Escribir desde esta ciudad en esta fecha lleva, de manera natural, al año 1941 y, aunque la inmensa mayoría de la población actual todavía no habíamos nacido, nos ha quedado marca para siempre. El incendio destruyó el centro histórico y la nueva ordenación urbana, en una etapa histórica marcada por el autoritarismo y la escasez, nos dieron un entorno urbano sin hitos del pasado. Ochenta y cinco años más tarde esa falta de señales sigue siendo parte de nuestra identidad. Particularmente, en mi familia, el incendio tiene vida propia. Mis padres se habían convertido en matrimonio en abril del año anterior y cuarenta y ocho horas antes de que los bomberos acudieran a su casa, había nacido mi hermano mayor. Nunca volvieron a esa casa. Hasta la calle completa –Puerta de la Sierra- desapareció en la nueva ordenación.
Las actuaciones en los espacios
urbanos, salvo graves catástrofes, son muy perdurables. El nuevo centro urbano
supuso una auténtica revolución social –la gentrificación no es un fenómeno tan
reciente como se puede creer- La expulsión de las clases populares a la
periferia se hizo mediante una calculadísima operación, se podría decir que
impropia de aquellos tiempos por su perfección, pero el mayor cataclismo
consistió en alterar la misma topografía de ese centro urbano, arrasando para
siempre un subsuelo histórico bimilenario… A partir de esa medida, casi nada de
lo que desde entonces se ha hecho o se pueda llegar a hacer, logrará empatar
tamaño desastre.
El triunfo de la clase dominante se
ha extendido hasta hoy. En el 75 aniversario, hace diez años, el Ayuntamiento,
una corporación que no ha conocido cambio en su mayoría política desde
entonces, lo celebró con fuegos artificiales. No creo que se pueda decir mucho
más.
También son días de carnaval, y de
más cosas. Mañana junto a mis hermanos celebraremos el cumpleaños de mi madre.
Ella hace exactamente veinte años que celebró el último, pero los demás
seguimos por aquí y la recordamos, que es nuestra manera de inmortalizarla.
Y como sigue siendo muy difícil
aislarse… Dos comentarios a los hilos semanales que más me han impactado. Uno: Casualidad
importante que sea en este tiempo de carnaval el enésimo intento de unidad de
la izquierda. Novedad de este año, la pizquita de pimienta que añade Rufián. Se debe encontrar por este
blog, probablemente más de una vez, que ERC, además del nombre, no tiene fácil
ser reconocida como una fuerza de lo que tradicionalmente se consideró “la
izquierda”. Sus políticas de educación y sanidad, por citar dos pilares básicos
de la acción de los progresistas, tienen difícil pasar alguna prueba del
algodón…
Pero recientemente le decía a algún
amigo que, personalmente, tengo derecho a estar cansado y descreído. Son ya
muchos trienios o quinquenios en la pelea. No voy a creer que un intento de ese
tipo sea serio hasta que se pueda ver una sola candidatura a la izquierda del
PP, sí del PP. Que no se pierda un voto antifascista. Ha sido el P.P. el que se
ha declarado hermano de Vox. Pues adelante. Con matices. En las provincias más
pobladas no se pierden votos con candidaturas separadas para la elección de los
diputados al Congreso. Pero tenemos un sistema mayoritario de elección para el
Senado y se regala la mayoría absoluta cuando se acude con tres, cuatro o más
candidaturas supuestamente progresistas. También ocurre algo parecido con el
sistema proporcional y la ley D’Hondt en, al menos, la mitad de
circunscripciones para el Congreso.
Y dos. La semana pasada comentaba lo
poco que me gusta que usemos términos ingleses con fácil traducción. Y en la
madrugada del lunes, por ese asunto de las diferencias horarias que no sé cómo
explicarán los terraplanistas, nos llegó la normalidad con la que millones de
ciudadanos estadounidenses, o residentes más o menos legales en aquel país, se
refieren a la “super bowl”: Súper tazón o gran tazón. Claro que sí. ¿Habrá
visto la presidenta madrileña o su “rasputín” Rodríguez, el espectáculo del descanso de esa final? De IDA se sabe
que alguna vez protagonizó titulares a causa del “perreo” ¿Seguirá perreando
ahora? Además de la medalla madrileña a los EE.UU ¿no le va a dar nada al
“conejo malo”? Servidor, tras el descubrimiento, un gran reconocimiento. La
estela de Bruce Springsteen, de Bad Bunny, de tantas celebridades,
puede acabar siendo decisiva para terminar con la anormalidad. Gracias

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