domingo, 28 de junio de 2026

Más de Mundiales

 

Mañana, día de San Pedro, se cumplen cuarenta años de un regreso que en la vida familiar se puede parecer al de Mac Arthur a las Filipinas. Yo no pronuncié un solemne “Volveré”, en octubre de 1970, cuando abandoné el hogar paterno, pero en alguna parte del fuero interno la decisión estaba tomada y pudo cumplirse. Ningún arrepentimiento sobre mi etapa barcelonesa, absolutamente ninguno. Además de la Universidad oficial, usé otras muchas universidades que estaban allí, ya entonces, al alcance de mis manos y mi voluntad. Y el día del regreso se jugaba la final del Mundial de México que no pude ver. Estábamos de mudanza. Precisamente ese día. En la madrugada del sábado, mientras España trataba de ganar a Uruguay, mi hijo y yo nos cruzamos mensajes-recordatorio. Él tenía seis años y llevaba ya varios interesado por el fútbol. Tuvo que recurrir a unos vecinos para ver esa final. En casa no se podía circular. La mudanza dejaba las cosas donde podía y no era una prioridad conectar el televisor…

Lo de la última entrada a este blog, en el sentido de visitas extrañas y a millares, se ha superado días después. También con los EE.UU. como lugar de origen de esas visitas. Ahora mismo, mediodía del domingo, el contador del blog supera ligeramente las 275.000 –desde septiembre de 2010. Pero es que más de 20.000 son de este mes de junio. Prefiero hacerlo público, nunca había pasado en estas cantidades…

Y algo más sobre cuestiones familiares. El pasado miércoles, día de San Juan, -qué buenos santos tiene junio: Pablo, Antonio, Luis… y los ya citados- mi prima Salomé ha cumplido 90 años y nos hemos juntado para celebrarlo. Ella también pasó una parte notable de su vida en Barcelona, lo que estrechó nuestro contacto. Pero además, mi infancia está ligada a la casa de sus padres en el pueblo, un veraneo que permitía ayudar en las tareas del campo además de disfrutar de ratos de playa y monte… Mi padre era el pequeño de once hermanos y yo soy el pequeño de mis hermanos. Las diferencias de edad con esa parte de mis primos, nunca fueron notables a la hora de establecer relaciones. Y quiero subrayar que algunos de ellos eran casi de la edad de mi madre, que, por otra parte, era la mayor entre sus hermanas. Es decir, el abanico de edades de mis primos se ha movido en un arco amplísimo. Muchos ya han desaparecido y el más joven de la parte materna todavía es cincuentón. Salomé queda, perfectamente entera, como una matriarca depositaria de muchos recuerdos familiares que los demás no hemos tenido… El mero hecho del nombre. Salomé se llamaba la madre de mi padre que ni mis hermanos ni yo conocimos pues falleció cuando mi padre todavía estaba soltero. Desde entonces, al menos ocho Salomés ha habido en la familia…

A quienes nos importa la familia, de verdad, sin postureos, nos produce algo más que asco que se utilicen “recursos” como el del aspirante a presidente del gobierno por parte de la derecha conservadora. La que se erige en máxima defensora de la familia, al menos en teoría. La buena educación parlamentaria hace años que saltó hecha añicos en los usos  de nuestras instituciones pero lo ocurrido ese mismo día de San Juan, cuando mi prima cumplía 90, ha descalificado – para mí eternamente- al candidato.

Sin ninguna necesidad, absolutamente ninguna, se le ocurrió mentar al padre del portavoz socialista, Patxi López. No hace falta más para (des)calificar al elemento. Pero hay más. Tiró la piedra y escondió la mano. No estaba en su escaño cuando el hijo del mentado salió al rescate de la memoria de su padre. Y solo le llamó “ruin”, que tiene varias acepciones en el diccionario de la RAE pero me voy a quedar con los términos contrarios: Honrado y digno. Eso es lo que no es Núñez F.

martes, 23 de junio de 2026

El inicio de “mi” Mundial

 

No haber publicado el último domingo ya indica cierta anomalía respecto a los últimos meses. Y no es la única que nos envuelve. Uso mi vacuna protectora y después de los Andes y los Pirineos, me he/nos hemos dirigido a Santiago de Compostela. Pocos partidos de esta fase previa he conseguido ver. Los dos de España y el Francia-Senegal.

