domingo, 6 de septiembre de 2026

El Faro de Santander

 

Desde mañana ya no es el de Cabo Mayor, que está a punto de cumplir su bicentenario. Hoy empiezo por local porque mañana viene el rey y eso no lo pueden decir en todas partes ¿A qué viene? A inaugurar un faro que no está para dirigir y custodiar el tráfico marítimo. Cosas de Botinburgo. Los señoritos bautizan sus obras como quieren y las autoridades obedecen sin pestañear. Aunque esta vez la fiesta estará algo nublada. Hay unas medidas cautelares solicitadas por el concejal de I.U. que un juez ha aceptado. Un tirón de orejas a la alcaldesa que debería permitir que se reanude el tráfico por debajo del arco del triunfo de la familia banquera.

Hay cinco asociaciones de vecinos de áreas de bienestar muy dispar que han hecho la crítica más transversal que se haya hecho nunca, afirmando que la ciudad está enferma: El Sardinero, el Ensanche, Cazoña, Cueto  y Campogiro. A vuelta de correo la alcaldesa niega la enfermedad –ocurre con frecuencia en algunas familias de enfermedades- y asegura que la ciudad está viva. Naturalmente. Los enfermos están vivos, de lo contrario ya se habla de otra cosa. Gema Igual no ha debido leer a Millás y Arsuaga, y sus cosillas de neandertales y sapiens, pero en el volumen dedicado a  la conciencia contada por los últimos a los primeros, se afirma, sin lugar a dudas, que “Si estás vivo, aunque estés muy mal, estás vivo. Y si estás muerto, aunque tengas buen aspecto, estás muerto” Parece una perogrullada pero hay quien no se ha enterado todavía. Es decir, Gema, nuestra ciudad puede estar viva y enferma.

Asturias, Extremadura, Catalunya y Cantabria tienen sus fiestas comunitarias en septiembre. Ceuta también. Hasta este año creo que la última no era muy conocida. Ya no podremos decir lo mismo de ahora en adelante. Que la fiesta de la ciudad autónoma se haya aprovechado para… no le importa medio pimiento a casi nadie. El presidente Vivas –un moderado que acaba de fichar por el equipo de los que puedan hacer que hagan-, anunció en Mallorca que el rey iba a visitar la ciudad y no hubo ninguna reacción que yo haya podido detectar. Anuncia lo mismo Pedro Sánchez y saltan los sismógrafos hasta en la Patagonia. Tellado, Ana Rosa, Santiago y cierra el Estrecho, Núñez F y muchos más, no tienen arreglo. Listos para llevarlos al punto limpio.

Por la otra parte,  sobre la implicación de Marruecos, por acción u omisión, por “h” o por “b”, en lo sucedido en Ceuta a final de julio, que sigue con notables repercusiones sobre la vida normal en aquella ciudad, el empeño del gobierno de España por salvar el trasero de Mohamed VI me ha recordado aquellos intentos de Fátima Báñez, -ministra del asunto- entre rezo y rezo a la Virgen del Rocío para que arreglara el desempleo galopante del momento, de convencer a los pensionistas de que una subida del 0,25% con una inflación 14 o 20 veces superior, no significaba pérdida del poder adquisitivo. Tampoco recuerdo si alguna instancia del poder judicial inició pesquisas después del accidente del Yak 42, por poner solo un ejemplo. Y allí, en Turquía, hubo un  resultado de muchas muertes de militares españoles y una entrega de cadáveres a las familias por un orden tan riguroso como  inexistente.

Los cuidados modelo balneario a Mohamed VI hacen que todavía no se haya alterado, no es de extrañar. En cambio, Putin y Netanyahu están ofendiditos por alusiones del gobierno español que consideran disparatadas. Dicen que ellos no juegan sucio. Risas. Ambos están en la pantalla de los tribunales internacionales pero no corren buenos tiempos para estos. Que se lo pregunten a la presidenta del Tribunal Penal Internacional, la japonesa Tomoko Akane, que tiene vetada su entrada en los EE.UU y cancelada su tarjeta de crédito. Y no es la única… El derecho internacional también se ha enviado al punto limpio mientras la inteligencia artificial va sustituyendo a la otra.

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