abu Dabi, ahora llueven misiles
iraníes…No nos faltaba más…







