sábado, 11 de julio de 2026

Las I L T

 

La incapacidad laboral temporal o transitoria es un periodo de tiempo en el que por causa de una enfermedad los trabajadores no están capacitados para desempeñar su trabajo. Hay un juez único, de momento, para diagnosticar esa incapacidad y es el médico de referencia de la familia del trabajador, el “médico de cabecera”. Casi cualquier duda que se intente expresar sobre la existencia o no de muchas o pocas “bajas” laborales, ponen en cuestión la capacidad de ese profesional para el diagnóstico. También existen inspecciones médicas para casos de dudas razonables y cuando la enfermedad se alarga, hasta un máximo de año y medio, hay tribunales médicos encargados de dilucidar si la incapacidad ha dejado de ser temporal para pasar a definitiva.

Enredar con los conceptos es difícil que se haga sin alguna dosis de mala fe o de estulticia. Cuando un político cree que el auditorio de ese día le puede aplaudir una determinada tesis y la lanza, debe después cargar con las consecuencias. Por ejemplo que la plana mayor de tu partido te haga ver que has pisado un charco de manera innecesaria y que los contrarios se lancen a por tu yugular. Cuando, a la vez, alguien te da la razón –“más razón que un santo”- ¡cuidado!. Ese alguien ya descabezó al que ocupaba tu puesto anteriormente, Alberto. Comprobado que no eras el más brillante de la esquina noroeste, ahora puedes empezar a estar entre los más torpes del área central.

El portavoz del P.P, recién salido de un proceso de cáncer –¿Semper, has tenido un periodo de ILT?- ha tenido que manifestar que no era muy apropiada la referencia del jefe. -¿Semper, qué haces ahí?- Cuando introducir una tarjeta en un aparato, más o menos digitalizado en la actualidad, que revela al segundo la hora de entrada y salida del trabajo; cuando un minuto de retraso puede suponer un descuento en el salario –no todo el mundo tiene horario flexible- las elucubraciones sobre el absentismo laboral de quienes en toda su vida no han tenido que fichar, lo que se dice fichar, pueden suponer un motivo de cabreo duradero.

Otros que juegan con el cabreo son los jerarcas de la conferencia episcopal. Las últimas declaraciones de su presidente, arzobispo de Valladolid, tampoco parece que busquen ninguna concordia. Han conseguido que al menos un par de ministros le llamen a la moderación. La utilización del término “paguita”, lo quiera o no monseñor, le pone en las filas prietas de la ultraderecha. Casualmente el jefe supremo de esa tendencia ha vivido mucho tiempo de paguitas pero ha conseguido popularizar la idea estrambótica de que a los migrantes irregulares se les concede la paguita nada más desembarcar de la patera ¿Ese era el mensaje papal de hace un mes?

Tenía ese par de anotaciones para comentar pero con pocas horas de diferencia se me han apagado dos referentes de vida. De una vida anterior, de mi juventud en Barcelona. Teresa fue mi primera abogada defensora en un litigio con mi empresa. Después empleó en su despacho a mi compañera de vida, fue madrina de nuestro hijo… era una de mis “hermanas postizas”. Hay alguna referencia en este blog, a ella, como una de mis mujeres nacidas en las cercanías del desembarco en Normandía. A su compañero, Joan, cuando falleció en los tiempos difíciles del covid; a su sobrina, Ana, lo más cercano a una hija para ellos, que no tuvieron hijos propios…

Y Jordi, en otro orden. Menos familiar pero muy cercano en lo profesional y en lo político y social. Probablemente intimamos a partir de compartir reuniones en casa de Teresa y Joan. Después de mucho tiempo nos encontramos en Barcelona hace quince años – se acaban de cumplir cuarenta de mi traslado a Santander- alguna otra vez nos habíamos visto pero pocas. Dos recuerdos: Cuando yo ya estaba muy desilusionado con la política, consiguió que me enrolase en una experiencia que él había parido: los consejos de distrito, la descentralización administrativa de Barcelona. En ese último encuentro recordó los txipirones rellenos que a Matxi le quedaban muy bien y que había comido en nuestra casa y me ofreció la que había sido de sus padres para cuando volviera a Barcelona, en las proximidades de la Sagrada Familia… Hay leyes de la biología que duelen mucho.

https://robertoruisanchez.blogspot.com/2014/07/mis-tres-mujeres-de-normandia.html

https://robertoruisanchez.blogspot.com/2020/05/et-recordarem-sempre-ana-alba.html

https://robertoruisanchez.blogspot.com/2021/01/adeu-joan.html



 

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