“(…)Lo que se escucha entre menos y nada es que también hay mafias que se sientan en tronos…” Así terminaba la entrada anterior. Mis escritos de los días ocho del mes ocho me revuelven bastante desde 2008. Cosas de la intrahistoria, de los peores momentos de una vida… el recuerdo es hoy muy vivo, lo relaciono con la apertura de los JJ.OO. de Pekín…pero lo ocurrido hace una semana en Ceuta está por delante de los lamidos de heridas propias. Hay mucha herida ajena. Y mucho cadáver y muy poca vergüenza, cada vez menos.
También había incendios, de los de
verdad, nada figurado. Y entre todo lo que escuché de esos incendios reales que
han convertido en cenizas miles de hectáreas, le pongo mucha atención a Ángel, bombero forestal, se podría
decir que enamorado de su profesión a pesar de muchos pesares. Lo más
sorprendente de sus declaraciones: los insultos que reciben de quienes creen
que los bomberos están para defender la propiedad, minúscula o no tanto, de
cada vecino. En muchos casos segundas residencias construidas en lugares
inoportunos desde un punto de vista de sostenibilidad ambiental. Ahí hemos
llegado. Se juegan la vida por un sueldo escaso y no les llegan precisamente
aplausos. El desquite de Ángel, un llamamiento a que cada uno de esos pequeños,
o no tan pequeños propietarios, cuiden su propiedad, que ante una contingencia
de este tipo no se conviertan en aceleradores de los incendios, por no mantener
limpios esos terrenos, por haber plantado especies inapropiadas…
Del incendio figurado, el de Ceuta de los últimos días de julio, habría que practicar la técnica de la cebolla e ir por capas. La primera la del propio gobierno de España, incluso dentro del partido mayoritario de la coalición. En un tema de ese calado ¿se puede permitir que dos ministros de primera fila, Defensa e Interior, mantengan versiones tan contrapuestas? Las “antenas” de la inteligencia española en Castillejos, en Tetuán, en Tánger… ¿se enteraron o no de lo que se venía encima? Porque si no se enteraron a ver a qué se dedican, pero si se enteraron y no hubo comunicación o si la hubo y el receptor no hizo caso… Poco admisible todo ello.
Sin salir de España y no voy a
gastar más de un par de líneas: con los supuestos patriotas, los que
monopolizan el patriotismo, no se puede contar para nada. Nada de nada.
Podríamos sufrir un ataque nuclear del espacio exterior y en minutos habría
portavoces de la derecha extrema y la extrema derecha culpando al presidente
del gobierno. Es lo que hay. Como los que insultan a los bomberos.
Sobre los vecinos del sur. Todos
tenemos vecinos y los hemos tenido o los tendremos. Con algunos las relaciones
son excelentes. Algunos son más necesarios que muchos familiares para nuestra
vida diaria. Con otros la relación no es fácil. Ahí se dan posturas diversas.
Algunos enfrentamientos producen y han producido víctimas mortales pero tampoco
es prudente ceder siempre en todo. Todo el cine negro, toda la literatura del
mismo color, hace hincapié en no ceder ante los chantajistas. Si lo hacemos, el
chantaje va a seguir…
¿Qué hacer con el gobierno de Marruecos? Primero, poner el espejo del otoño de 1975 en la entonces provincia española del Río de Oro. A la marcha verde no se la recibió a cañonazos. Ahí tenemos cincuenta años más tarde el asunto del Sahara occidental enquistado. Quienes huyeron de la mili como Abascal, a pesar de que ahora se disfracen de legionario, tienen los pies de barro para hacerse los gallitos y predicar la mano dura, colonialista. Las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos no son solo fronteras españolas. Son fronteras de la Unión Europea. Las únicas que tiene en África. No pueden hacerse invisibles cuando truena en esa zona y dejarnos solos ante el peligro. Pertenecemos a instancias multinacionales confusas ¿Hemos negociado mal algunas adhesiones? Estamos tardando en pedir modificaciones. En caso de agresión a las ciudades autónomas ¿es de aplicación el artículo del Tratado del Atlántico Norte -copia literal de los tres mosqueteros-: “todos para uno y uno para todos”? Y a los reflejos de insolidaridad de los socios, leña sin compasión. Hay militares españoles en el Báltico, en Rumanía, en Eslovaquia… y algunos gobiernos se permiten rendirse a Meloni a la primera… No es tolerable. En el momento en que escribo, todavía no conozco la reacción de los amigos internos del neofascismo italiano a la imposición de medidas, hace pocas horas, recíprocas ante el desvarío del gobierno de Italia.














