Me acosté el domingo pasado con un titular, entre los resultados de los partidos de fútbol, de un accidente ferroviario con dos víctimas mortales. El mal cuerpo del lunes y del martes, con el efecto multiplicador de la realidad, pudo aparentar durante un poco de tiempo, ni la mitad del otorgado al luto oficial, que por una vez las víctimas estaban en el primer plano y que a la “tregua” solo le faltaba al respeto Vox, convertido en una especie de maldición bíblica. Pero el coro de afines dentro del P.P: Alvarez de Toledo, Díaz Ayuso… demuestran que las plagas de langosta pueden repetirse hasta el infinito. El presidente de la Junta de Andalucía hay días que puede parecer un marciano en ese barco. Y del supuesto patrón de ese mismo barco…no hay mucho que decir que no se haya dicho ya. Si Moreno Bonilla consigue llegar al funeral del próximo sábado sin que le hagan decir alguna barbaridad, es posible que haya enjugado una parte notable de los déficits sanitarios de Andalucía.
Las víctimas, el respeto a las víctimas, se convierte con
frecuencia en misión imposible. Consuelo
Ordóñez, y todo lo que representa, ha estallado con más virulencia que
nunca contra la presidenta madrileña, una enfermedad en sí misma. Cuántos/as
han/hemos puesto atención a lo que escribe al director de El País un pasajero
de uno de los trenes afectados. Simplemente destaca lo que ha visto tras el
accidente, bomberos, guardias civiles, sanitarios… los últimos estratos del
Estado y la gente de a pie, el vecino con un quad, los de las furgonetas… ¿Se
merecen/nos merecemos que la bronca no respete ni el luto oficial??? Hoy mismo
se le ha caído el bozal a Torrente
Tellado. Y que el programa alternativo siga siendo bajar impuestos es puro sadismo.
Desde hace siglos, Suiza representa algo similar al engranaje de sus famosos relojes. Parece que todo funciona allí a la perfección. Pero no hay que ir más atrás de la última Nochevieja para verificar que eso no es cierto. También allí chocan trenes y se queman discotecas. Pero hay un telón de fondo con la neutralidad centenaria, el conservadurismo, la riqueza relativamente bien repartida, el chocolate… Alguna literatura señera y el Foro de Davos: donde Mann creó la montaña mágica, hace más de medio siglo que se reúnen las élites políticas y económicas que gobiernan, o gobernaban, el planeta. Al frío de los Alpes se ha unido este año el frío de Groenlandia…
Con lo poco previsible que resulta el presidente Trump, me libraré mucho de pensar y
decir que se le ha frenado. Pero a pesar de todas las quintas columnas que
socavan la Unión Europea, un mínimo de posicionamiento digno parece que ha
bastado por el momento. Cuanto más tarde la Unión en abandonar las políticas de
apaciguamiento con un matón, más se crecerá un elemento que no ha superado la
fase más infantil del niño malcriado. Quién podría haber adelantado que el
supuesto líder de medio mundo iba a comportarse de una manera en la que el
famoso elefante en la cacharrería parecería alumno de una escuela de élite. No
es un tema de honra y barcos pero la única batalla perdida con seguridad es la
que no se da. No hay que dejar de apuntar las reacciones en las grandes
ciudades norteamericanas que siempre han sido otro planeta. Ayer se escuchaba:
“El pueblo unido jamás será vencido”
en Minneapolis, mientras las SS de Trump siguen asesinando impunemente…
Ojalá no tengamos que ver cómo se comportan los falsos
patriotas locales si, al final, sufrimos la embestida del matón. Y alguien
debería pensar que ni siquiera necesita hacer la ofensa en directo aunque no para
de señalar a España como un discípulo díscolo. Con azuzar un poquito a
Marruecos podríamos tener problemas muy serios.

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