Santiago. Si no cuento mal, es mi quinta visita a la ciudad, la tercera a la catedral, la segunda en la que he visto funcionar el botafumeiro… y por muchas razones, la más completa. Ya tenía un registro de récord con Santiago. Mi primer vuelo, en octubre de 1968, fue desde Santander a Lavacolla. Cosa que tantos años más tarde no es posible  hacer. Hay factores que ayudan para que esta última visita me haya enganchado más que las anteriores, por ejemplo, tener menos prisa, menos ansiedad por ver todo y rápido y, fundamental, un familiar cercano, residente allí desde hace cuatro años, que tiene todo el mérito para que esta visita haya sido la más importante, la más completa, Gracias, Daniel. Ha sido mucho más que ser acompañado por un nativo…

El único inconveniente de la visita, y nadie a quién culpar, el exceso de calor. El mismo que está aquí ahora, ya de vuelta, pero que la semana pasada no había aparecido todavía por la franja costera. Otro inconveniente: la vida en Santiago lleva siglos basada en el peregrinaje. No es lo mismo ir unos días que vivir allí. Creo que sería demasiado incómodo vivir, al menos en el casco histórico de la ciudad. Con calor, con ventanas abiertas, el bullicio callejero, que no acaba ni de madrugada, se cuela en las habitaciones…

No quiero dejar en penumbra las anomalías que citaba al principio. Del mismo modo que hace unas semanas guardé un párrafo de Irene Vallejo que todavía no he colocado en este blog… la sabiduría extraordinaria de esa mujer hace que rebusque ahora hasta encontrarlo: “(...) No es cierto que lo natural sea siempre bueno y lo cultural no: en la vida salvaje pueden devorarte vivo, pero no te graduarán unas gafas ni recibirás un trasplante de corazón.(...)”

Lo de las gafas nos sigue costando dinero a la mayoría, a casi todos/as. En cambio, un trasplante de corazón en esta España que muchos creen que está a punto de defunción, es gratis. ¿Dónde más? En muy pocos lugares de este planeta. Todavía quedan unos días para presentar la declaración del IRPF… Porque el trasplante y muchas cosas más, no son exactamente gratis. Lo pagamos entre todos/as que es la manera de que llegue a todos/as; a quienes podrían pagarlo de su bolsillo y al resto. Por eso, no puede haber perdón para quienes dilapiden los recursos de todos, los que a veces resultan condenados y otras absueltos, o casi. De la misma bolsa salen los sueldos, a veces bastante voluminosos de algunos servidores públicos que creen estar por encima del bien y del mal…

Otra anomalía poco importante salvo para mí, ha estado a punto de pasar desapercibida. Alguien sigue este blog con intenciones desconocidas. No es la primera vez que detecto un número de entradas/lecturas exageradas. Ninguna como la que ha ocurrido estos días. Me ha dado tiempo a documentarla. En caso contrario podría parecer una “ida de olla” propia. Más de seis mil visitas en un solo día, la mayoría de las mismas desde EE.UU…Con todo lo que sucede por allí últimamente y ahora no me refiero al Mundial de fútbol, no sé si se puede estar medianamente tranquilo.

Después del cambio de gobierno de marzo de 1996, un ilustre académico ahora nonagenario, que cree que solo nuestra pertenencia a la Unión Europea nos libra de un nuevo 1936, admitió que la conjura para el cambio había existido. Él había sido uno de los conjurados. Dicha anomalía pudo quedar reducida a un grupo de periodistas, muy influyentes, sí, pero no dictaban sentencias. No sé si habrá un nuevo Ansón que aclare todo lo que va pasando en los últimos años, meses, días…

domingo, 14 de junio de 2026

Mirada alta: Cal y arena

 

Con un viaje al revés que el de Marco –de los Apeninos a los Andes- lo mío ha sido de los Andes a los Pirineos y me encuentro al acabar de relatar ese viaje con una visita papal. Una vez tuve al Papa a pocos minutos de mi domicilio de entonces, alrededores de Montjuïc. Nos encerramos en casa, se escuchaba la megafonía, teníamos alguna coartada: un bebé. Era Juan Pablo II y no le teníamos demasiada simpatía. Años más  tarde también tuve noticias de la llegada de otro Papa. Tampoco me resultaba muy simpático Ratzinger, y supe más de su viaje por todos los desmanes de las administraciones valencianas que por los mensajes lanzados por el Pontífice. El Papa que me ha resultado más simpático desde Juan XXIII, Francisco, no quiso venir a España y no quiso por diferencias sustanciales con la jerarquía de la Iglesia nacional. Esa Iglesia que ha tenido algún destello de puesta al día pero que se ha acorazado bastante en muchos temas que la sociedad a la que sirve ha dado carta de normalidad.

