martes, 17 de marzo de 2020

Frozen


Publicado en El Faradio del lunes 16
¿Escribir o no escribir? He tenido la tentación de seguir leyendo y no hacer mi acostumbrado comentario semanal. Así, dentro de un tiempo, el agujero en las publicaciones, en mi blog o en algún medio de confianza, señalaría la crisis del puñetero virus. Hay más opciones. Por ejemplo, escribir y congelarlo. Y el título va por ahí.  Las preguntas que no hice puede que me/nos ayuden en el futuro. Habrá tiempo para hacerlas. O no.

Es mi contribución, no sé si patriótica o simplemente anticuñadista, para no dar la varita, ahora que vamos despacio, tralará, reenviando todo lo que nos llega, justo o no, alarmante o no… Si a la ilustre coplista se le acabó el amor de tanto usarlo, se nos van a caer las redes de fibra, natural o artificial, de tanto usarlas. Una desconocida, eso pasa en los grupos de whatsapp creados con una finalidad y utilizados con cientos de ellas más, esa desconocida en su último insomnio, la pasada madrugada, ha creído patriótico mandar un video de cinco minutos en el que una experta nos indica como lavarnos las manos. Apasionante.

Nunca me gustó el género de ciencia-ficción, que tantos adeptos tiene, y ahora estamos metidos en algo muy parecido. Los expertos podrían decir cuántas pelis de virus han visto. Y cómo se resolvía el tema. Yo declaro mi total incompetencia. Somos todos muy listos, después de visto (lo que sea) o mañana, como dice la señora madre de una amiga de mi compañera.

Pero todo cambia de hora en hora. La OMS no declaró la pandemia hasta el miércoles 11. Ese mismo día miles de ciudadanos españoles entendieron que tenían vacaciones extra y se dirigieron a sus segundas residencias, en la costa o la montaña, extendiendo el virus. Si el gobierno hubiera declarado el estado de alarma el martes, anticipándose a la OMS, no quiero pensar en la tinta derramada seguramente por los mismos que hoy le afean su lentitud. Nadie debería entender que me parece bien todo lo que hace el gobierno, pero conozco un poco el arte de navegar. Sin patrón que tome decisiones lo más fácil es hundirse.

Ese mismo día 11, una pareja de buenos amigos de viaje por Holanda y Alemania nos comentaban que por allí estaban perplejos por la histeria colectiva que nos había entrado en el Sur. Un par de días más tarde esa frontera entre Holanda y Alemania, y otras, están cerradas. Pocos días antes yo mismo pensé que era un rasgo insolidario que Austria cerrara su frontera con Italia… En Comillas, y en La Manga del Mar Menor, y en muchas localidades de veraneo en toda España, ahora mismo lamentan no haber podido cerrar esas fronteras interiores… La responsabilidad individual cuenta más que nunca.

Ayer domingo, el Nuevo Herald de Miami titulaba: “ Se acabó la fiesta”, para anunciar cómo en el sur de Florida, con núcleos vacacionales de rango universal, Miami Beach, Fort Lauderdale, West Palm Beach… se imponen medidas que hace un par de semanas me hubieran pillado allí y me hubieran dificultado enormemente la vuelta a casa. Hoy, mientras el presidente más irresponsable de su Historia sigue con sus chorradas, alcaldes y gobernadores van tomando sus propias medidas. Sin un sistema universal de sanidad pública, EE.UU puede dar cifras escalofriantes en comparación con lo que ha sucedido hasta ahora. O no.

Con días de retraso o de adelanto, lo que ya no ofrece la más mínima duda es el carácter enorme de la crisis financiera y económica, y social, que se nos viene encima. Hoy lunes, un valor bursátil de referencia, como el Santander, vale la mitad que hace un mes. Gracias al virus, la bronca en la Junta anual de accionistas este año será on line.

3 comentarios:

  1. 'Patrón que tome decisiones' y 'responsabilidad individual' me llevan al afamado verso de Hersey: soy el capitán de mi alma.

    Si a mí me proporcionan 18 cartas de navegación, no me sirven de nada, pero sí le son extremadamente útiles al marino, y no digamos los mensajes de radio de la autoridad portuaria. El marino, con su formación, convierte en información lo que para mí no sería más que ruido.

    Hemos invertido no se sabe cuánto en tener ciudadanos cultos. Han estudiado la Primaria, y la Secundaria; algunos, hasta la Selectividad y más. Una vez cultivados -se supone-, reciben todos los días toneladas de in-formación, cuyos profesionales -se supone- deben exponer de forma que no sea info-xicación.

    Pues bien, es mentira. El ciudadano no tiene ni puta idea y, encima, se procura que siga sin tenerla. Así, el 'prime time' es para las bragas de Zutana, mientras los informes de la OMS se manejan en un búnker mudo.

    Por una monstruosa culpa colectiva, se produce el hecho lamentabilísimo de que nos tratan como imbéciles los mismos que luego pretenden pastorear nuestra salud. Me niego rotundamente. Quiero ser el capitán de mi alma. Si no me está permitido, ¿para qué coño tanto escándalo, si no hay nada digno que defender?

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  2. Herr Doktor, los confinados somos disciplinados (la mayoría) Conoces mi patrón ideológico. En guerra, navegando, volando... o tomas el mando, el timón, u obedeces. Esta crisis me ha pillado muy mayor para tomar el mando

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  3. Por fortuna, visto lo visto, yo sigo trabajando. Si me apuras, casi te diría que normalmente, en el sentido de que sigo recibiendo pacientes nuevas y atendiendo 'in person' todo lo que la gente se siente más confortable resolviendo NO por teléfono.

    ¿Precauciones? Todas las que están a nuestro alcance (que son muchas, si el alcance no es del todo gilipollas). Identificación del posible enfermo, mascarilla, guantes, más antiséptico que bolígrafos en la mesa...

    Creo que, si nos hubiesen AVISADO con la misma alarma que ahora, sencillamente después del Report nº 4 de la OMS, que tuvo lugar el 24 de ENERO, habríamos sido (todos) más eficaces. Digo avisar, pero en realidad sería ALERTAR, restringiendo las putas manifestaciones (de cualquier signo, que diría el otro), las romerías varias, e insistiendo en que hiciésemos una vida más morigerada.

    Pero entonces no se quería crear 'alarma social'. Es mejor la alarma de ahora, que ya no es social. Es simplemente dictatorial. Es la paradójica impotencia del Poder, y su más paradójica exigencia de Ultrapoder. Es el fracaso de un sistema falsamente anclado en la educación (mentira), la información libre (más mentira) y los valores democráticos (jajajajaja). Es el guardia ladrándote a dónde vas, cuando él (él) no debería haber ido a ninguna parte sin mascarilla/guantes.

    En fin, yo sigo trabajando y ruego al Altísimo que mucha gente siga trabajando y no entremos en un escenario desértico donde un caballero y una dama juegan al ajedrez y se sabe cuál es el final de la partida.

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