domingo, 15 de febrero de 2026

Santander 15 de febrero

 

Escribir desde esta ciudad en esta fecha lleva, de manera natural, al año 1941 y, aunque la inmensa mayoría de la población actual todavía no habíamos nacido, nos ha quedado marca para siempre. El incendio destruyó el centro histórico y la nueva ordenación urbana, en una etapa histórica marcada por el autoritarismo y la escasez, nos dieron un entorno urbano sin hitos del pasado. Ochenta y cinco años más tarde esa falta de señales sigue siendo parte de nuestra identidad. Particularmente, en mi familia, el incendio tiene vida propia. Mis padres se habían convertido en matrimonio en abril del año anterior y cuarenta y ocho horas antes de que los bomberos acudieran a su casa, había nacido mi hermano mayor. Nunca volvieron a esa casa. Hasta la calle completa –Puerta de la Sierra- desapareció en la nueva ordenación.

Las actuaciones en los espacios urbanos, salvo graves catástrofes, son muy perdurables. El nuevo centro urbano supuso una auténtica revolución social –la gentrificación no es un fenómeno tan reciente como se puede creer- La expulsión de las clases populares a la periferia se hizo mediante una calculadísima operación, se podría decir que impropia de aquellos tiempos por su perfección, pero el mayor cataclismo consistió en alterar la misma topografía de ese centro urbano, arrasando para siempre un subsuelo histórico bimilenario… A partir de esa medida, casi nada de lo que desde entonces se ha hecho o se pueda llegar a hacer, logrará empatar tamaño desastre.

El triunfo de la clase dominante se ha extendido hasta hoy. En el 75 aniversario, hace diez años, el Ayuntamiento, una corporación que no ha conocido cambio en su mayoría política desde entonces, lo celebró con fuegos artificiales. No creo que se pueda decir mucho más.

También son días de carnaval, y de más cosas. Mañana junto a mis hermanos celebraremos el cumpleaños de mi madre. Ella hace exactamente veinte años que celebró el último, pero los demás seguimos por aquí y la recordamos, que es nuestra manera de inmortalizarla.

Y como sigue siendo muy difícil aislarse… Dos comentarios a los hilos semanales que más me han impactado. Uno: Casualidad importante que sea en este tiempo de carnaval el enésimo intento de unidad de la izquierda. Novedad de este año, la pizquita de pimienta que añade Rufián. Se debe encontrar por este blog, probablemente más de una vez, que ERC, además del nombre, no tiene fácil ser reconocida como una fuerza de lo que tradicionalmente se consideró “la izquierda”. Sus políticas de educación y sanidad, por citar dos pilares básicos de la acción de los progresistas, tienen difícil pasar alguna prueba del algodón…

Pero recientemente le decía a algún amigo que, personalmente, tengo derecho a estar cansado y descreído. Son ya muchos trienios o quinquenios en la pelea. No voy a creer que un intento de ese tipo sea serio hasta que se pueda ver una sola candidatura a la izquierda del PP, sí del PP. Que no se pierda un voto antifascista. Ha sido el P.P. el que se ha declarado hermano de Vox. Pues adelante. Con matices. En las provincias más pobladas no se pierden votos con candidaturas separadas para la elección de los diputados al Congreso. Pero tenemos un sistema mayoritario de elección para el Senado y se regala la mayoría absoluta cuando se acude con tres, cuatro o más candidaturas supuestamente progresistas. También ocurre algo parecido con el sistema proporcional y la ley D’Hondt en, al menos, la mitad de circunscripciones para el Congreso.

Y dos. La semana pasada comentaba lo poco que me gusta que usemos términos ingleses con fácil traducción. Y en la madrugada del lunes, por ese asunto de las diferencias horarias que no sé cómo explicarán los terraplanistas, nos llegó la normalidad con la que millones de ciudadanos estadounidenses, o residentes más o menos legales en aquel país, se refieren a la “super bowl”: Súper tazón o gran tazón. Claro que sí. ¿Habrá visto la presidenta madrileña o su “rasputín” Rodríguez, el espectáculo del descanso de esa final? De IDA se sabe que alguna vez protagonizó titulares a causa del “perreo” ¿Seguirá perreando ahora? Además de la medalla madrileña a los EE.UU ¿no le va a dar nada al “conejo malo”? Servidor, tras el descubrimiento, un gran reconocimiento. La estela de Bruce Springsteen, de Bad Bunny, de tantas celebridades, puede acabar siendo decisiva para terminar con la anormalidad. Gracias

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