La incapacidad laboral temporal o transitoria es un periodo de tiempo en el que por causa de una enfermedad los trabajadores no están capacitados para desempeñar su trabajo. Hay un juez único, de momento, para diagnosticar esa incapacidad y es el médico de referencia de la familia del trabajador, el “médico de cabecera”. Casi cualquier duda que se intente expresar sobre la existencia o no de muchas o pocas “bajas” laborales, ponen en cuestión la capacidad de ese profesional para el diagnóstico. También existen inspecciones médicas para casos de dudas razonables y cuando la enfermedad se alarga, hasta un máximo de año y medio, hay tribunales médicos encargados de dilucidar si la incapacidad ha dejado de ser temporal para pasar a definitiva.
Enredar con los conceptos es difícil
que se haga sin alguna dosis de mala fe o de estulticia. Cuando un político
cree que el auditorio de ese día le puede aplaudir una determinada tesis y la
lanza, debe después cargar con las consecuencias. Por ejemplo que la plana
mayor de tu partido te haga ver que has pisado un charco de manera innecesaria
y que los contrarios se lancen a por tu yugular. Cuando, a la vez, alguien te
da la razón –“más razón que un santo”- ¡cuidado!. Ese alguien ya descabezó al
que ocupaba tu puesto anteriormente, Alberto.
Comprobado que no eras el más brillante de la esquina noroeste, ahora puedes
empezar a estar entre los más torpes del área central.
El portavoz del P.P, recién salido
de un proceso de cáncer –¿Semper, has
tenido un periodo de ILT?- ha tenido que manifestar que no era muy apropiada la
referencia del jefe. -¿Semper, qué haces ahí?- Cuando introducir una tarjeta en
un aparato, más o menos digitalizado en la actualidad, que revela al segundo la
hora de entrada y salida del trabajo; cuando un minuto de retraso puede suponer
un descuento en el salario –no todo el mundo tiene horario flexible- las
elucubraciones sobre el absentismo laboral de quienes en toda su vida no han
tenido que fichar, lo que se dice fichar, pueden suponer un motivo de cabreo
duradero.
Otros que juegan con el cabreo son
los jerarcas de la conferencia episcopal. Las últimas declaraciones de su
presidente, arzobispo de Valladolid, tampoco parece que busquen ninguna
concordia. Han conseguido que al menos un par de ministros le llamen a la
moderación. La utilización del término “paguita”, lo quiera o no monseñor, le
pone en las filas prietas de la ultraderecha. Casualmente el jefe supremo de
esa tendencia ha vivido mucho tiempo de paguitas pero ha conseguido popularizar
la idea estrambótica de que a los migrantes irregulares se les concede la
paguita nada más desembarcar de la patera ¿Ese era el mensaje papal de hace un
mes?
Tenía ese par de anotaciones para comentar pero con pocas horas de diferencia se me han apagado dos referentes de vida. De una vida anterior, de mi juventud en Barcelona. Teresa fue mi primera abogada defensora en un litigio con mi empresa. Después empleó en su despacho a mi compañera de vida, fue madrina de nuestro hijo… era una de mis “hermanas postizas”. Hay alguna referencia en este blog, a ella, como una de mis mujeres nacidas en las cercanías del desembarco en Normandía. A su compañero, Joan, cuando falleció en los tiempos difíciles del covid; a su sobrina, Ana, lo más cercano a una hija para ellos, que no tuvieron hijos propios…
Y Jordi, en otro orden. Menos familiar pero muy cercano en lo
profesional y en lo político y social. Probablemente intimamos a partir de
compartir reuniones en casa de Teresa y Joan. Después de mucho tiempo nos
encontramos en Barcelona hace quince años – se acaban de cumplir cuarenta de mi
traslado a Santander- alguna otra vez nos habíamos visto pero pocas. Dos
recuerdos: Cuando yo ya estaba muy desilusionado con la política, consiguió que
me enrolase en una experiencia que él había parido: los consejos de distrito,
la descentralización administrativa de Barcelona. En ese último encuentro
recordó los txipirones rellenos que a Matxi le quedaban muy bien y que había
comido en nuestra casa y me ofreció la que había sido de sus padres para cuando
volviera a Barcelona, en las proximidades de la Sagrada Familia… Hay leyes de
la biología que duelen mucho.
https://robertoruisanchez.blogspot.com/2014/07/mis-tres-mujeres-de-normandia.html
https://robertoruisanchez.blogspot.com/2020/05/et-recordarem-sempre-ana-alba.html
https://robertoruisanchez.blogspot.com/2021/01/adeu-joan.html













