Seguir hablando de cine por tercera semana consecutiva se puede parecer a “esconder la cabeza bajo las alas” con todo lo que se rifa en muchas plazas de España y en el Congreso de los Diputados, pero… la semana pasada escribí que “(…) El documental sobre el padre Arrupe o sobre los heladeros pasiegos y su emigración/exilio en Francia, dejan otro tipo de retrogusto”. Probablemente volveré sobre el padre Arrupe en algún momento pero el trabajo en Francia de los heladeros pasiegos empieza a ser más conocido. De hecho, antes de que termine este mes, se prepara un reconocimiento en la capital a ese mundo cercano en lo físico pero bastante desconocido por una parte notable de la Cantabria urbana.
El mundo pasiego es un cajón de sastre del que se opina mucho sin demasiado conocimiento. Las elaboraciones gastronómicas con base en la buena leche de la comarca son un lujo en este siglo de tanto enredo, sofisticación y palabrería culinaria. El sobao o la quesada tienen un conocimiento superior al de los helados pasiegos y ahí entra el trabajo de Maite Vitoria y Xavier Gómez desvelando alguna de las razones por las que ese producto es más conocido en Nord-Pas de Calais, Picardie o Normandie y Bretagne que en la Mancha o Andalucía. Ningún destripe más. Después del pase en los festivales de Santander y San Sebastián, el próximo día 20 será la presentación pública en el Palacio de Festivales de Santander y después… buen viento y a volar. No me importa confesar que en más de una secuencia noté humedad cerca de los ojos.
Después está lo otro, todo lo otro,
que se resume en lo poco que se respeta algún artículo de la Constitución.
Pongamos el 47. La Constitución, como la bandera y algún otro símbolo, se
utilizan a diario como armas arrojadizas a un contrario que cada vez parece más
un enemigo que un legítimo adversario. Podemos tener un déficit que se aproxima
al millón de viviendas y las fuerzas políticas se entretienen más en buscar
relatos de autoexculpación que en encontrar las fórmulas para solucionar
el problema y dar sentido al derecho consagrado en la Constitución. Los
gobiernos de Sánchez no han hecho
mucho pero es fácil, con datos precisos, comparar con lo hecho por los
gobiernos de Rajoy en periodos de
tiempo similares. La escandalera de las casi 2.000 viviendas públicas
madrileñas vendidas a precio de saldo en 2013 - con Ana Botella como alcaldesa-, no es fácil que encuentre correlato en
ninguna esquina del país ni en cualquier otro partido político. Tampoco el
fallo del Tribunal Supremo dando la razón a los inquilinos en 2024 sin ninguna
responsabilidad para los políticos vendedores…
Cuando el hoy muy controvertido Rodríguez Zapatero accedió a la
presidencia del gobierno en 2004, creó un ministerio de la vivienda. Novedad
absoluta en más de treinta años. Por tanto hace 22 años que el asunto
estaba detectado como problema. Hubo censuras variadas de la oposición a esa
creación y el diktat de la troika
comunitaria se llevó por delante el ministerio un año antes de que el PP de Rajoy ganase las elecciones en 2011. En
sus siete años de gobierno Mariano
no consideró la posibilidad de resucitar el ministerio. Son puros datos. No es
que la existencia de un ministerio garantice nada pero su inexistencia revela
la falta de interés o la escasa importancia que se atribuye al asunto.
No puedo acabar sin una referencia a la falta de empatía por los más desfavorecidos de quienes viven bien, algunos/as muy bien, con cargo a los presupuestos generales. Las exageraciones del alcalde de Madrid sobre el tamaño del cuchillo utilizado en la acampada de Sol; las burlas de la presidenta de esa Comunidad; las identificaciones de la policía local a los acampados en la plaza Porticada de Santander; el síndrome de Cuba del consejero del ramo del gobierno de Cantabria, señor Media –no es la primera vez que hace esa referencia-. De Roberto a Roberto, te lo escribe un perjudicado por incautaciones inmobiliarias del gobierno cubano, no hay nada que se parezca ni de lejos en la ley de vivienda que no aplican los gobiernos autonómicos del P. P. ni en los decretos que tumban las derechas extremas junto a la extrema derecha. Nada. Yo no pude asistir a la manifestación de ayer pero parece que hizo un recorrido novedoso y pasó por la Consejería de Fomento, Vivienda y alguna cosa más... Es importante viajar y leer, Roberto. Y conocer los límites a la propiedad en países tan poco bolcheviques como Alemania, Austria, Países Bajos, Reino Unido…