No olvido, ni quiero ni puedo, que quienes crecimos en la dictadura lo hicimos a la vez, bañados en el nacionalcatolicismo, con el dictador entrando bajo palio en los templos y con la denominación de Cruzada para la matanza que supuso la guerra y las persecuciones posteriores. Casi empatando con lo ocurrido siglos antes con los cátaros: “Matadlos a todos, Dios sabrá escoger a los suyos…” Pues eso, no es posible pedir más. La Iglesia católica es uno de los clubs con más socios del mundo. No se puede profundizar mucho en ninguna línea sin riesgo de fracturas. Dicho eso, y para ir acabando con la noticia de primera de los últimos días, el Papa Prevost habló en el Congreso no como jefe de un estado, pequeñito. Lo dijo nada más empezar. Era el obispo de Roma quien dijo todo lo que dijo y lo que gustó más o menos a unos y a otros. Un éxito de ese enorme club religioso que preside.

Ya empezó, antes de aterrizar en Barajas, declarando simpatías por el Real Madrid. Florentino no necesitaba ese apoyo para ganar. Y, algo más, si de verdad es enemigo de la polarización, no haber dicho ni una palabra sobre el fichaje de Mourinho… La polarización en España no necesitaba ese refuerzo. ¿Ha empatado con su actuación en Barcelona? Yo, que a veces no encuentro traducción para algunos términos que aprendí en aquel idioma, con todo respeto me atrevo a decir que el espectáculo de la noche del miércoles, en el centenario de Gaudí, me pareció  carrincló”, muy indicado para “bledes.

Y después, después de que Prevost haya vuelto a Roma (aunque Iberia no se lo haya puesto fácil) queda todo lo de aquí que no es poco. Ya no hay día sin que apague la radio sin escuchar la totalidad de una noticia; leyendo solo titulares en la prensa escrita, sin bucear en casi nada. Me declaro superado. Superado por la información de tribunales, por las actuaciones de fontanería dignas de Pepe Gotera o del Superagente 86. Superado. Han ganado. Lo ha dicho un socialista extremeño con otra referencia, pero estoy de acuerdo: han ganado. 

Me refugio en la lectura. Con una imagen de una profesora valenciana, jubilada, que apoyaba a sus compañeros en activo cuando apareció un animal de dos patas… Natalia Ginzburg, judía italiana, diputada del PCI, fallecida en 1991 no llegó a ver lo que pasó con su partido ni todo lo demás que nos ha ido cayendo… Pero tiene un párrafo en “Las pequeñas virtudes” que no me resisto a incluir aquí al lado. Le confesé a un antiguo compañero de trabajo y de más cosas, muy amante de todo lo italiano, que yo sigo circulando como peatón, casi siempre, viendo venir a los vehículos de frente ¿“manías” adquiridas en la juventud?

Una cosa que he seguido con más interés es la homilía de Martín Villa sobre su papel en la Transición. Claro, te perdona la justicia argentina –la de aquí nunca ha visto causa- y te vienes arriba. Ha sido contestado en pocas horas por el catedrático de Zaragoza Julián Casanova. Poco más puedo aportar, pero alguna de mis actividades de juventud se cruzó con Martín Villa antes de que llegara a ser ministro, cuando era gobernador civil de Barcelona. Supongo que cuando mandaba cargar a la caballería, él todavía no se había caído de ningún caballo…

 

 

domingo, 7 de junio de 2026

Cono Sur (Final)

 

Una experiencia nueva el jueves 7 de mayo: Atravesar una porción notable de Buenos Aires, de norte a sur, muy poco después de la hora punta. El conductor, que ha participado en el maratón de Madrid y está dispuesto a hacerlo en el de Valencia del próximo otoño, por querer bordar el recorrido, no pudo tomar la salida correcta para llegar al embarque de Puerto Madero. La posibilidad de volver no se abrió hasta Avellaneda y el tráfico por un momento sugería la posibilidad de llegar tarde al barco. Rozamos el milagro pero eso no ocurrió. La travesía hasta Colonia del Sacramento, en Uruguay, mejor de lo que era previsible dado el pronóstico del tiempo y las lluvias de madrugada en Buenos Aires.

