La semana ha tenido tres días de luto nacional y remitirse a cosas anteriores puede parecer frívolo pero es que la alcaldesa de Santander y futura senadora, Gema Igual, ha declarado que le parece absurdo que las caballerizas de La Magdalena sean declaradas lugar de memoria democrática en recuerdo de un campo de concentración que allí existió. Absurdo, ya.
Muchas veces empleamos términos sin ser conscientes de su significado exacto. Yo no tenía ni idea de un sinónimo que refleja el diccionario oficial de la RAE. Es el que lleva el título de esta entrada. Burundanga, Gema. Imaginen titulares del tipo: “La alcaldesa de Santander dice que declarar la Magdalena como lugar de memoria democrática es pura burundanga” Eso sí que se compra para titulares de medios nacionales. Si la secreta aspiración de la Igual es emular y/o superar a Díaz Ayuso, que sepa que “el bulo del culo” o “chao pescao” exige mucha burundanga.No he tenido que
buscar otro sinónimo para describir mi situación semanal. Era empacho y significa
hartazgo. Además del dolor, de la solidaridad con quienes están en duelo vivo a
causa del accidente ferroviario, el hecho de que durante muchas horas se hayan
recorrido todos los pliegues posibles y muchos imposibles, relacionados más o
menos con el accidente, a mí me ha superado. No he conectado el televisor y he
apagado varias veces las emisoras de radio que frecuento, que no son muchas.
Hay que recurrir de
nuevo al diccionario. “Culpabilidad” y “responsabilidad” puede que, al menos
algunas veces, no tengan el mismo sujeto. Lo que ocurre es que estamos en
campaña y el asunto es demasiado goloso. De un lado el gobierno, y no entero.
La llegada de Ada Colau a la primera
línea del Frente Amplio ha abierto una sima que no será fácil de cerrar. Seguramente
con lo sucedido el miércoles en la provincia de Toledo tampoco hará falta. Y ya
ni me molesto en apuntar a Podemos que parece que el mayor problema lo tiene en
que la alianza Montero-Rufián no ha
encontrado todavía el punto… no voy a seguir. Burundanga también puede ser la
manera de intentar ser graciosos a la par que modernos, posmodernos o
pijoprogres.
Visto el calibre del
fuego amigo qué se puede esperar de los contrarios. Santiago, el más madrugador de todas las Españas, usa el lenguaje
tabernario como si fuera latín culto altomedieval. Y Alberto, el moderado, también debe tener problemas como los
señalados por Montero. No ha sido capaz de contenerse los tres días de luto
oficial. Volvamos al culpable y al responsable. Un empleado que se ha negado a
declarar, nadie está obligado a declarar contra sí mismo, podría ser el
culpable directo pero no puede ser el responsable. Y es cierto, aunque es un
deporte muy poco practicado por aquí, que las responsabilidades políticas se
tienen que asumir antes de que haya sentencias firmes. Después, simplemente no
se asumen.
Autoridad para
demandar responsabilidad política por el segundo accidente ferroviario de ese
calibre en lo que va de año tampoco la tiene cualquiera. En el verano de 2013,
cuando Abascal presidía la Fundación
para el Mecenazgo y el Patrocinio Social de la Comunidad de Madrid, nadie le oyó
que pidiera ninguna dimisión después del accidente de Angrois. En esa misma
fecha, Núñez era presidente de la
Xunta de Galicia. Ganaría su credibilidad actual si entonces hubiera dicho
algo, aunque fuera suave, sobre el papel de Ana Pastor y/o Mariano Rajoy.
Pero las peras y los olmos… Hace ahora dos años de otro accidente tremendo, en
Valencia, con más víctimas mortales que en los tres accidentes ferroviarios juntos.
Ni Alberto ni Santiago pidieron la dimisión de Carlos Mazón. Tardó un año completo y sigue con asiento en les
Corts y sin saber a ciencia cierta a qué dedicó aquella tarde…
Y ya, salvo nuevas
catástrofes, puede estar vendido todo el pescado. Poco va a importar la
victoria antifascista en Brasil, ni que el candidato ultra haya demostrado su
catadura huyendo disfrazado de lagarterana. Ni que el genocida israelí haya
terminado su racha de triunfos holgados. Ni el pronosticado trompazo de Trump el próximo martes. Lo de aquí
difícilmente se va a enderezar y además habrá que seguir escuchando como los todólogos argumentan sobre el LZB que
hasta hace pocas jornadas desconocíamos la inmensa mayoría. Por no entrar en
quienes han tenido el cuajo de enviar SMS falsos a familiares de las víctimas.
Las dos Españas
presentes de nuevo, porque es cierto que, como siempre en estos casos, los
vecinos, los sanitarios, Protección Civil, la UME y los cuerpos policiales han
estado insuperables.


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