domingo, 30 de agosto de 2026

La Vuelta, las vueltas

 

No creo que sea un falso recuerdo pero hasta no hace muchos años, circulando por la avenida de Los Castros hacia el oeste, era posible apreciar neveros en los Picos de Europa hasta que la primera nevada del otoño tapizaba algo más que las pinceladas blancas permanentes. Eso se ha acabado. Se puede comprobar hoy mismo. Lo de Nepal y Tibet es de otra escala pero el fenómeno básico es el mismo. El monzón húmedo del verano no es nuevo, el colapso de los glaciares de los Himalayas, sí. No hay peor ciego que quien no quiere ver. Pues eso.

#emepuntorajoy se ha puesto una anorak para despedir el verano en su tierra. Debe de ser de regalo y ostenta el lema “Galicia calidade”. No estoy seguro de que sea una buena publicidad para esa comunidad vestirse de otoño el 29 de agosto. No tengo la imagen, ni la quiero, de Aznar en Ceuta. Supongo que iría con ropa más fresca. El tema, la pregunta, es: ¿a qué xxxxxx ha ido? Una de éramos pocos y parió la abuela. Como si el gobierno necesitase ayudas del P.P. para aclarar su extraña gestión del último mes en esa ciudad tan española, españolísima como reitera la ministra de Defensa, que es una manera de decir que la ciudad y su gemela, Melilla, tienen peculiaridades difíciles de gestionar. Y el ministro de Transportes dando por zanjado el asunto en dos días. Ya.

La guerra en Ucrania lleva camino de ser más duradera que la II Guerra Mundial. Han pasado tantas cosas desde aquel febrero de hace cuatro años y medio que las noticias de ese conflicto no se abren paso cada día. Solo cuando hay más muertes de las habituales o cuando el Kremlin se supera en sus amenazas. La CIA puede avalar que hay planes para agredir a los países bálticos lo que llevaría a la OTAN a entrar abiertamente en el conflicto. Y más concreto, Francia y el Reino Unido han recibido amenazas directas de Putin por sus ayudas a Ucrania. Por no meter en la olla el tema de Ormuz y la patochada que ha organizado por allí el presidente americano. Qué tiempos, señoras y señores…

Desde que la Vuelta a España pasó de ser la primera de las grandes, en primavera, a finales del verano, reconozco que me he desenganchado mucho. No digo que me hubiera mantenido marcando con tiza recorridos por las aceras que los niños de entonces movíamos con nuestras “chapas”. Ya no se juega a eso. El año pasado con el temita del equipo israelí y el inicio de este año, alabando las ludopatías de Mónaco y con una supuesta influyente molestando a los ciclistas, no he visto todavía ni un minuto de competición. El abandono, por accidente, -una piedra en el camino…- del número uno de estos tiempos, Pogacar, no va a facilitar que me enganche de nuevo. Solo pongo un ejemplo: A día de hoy desconozco si la Vuelta visita este año nuestra región…

Solo me pongo música en el coche cuando voy solo para hacer trayectos largos. El martes volví a casa. Tengo una serie de CDs grabados/pirateados hace unos veinte años con mezclas que me siguen gustando: Chieftains, Springsteen, Clegg con Savuka, Mocedades, Luétiga, Saltabardales… y mucha trova cubana. Después de la noticia de ayer mismo sobre el petróleo venezolano y lo contentos que están Trump y Delcy Rodríguez, me vino de inmediato a la memoria lo que había escuchado días antes: “Bolívar lanzó una estrella que junto a Martí brilló, Fidel la dignificó, para andar por estas tierras… ¡Ay! Pablo Milanés ya no está entre los que seguimos respirando y en sus últimos tiempos probablemente no estaba muy de acuerdo con lo que pudo dignificar Fidel la estrella de Bolívar y Martí.

Pero Delcy…¿Sigue siendo una peligrosa bolivariana? ¿Lo fue alguna vez? Dónde buscar ya la unidad latinoamericana si no se empieza por la Casa Blanca…La sensación de final de muchas cosas hay días que se abre paso a codazos.

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