¿Vale la pena la visita a Colonia? Podría estar sobrevalorada, aunque hay alguna nota de interés. Y la amenaza de mal tiempo nos acompañó todo el día aunque hasta el viernes no se confirmó, y de qué manera, el pronóstico. El trayecto hasta Montevideo en un buen autobús de la empresa COT resulta un poco pesado y con bastantes paradas. Llegamos a la capital casi de noche. El conductor que nos llevó al hotel resultó ser un simpático iconoclasta de edad avanzada. Nos despista su acento, parece otro de los casi todos venezolanos que nos han transportado en los tres países. Pero es uruguayo, de cierta edad –similar a la mía le calculo- abuelo, que ha vivido en Caracas  45 años y tiene allí a la mayoría de su familia. Nos partimos de risa con sus comentarios sobre el héroe nacional –Artigas- o sobre el porqué la calle principal lleva el nombre de “18 de julio”. Supone que pasó algo importante pero no sabe importante para quién. Le entramos con el significado que tiene en España… Instalados en el hotel salimos en busca de un lugar para cenar. Hay un partido del Peñarol y la ciudad, con amenaza de lluvia, no tiene mucho ambiente. La cena en el local más central –Convención- de una cadena –La Pasiva- correcta, pero poco reseñable.

Y el viernes que resultó, gracias a la jugarreta de Iberia, la última jornada de nuestro viaje, los cielos se abrieron desde primera hora y la visita a Montevideo, a ratos, se hizo muy incómoda. Dedicamos bastante tiempo a solucionar el problema creado por Iberia, incluida visita a la oficina que la compañía mantiene en el centro de Montevideo. La oferta que parecía inamovible era un vuelo con escala en Sao Paulo, con la compañía asociada, Latam, para el primer tramo, que no nos dejaba obtener las tarjetas de embarque… y que alargaba la totalidad del trayecto en casi seis horas. Tratamos de poner buena cara al mal tiempo. En una semi-escampada visitamos la ciudad antigua, la catedral y…lo que resultó la joya de esa etapa: El palacio Salvo, una imagen del cual ya está en la entrada a este blog del 14 de mayo.

https://robertoruisanchez.blogspot.com/2026/05/extra-cono-sur.html

La lluvia arreció a la salida de esa visita. Comimos en un restaurante muy genuino –Santa Catalina- cercano al hotel. Descansamos un poco y aunque el tiempo no se arregló, la lluvia a media tarde era un tanto respetuosa. Aprovechamos para un paseo por las librerías de segunda mano de la calle Tristán Narvaja, nada que envidiar a las famosas de Buenos Aires en cuanto a diseño, oferta y ambiente. Cenamos en el hotel, en primera línea de la costanera, aquí entre la Rambla de Francia y la de Gran Bretaña. Con un día despejado las vistas serán excepcionales: no pudo ser.

Y ya el sábado, día y medio antes de lo previsto –de nuevo recuerdo que gracias a Iberia- y bastante pronto porque había cuestiones notables sin resolver, Lalo, un conductor muy simpático, nos llevó al aeropuerto que está bastante lejos del centro.

La odisea allí, al ver que había un vuelo directo de Iberia a Madrid que nadie nos había ofrecido… y que resultó un vuelo retrasado del día anterior, en principio completo, nos provocó un par de horas de bastante tensión para ver si nos colocaban. Gracias al personal de tierra de Iberia en el aeropuerto- subrayo la gestión del personal, especialmente la de un joven empleado de nombre Maximiliano- al final conseguimos volar perdiendo, eso sí, un día y medio de nuestro viaje proyectado. Al escribir estas líneas y dos semanas después de la última comunicación, Iberia todavía no ha dado una respuesta sincera y efectiva a nuestras reclamaciones. Vamos a seguir, claro. Hay gastos que deben asumir e indemnizaciones reguladas que no pueden soslayar aunque de entrada, lo intentan.

