martes, 8 de julio de 2014

Mis tres mujeres de Normandía




Hoy va una entradita corta. Y no para hablar del último estafador, que suena casi como una gran película de Bertolucci, ni de los espabilados que dirigen montajes supuestamente destinados a promocionar la #marcaEspaña que veranean por La Magdalena a cargo del erario público, naturalmente. Ni de otras muchas cosas que en verano suceden en esta ciudad.

Sin ir más lejos, su alcalde va a tener que remendar un frente muy doloroso, el de los propios, una vez que la libertad total de horarios comerciales va a poner en el disparadero a un segmento del más adicto electorado pepero, el de los propietarios del pequeño comercio del centro de la ciudad. En otros lugares muy queridos son los botiguers y también tienen adscripción electoral fija. Aunque diferente.

Pues si queridos comerciantes del centro, contáis en los planes de vuestro partido lo mismo que los trabajadores de Sniace claro que, supongo, hay menos votos al PP entre los trabajadores de Torrelavega que entre los comerciantes de Santander. Pura lógica.

Pero hoy esto mío va diferente.

Ni el 21 de junio ni el 8 o 15 de julio han sido, o va a ser, lunes este año. Y he interrumpido mi costumbre de aumentar mi blog en lunes, para dedicar la entrada a las tres mujeres de mi vida que cumplen estos días de  principio del verano la cifra redonda que hace un mes reunió en las playas normandas a la plana mayor del mundo mundialísimo.

Como el desembarco que abrió el segundo frente ocupó espacio en mi mente desde muy infante, no me digan la razón, muy rápidamente uní el acontecimiento histórico al nacimiento de mi hermana Maribel. Ella vino al mundo quince días más tarde. Cuando los aliados todavía no habían progresado gran cosa. En orden cronológico, hoy es el cumpleaños de mi amiga Teresa, Tite para los familiares y amigos más allegados. Una relación especial iniciada hace exactamente cuarenta años, incrementada en los inmediatamente posteriores y mantenida pese a la distancia que nos impusimos hace tiempo, cuando mi familia y yo nos volvimos a Cantabria y ella y su Joan se marcharon a Mallorca.

Finalmente, dentro exactamente de una semana, mi cuñada Carmen alcanzará la misma edad. Carmen apareció en mi vida en el verano de 1970. recién parida como quien dice. Tres mujeres parecidas y distintas a las que me gustaría ver más, pero que están, estamos, siempre. Para lo que haga falta.  Va por vosotras hermanas. Que cumpláis los que tengan que ser, y que yo, muy poco más joven, lo vea

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