domingo, 1 de febrero de 2026

La migra aquí

 


Me había llamado la atención esta semana un conflicto, España-Nicaragua, por si no hubiera ya bastantes, resuelto de momento con las expulsiones de diplomáticos aquí y allí. Mi hijo pasó el curso 96-97 en los alrededores de Boston. Su familia americana nos invitó a pasar las Navidades con ellos. No nos pareció prudente estar allí, como invitados, dos semanas y el 26 de diciembre volamos a Panamá. No sé si mi familia se sale mucho de la norma. Mi padre era el pequeño de once hermanos, siete varones. Cuatro de ellos y una de las hermanas emigraron a distintos lugares de América. La hermana a Panamá y con parte de su descendencia manteníamos relación. Ese final de año, entre el Caribe y el Pacífico, figura en la historia personal con todas las estrellas posibles y alguna imposible.

En una cena con muchos miembros de la familia panameña, en un restaurante de la Ciudad de Panamá, uno de los primeros días de 1997, algún primo advirtió que había entrado Daniel Ortega. Por una de esas cosas no muy fáciles de explicar, el entonces ex presidente de Nicaragua y nosotros teníamos un amigo común y pese a que los comentarios de mis familiares no eran muy favorables, estuvimos atentos y nos acercamos a saludarle cuando abandonaba el restaurante… Una prima de una amiga había muerto en la ofensiva final de los sandinistas… Hoy, casi treinta años después,  no me cuesta darles la razón a mis parientes panameños.

No quiero olvidar todo lo relacionado con los ferrocarriles que lleva un par de semanas abriendo las noticias. Esta región nuestra no tiene AVE. Probablemente no lo tendrá nunca, y las Cercanías son tan dudosas como las que más. El ferrocarril aquí tiene  una enorme tradición de uso como arma arrojadiza…Desde el final del franquismo, con algún intento de revitalizar el Santander-Mediterráneo, pasando por los dos Aves- Madrid y Bilbao- de Revilla y Pepe Blanco, a las cercanías de ancho métrico que nadie ha pedido transferir, modernizar, como casi todas las demás comunidades excepto Asturias…Incluso hemos tenido un nativo como ministro del ramo… Con el mismo y nulo resultado. En el futuro seremos una isla.

En el tema de las migraciones nos comportamos como los nuevos ricos. Hemos pasado, muy deprisa, de ser una sociedad de emigrantes a una de acogida y es un tema muy manipulable porque no es nada sencillo. Circula una foto con las posibles calificaciones de Abascal en algún curso de EGB. No sé si son verdaderas, lo que no son es nada buenas. Lo que él certifica a diario es que sus profesores de Historia lograron muy poco, casi nada, con sus explicaciones. Esa vuelta al 711, sobre la que ha disertado esta semana en Aragón, califica su ignorancia sin necesidad de mucho detenimiento. Es curioso que un señor que no ha dado palo al agua se convierta en defensor de los madrugadores –aquí levanto mi mano. Con muchos años de despertador a horas imposibles y, como hormiga, no voy a enamorarme del insecticida- La comparación no es mía. Se la he escuchado en la radio a un defensor de los derechos humanos en Badalona,,, Abascal, Albiol y … Cartes.

La migra aquí no lleva uniforme. Pero el veneno ya ha llegado. Un municipio de la corona urbana de Torrelavega, con mayoría absoluta del PSOE, distinguido hasta ahora por su árbol de Navidad y su casco histórico, pasa al mapa del odio. Con El Ejido, Torre Pacheco, Badalona… La herencia del bipartidismo tiene más ramas que un árbol.  A los menores acantonados en Canarias nadie quiere buscarles alguna solución digna y, como menores, tienen derechos ineludibles. Hay quien tampoco quiere soluciones dignas para los inmigrantes mayores de edad en situación irregular. Aquí el panorama es todavía más confuso, con un P.P. tratando de rebasar por la derecha a Vox. El arzobispo de Oviedo, todavía sin camisa azul que se sepa, con un discurso de bombero gasolinero. ¿Cuánto sabe monseñor de nuestra realidad demográfica? ¿Y de nuestra densidad de población? ¿Cuántos cabemos aquí? Ha habido momentos, más de uno, de nuestra Historia en los que se decidió que los que no cabían eran algunos clérigos. Esta diócesis desde la que escribo forma parte de ese arzobispado… Lo que sin duda no ha olvidado el arzobispo de Oviedo es aquello del Eclesiastés: “Los ríos van al mar pero el mar nunca se llena” Aquí cabemos muchos más, monseñor. Estar leyendo “El fracaso de la república de Weimar”, de Ullrich Volker, no ayuda a aumentar mi optimismo histórico.

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