Nota: Partes de estas entradas extras tituladas “Cono sur” se empezaron a escribir a bordo del Airbus “Johannesburgo” de Iberia, en ese vuelo que no era el nuestro y que llegó a Barajas en la madrugada del domingo 10 de mayo…

 

miércoles, 3 de junio de 2026

Cono Sur (4) B.A.

 

El último martes de abril llegamos a Buenos Aires hacia mediodía. El tiempo era muy estable y tuvimos buena visibilidad sobre la enormidad del continuo urbano. Dedicamos la tarde a reconocer la Recoleta, y tratar de comprar una tarjeta SIM local, lo que no conseguimos hasta la mañana siguiente. Tampoco fue fácil en Chile. Supongo que por motivos de seguridad hay que realizar una serie de trámites que hacen muy complejo un asunto que, por ejemplo, hace doce años, en África, era increíblemente sencillo. Muy recomendable el Sanjuanino, de la calle Posadas, lugar de nuestra primera cena bonaerense que no sería la última.

El miércoles un larguísimo paseo nos llevó a San Telmo, donde comimos, y a la Boca, pasando por la famosa librería Ateneo, el teatro Colón, el Obelisco… Después de comer atravesamos el Parque Lezama y entramos en uno de los barrios quizá más famosos del mundo. Maradona y Messi lo presiden todo. Tomamos un colectivo, o sea, cogimos un autobús –lo que allí provoca carcajadas- para volver a la Recoleta. Es muy fácil el transporte público en Buenos Aires. Aunque la red de metro (Subte) no es muy extensa, los autobuses suplen más que dignamente y se paga con cualquier tarjeta de crédito o débito a un precio aproximado de medio euro si no se sale de las áreas centrales.

El jueves cerramos nuestros pasajes para Uruguay. Hubo alguna dificultad con la web y acudimos a las oficinas de la naviera en Puerto Madero. Después, nos acercamos de nuevo por San Telmo con idea de hacer la típica fotografía con Mafalda. Misión imposible. Se les había ocurrido a la vez a decenas de personas. No recordaba yo tanto éxito en mi primera visita a la ciudad. Seguimos hacia la plaza de Mayo con idea de encontrarnos con las abuelas. Haciendo tiempo visitamos la Catedral y el Cabildo y con lo que nos encontramos fue con una manifestación imponente que adelantaba el 1 de mayo. Almorzamos en el Tortoni y en ausencia de los pañuelos blancos, seguimos hacia Corrientes y volvimos al teatro Cervantes, el Colón no tenía programa ese día, pues nos habían dicho que quizás a última hora podíamos conseguir alguna entrada. Lo logramos.

El 1 de mayo hicimos muchas gestiones para los días en Iguazú y nos dimos otro enorme paseo hacia Palermo, donde comimos en una terraza. El tiempo todavía se mantenía bueno, un punto cálido. Esa parte cambió al día siguiente. Con un impresionante cielo muy limpio, el viento había girado y venía bastante frío. Recorrimos por la mañana de nuevo el centro, los alrededores de la plaza de Mayo y nos encontramos con una curiosa muestra folklórica en los jardines del Cabildo. Tras un descanso a primera hora de la tarde, acudimos a la ESMA al atardecer. Aunque está ya contado en alguna entrada anterior, y la foto de Taty Almeida también se ha incluido a posteriori, no tenemos ninguna razón para ocultar que esta tarde del 2 de mayo se sitúa entre lo más destacado de este viaje. Ahora va una foto en la que hay una silla vacía entre la de Taty y la mía. La había ocupado hasta poco antes el alcalde de Avellaneda. También está relatado en una entrada anterior. El Racing de aquí todavía era equipo de Segunda. Volvimos a cenar al Sanjuanino.

