Por lo que sea llevo días recordando a Charlot jugando con un globo terráqueo de muy buen tamaño en “El gran dictador”. La decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos y la furia del presidente, dos caras de una moneda. Pero no es moco de pavo frenar al nuevo caudillo. Qué mal trago para todos sus lacayos en esta orilla del Atlántico. De todas formas, cuando decidí que esta semana Trump iba a abrir esta entrada al blog no era por esa decisión judicial, entonces desconocida. Su desparpajo al tratar lo relativo al calentamiento global de este planeta le hace más peligroso que sus arbitrarias medidas comerciales. Por aquí le ha salido un eco en la figura de un eurodiputado de Vox.
No es fácil clasificar a Hermann Tersch. Empezando por el nombre
y apellido paterno. Parece que de joven fue militante comunista, y algo menos
joven ocupó púlpito en El País, donde poco a poco fue cambiando de piel hasta
hacerse incompatible con el medio. El caso es que esta semana una asociación de
meteorólogos le ha llamado ignorante, por no distinguir entre tiempo y clima.
No es el único. Lo que ocurre con los más insignes voceros de la ultraderecha
es que, como no se cortan, afirman con demasiada rotundidad lo que no son más que pensamientos “cuñaos”.
Debería ocuparme más del cuarto
aniversario de la agresión rusa a Ucrania, y solo lo recuerdo o de las
turbulencias generadas entre los Battenberg
–apellido del padre del rey Carlos III
y de sus hermanos, incluso del amigo de Epstein-
(ese era el apellido de la esposa de Alfonso
XIII, Victoria Eugenia) pero lo
tradujeron del alemán ya hace un siglo
para dejarlo en Mountbatten, que es
lo mismo pero en inglés-. Para eso son lo que son y hacen lo que quieren, más o
menos. Nuestro rey Felipe VI lleva
por apellido materno Grecia, el apellido de Sofía (Schleswig-Holstein-Sondenburg-Glücksburg) no era fácil para
el registro civil de los años 60.
Dado mi comentario de la semana
pasada, hay un par de hechos de esta que termina hoy que no puedo eludir. Por
enésima vez la parte minoritaria de la izquierda, la izquierda autodenominada
transformadora, la izquierda a secas para quienes dudan del izquierdismo del
PSOE, o ni lo dudan, simplemente afirman que son el PP rojo, esa izquierda a la
izquierda de cualquier otra izquierda, habla de unirse. Bien. Aunque no sea más
que un intento, es positivo. Hay un terreno de juego delimitado: la
Constitución y la Ley electoral, que es legítimo y necesario tratar de
modificar pero los fuera de juego en este terreno son bastante más peligrosos
que en el deporte rey.
El intento de Gabriel Rufián y un diputado madrileño del que yo no conocía su
existencia hasta hace un par de semanas, Emilio
Delgado, ya han sido alabados o descalificados incluso antes del acto del
pasado miércoles. Hay quien desde Sumar ha hablado de la música y de la
necesidad de conocer la letra… O sea, más desconfianza que cualquier otra cosa
y, me temo, más amor por el sillón que por ser una defensa seria y férrea, que
también tiene que ser aritmética, -Belarra,
también aritmética- ante el avance de la derecha extrema. Ayer ha habido otro
acto. ¿Menos personalista? Convocado por organizaciones y no por individuos. A
ninguno de los dos ha asistido la vicepresidenta Yolanda Díaz. En el de ayer hay quien quiere ver a la figura de Ada Colau como nueva cabeza de serie… ¿Es
eso lo principal? ¿El/la número uno?
Me gustaría saber más de
metabolismo. Puedo alardear de tener, todavía, buena memoria. Y saqué buenas
notas en Ciencias Naturales y en la Biología del curso preuniversitario, pero
no me sirven a la hora de decidir cuánto se tarda en hacer la digestión de
algunos fenómenos. La foto en el yate del narco, con cremita en la espalda, ¿ya
se ha digerido totalmente? ¿Ese individuo tiene alguna credibilidad para
vociferar que los hechos son incuestionables y que señalan al ministro del Interior
como conocedor y encubridor de un delito cometido por el jefe de la Policía
Nacional? ¿Que el abogado defensor de la víctima declare que han llevado el
asunto con la máxima discreción sirve para alguna rectificación? Tellado y sus náuseas, también podrían
ser gases, el meteorismo intestinal está por ahí. Ensuciar el Congreso no es
suficiente. Ahora, al Senado: estrella invitada
Z.P, con ánimo de rebañar algún voto para las Cortes de Valladolid… ¿No es
suficiente para entenderse en la otra orilla?
En 1981 el 23 de febrero también era lunes. No necesito consultar nada. Simplemente, lo recuerdo. Pero nos rodea poca y mala memoria

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