Y el domingo día 3, dedicamos la mañana a la recogida y separación de equipajes. Una parte se quedaba en Buenos Aires. En Iguazú no íbamos a necesitar ningún abrigo. Ya habíamos hecho lo mismo en Santiago para ir a Atacama. Tuvimos algún incidente cómico en el Aeroparque. Faltó muy poco para volar a Bariloche, en un error que todavía no encuentra explicación razonable y ya en el vuelo a Iguazú, también tuvimos alguna historieta con los asientos –duplicadas las tarjetas de embarque…- . Llegamos ya de noche y el hotel – Guamini Misión- nos sorprendió positivamente. Estaba un poco lejos del centro pero era de una categoría muy superior al precio pagado. Cenamos allí mismo y a la hora del desayuno también comprobamos que la elección había sido muy buena. Estábamos literalmente sobre el Paraná, rodeados de ambiente tropical y de aves propias del lugar.

Habíamos encargado el traslado al Parque de las Cataratas al mismo taxista que nos llevó la tarde anterior del aeropuerto al hotel y todo salió redondo. Ni siquiera había muchedumbres en la entrada. No sé bien qué se puede contar de este espectáculo natural que no se haya dicho ya. Al principio, primer recorrido, me pareció que no era para tanto… Poco a poco, con los otros dos recorridos, enmendé la primera impresión. Es un lujo descubrir a esta edad algo tan impresionante. El clima aquí permite bañarse al atardecer en la piscina del hotel y salir a ver la puesta de sol muy cerca del hito de las tres fronteras.

Al día siguiente, la orilla brasileña. Mejores vistas con menos recorrido y mayor concentración de gente. Hay un punto concreto al que, incluso fuera de temporada, no es posible acercarse dada la multitud. El miércoles fue un día de tránsito. Volar de vuelta a Buenos Aires, cuestiones de intendencia –lavandería-, cena en la Cantina de la Recoleta… y, descubrimiento de que a punto de terminar un viaje casi perfecto hasta entonces, llegaba el borrón por cuenta de Iberia que nos había cancelado el vuelo de Montevideo a Madrid y no había considerado la posibilidad de comunicárnoslo… continuará.

domingo, 31 de mayo de 2026

Cono Sur (3) Santiago

 

La capital chilena es una ciudad de grandes contrastes, de la que sabemos poco en comparación, por ejemplo, con Buenos Aires y que vale la pena conocer más y mejor. Santiago del Nuevo Extremo fue como la bautizó Valdivia en 1541 y es que aunque ya se tenía referencia de la enormidad del Pacífico, aquello, con pocas dudas, era un extremo del mundo conocido.

La estancia en Santiago tuvo dos etapas debido a un evento que finalmente fue suspendido. Un concierto que iba a celebrase el 25 de abril en el Estadio Nacional, con Quilapayún, Inti Illimani…no tuvo finalmente autorización. Todavía estamos pendientes de la devolución del importe de las entradas. Como nos enteramos de ese acto cuando ya teníamos algunos vuelos comprados, pudimos meter la visita al desierto de Atacama entre las dos estancias en Santiago. La mañana del domingo 19,  a la vuelta de Punta Arenas, se cargó de emociones. Nuestro alojamiento estaba bastante cerca de La Moneda y hacia allá caminamos. Poco antes nos encontramos con una marea roja, una ciclada familiar, patrocinada por el Banco Santander y junto al monumento a Salvador Allende, otra marea roja, un acto del Partido Socialista que terminó con una versión de la Marsellesa cantada a coro por los asistentes con una letra diferente a la original.

La sesión mañanera terminó en el Museo de la Memoria. Imprescindible para calibrar el horror vivido allí hace medio siglo. Poco después de nuestra visita el Museo ha recibido el premio Rey de España a los derechos humanos. La tarde fue familiar. El rescate de una amistad trabada en Colombia en noviembre de 2010, nos permitió introducirnos en la familia de Gonzalo. Uno de los hitos de este viaje. Con ellos disfrutamos también el domingo siguiente, a la vuelta de Atacama.

Un par de letreros que ya figuran en anteriores entradas de este blog, dan cuenta de masacres que están a punto de cumplir su quinto centenario. La otra, más reciente, la que documenta el mencionado Museo de la Memoria, nos dirigió a la Biblioteca Nacional, ese 20 de abril, un lunes lluvioso, sin la posibilidad de recurrir a ningún museo. Revisar publicaciones de los primeros días de septiembre de 1973, es lo que hicimos, dan buena prueba de que el golpe de Pinochet se veía venir…

Frente a esa Biblioteca se alza el hotel Mercure. Sorprendentemente ofrece un menú degustación de mucha categoría a un precio muy asequible. El tema precios es difícil de explicar. Nuestra sociología urbana se nutre de taxistas y de otros trabajadores de servicios, hostelería, lavanderías… Entre los conductores, lo mismo en Chile que en Argentina, abundan los exiliados venezolanos, con ideas bastante diversas sobre la situación actual en su país. Uno, en Buenos Aires, se declaró partidario de Milei y pese a tener una vida muy poco confortable, parece que era mejor que la de su novia dedicada a la enseñanza…

Un mínimo común en los dos países es la carestía en general, la dificultad de la vida cotidiana, y la falta de medidas que ambos gobiernos han dejado pasar para hacer frente a la subida de precios de los carburantes debido al ataque a Irán. Con un sueldo mínimo inferior a la mitad del español, la gasolina tanto en Chile como en Argentina es más cara que aquí.

El sábado 25, anulado ya el concierto, dedicamos la mañana a pasear, cuestiones de intendencia, lavandería, etc Uno de nuestros alojamientos en Santiago estaba al lado de la Cámara de Comercio de España, un vecindario residencial muy tranquilo. En Buenos Aires tampoco estuvimos lejos de la bandera, en ese caso de la del Consulado General en la Recoleta. Por la tarde subimos al cerro San Cristobal y acudimos al estadio, en donde en lugar de nuestro concierto había un partido de fútbol de la máxima rivalidad, Universidad de Chile contra Universidad Católica. Ganaron los laicos. En los alrededores del Estadio Nacional, la memoria de Víctor Jara se nos imponía: Te recordamos, Víctor. Cerca del alojamiento encontramos un restaurante peruano, abundan en Santiago, de muy buen aspecto. La sorpresa es que ofrecían un tenedor fácil, a lo que nosotros, supuestamente más alejados del inglés, denominamos buffet libre…

El  domingo 26 se celebraba el maratón de Santiago. Quedamos con Gonzalo y su familia cerca de nuestro alojamiento y a la vez fuera de vernos copados por la carrera. La generosidad de esta familia nos ayudó a ganar en comodidad para una de las etapas que nos parecían imprescindibles: visitar la casa-museo de Neruda en Isla Negra, que no podíamos dejar para el lunes, por cierre, y el martes ya era nuestro vuelo a Buenos Aires. Una especie de peregrinación laica, pese a muchos pesares… No pude evitar, desde primera hora, entonar las partes que recordaba del Canto General, en la versión de Mikis Theodorakis con María Farantouri y Petros Pandis, la misma que suena mientras escribo, en este domingo en el que el Racing, ya ascendido, se ha proclamado campeón: “Era el crepúsculo de la iguana…”

La visita al museo no defrauda para conocer mucho más sobre el Nobel chileno y el recorrido por la costa, con almuerzo en El Algarrobo, en un restaurante que presume de visitas de postín, incluida la del propio Neruda, y donde la reineta no es una manzana y se convierte en un riquísimo túnido austral. También la antigua factoría ballenera de Quintay fue un hallazgo que no hubiéramos descubierto de haber viajado solos. Llegamos de noche a Santiago y la despedida de Gonzalo y su familia fue, a la vez, triste y prometedora. Esperamos acogerlos aquí.

El lunes se celebraba la Virgen de Montserrat, puede que fuera el motivo de conocer la absolución de Jordi Pujol debido a su estado de salud… Nosotros volvimos a la costa, ahora en transporte público muy cómodo, Turbús. El paseo por Valparaíso merece la pena y el traslado rápido, mediante un tren de cercanías, EFE, hasta Viña del Mar, también vale la pena dada la fama del lugar aunque una de sus principales atracciones, el reloj de flores, estaba en reparación. Otro sobresalto de precios: Una limonada en un sitio elegante, Nogaro, junto a la playa, puede ser más cara que el billete del autobús desde o hacia Santiago. La cena en un chino de la calle Suecia cerró, dos semanas después del inicio, la etapa chilena de este viaje.

 

jueves, 28 de mayo de 2026

Cono Sur (2) Atacama

 

Desde mitad de abril las entradas a este blog se han visto salpicadas –no podía ser de otra manera- de las vivencias que los protagonistas íbamos encontrando a miles de kilómetros de casa. Tengo la sensación de que no hay mucho más que añadir, desde un punto de vista más estricto de turistas que quieren ser viajeros y que a ratos lo consiguen, sobre la Patagonia chilena. Pero a la vez, las alusiones al desierto de Atacama no han alcanzado las cotas que merece.

Si el vuelo de Punta Arenas a Santiago del sábado 18 de abril nos ofreció un atardecer majestuoso que nos permitió fotografiar el macizo del Fitz Roy (Chaltén) visitado ya unos meses antes de empezar a escribir este blog, en 2010, el vuelo de Santiago a Calama, no se quedó corto y pasamos algo al oeste del Aconcagua pero con muy buena visibilidad sobre la cumbre de las Américas.

El aeropuerto de Calama sirve en un porcentaje muy elevado para el tráfico turístico que mueve SanPedro de Atacama. Todo es fácil de organizar, traslados, alojamientos, organización de las visitas –casi todas en Parques nacionales con precios de entrada relativamente elevados para los extranjeros-… Nuestra primera visita, condicionada por una cierta huida de las altitudes más importantes, fue a las lagunas de Baltinache, con baño incluido en unas aguas con una densidad salina que facilitan la flotación incluso para quienes no saben nadar. Creo que no se orienta suficientemente sobre la necesidad de proteger los ojos, con unas simples gafas de natación, de esa elevada salinidad. Una ducha estrictamente controlada, de medio minuto, ayuda a retirar lo más molesto de la carga de sal acumulada. El circuito programado ocupa medio día y empieza con un desayuno de lujo en el alto de Likan-Antay que domina todo el oasis de San Pedro. El guía, Andrés, se escapa bastante del modelo guía-papagayo. Sabía mucho sobre Geología, por ejemplo, y respondía a preguntas muy variadas.

Por la tarde visitamos el valle de la Luna, con paisajes de nuevo sobrecogedores aunque en este caso, la guía fue mucho menos sorprendente. En ambos circuitos la intendencia está muy bien. Desayuno por la mañana y cóctel-merienda por la tarde. El alojamiento que habíamos contratado –Casa Macaw- respondió con excelencia a las expectativas, con trato familiar y muchas facilidades para “tomar algo” fuera del desayuno.

Al día siguiente -23 de abril- por la mañana la visita empezó con otro buen desayuno en los petroglifos del Valle del Arco Iris, otra vez con una buenísima guía, Lorena, con conocimientos muy superiores a lo que se espera de un guía turístico. Y se acaban los calificativos para describir los paisajes. Descansamos esa tarde porque teníamos contratada una visita nocturna. A unos 30 kilómetros de los telescopios más importantes del mundo, - el desierto de Atacama es el más árido del planeta y ofrece más de 300 noches al año de cielos despejados con absoluta falta de cualquier obstáculo para la observación del firmamento-. La experiencia guiada por Camilo, y con unos aparatos no muy sofisticados, fue tan satisfactoria que dificulta notablemente tratar de jerarquizar qué es lo que más nos ha gustado/sorprendido de esta etapa del viaje, si los paisajes diurnos o el firmamento nocturno.

El último día teníamos que contemplar la hora del vuelo y el traslado al aeropuerto El Loa pero nos dejaba libre la mañana. En casa Macaw no pusieron la más mínima pega para abandonar el alojamiento a la hora del traslado, 14.30, pero no quisimos enrolarnos en ninguna actividad que no nos permitiera controlar el horario a nosotros mismos. La recomendación de Lorena fue una caminata absolutamente por nuestra cuenta al Pucará de Quitor. El Pucará es una fortaleza inca muy bien conservada que da cuenta de cómo las primeras matanzas en la zona no fueron las protagonizadas por los españoles. Previamente, los incas ya habían sojuzgado a los habitantes primitivos del inmenso salar desértico. Después, como indican carteles variados, se produjeron los violentos enfrentamientos entre españoles e incas. Desde el punto de vista del esfuerzo físico, debido a la altitud y la temperatura, esta última actividad en Atacama fue muy exigente. 

El vuelo de regreso a Santiago, con la noche ya cerrada, no nos dejó apreciar nada relevante del paisaje.