El apellido de Úrsula, traducido, podría ser ese. Ella ha resultado marxista-grouchista. Después de justificar, al primer bote, el inicio de la masacre en Gaza y de doblar el espinazo ante Trump, en la finca del presidente en Escocia, sobre el tema de los aranceles, el lunes nos echó una bendición a la guerra como nuevo orden internacional. Los principios de los lunes no tienen por qué ser los de los miércoles. Y el miércoles en Estrasburgo, después de mucha bronca, amagó con una rectificación. Eso es grouchismo puro. La pizarra no da idea de la dureza de su rostro. Debería apellidarse von granito. Pero von Graniten podría parecer alemán macarrónico. Una moción de censura puede parecer un sueño. 72 eurodiputados, el 10% de la Cámara, pueden solicitarla. Y deberían, como toque de atención, legítimo y sano. Pero hacen falta dos tercios de los votos emitidos y que supongan la mayoría para obtener un resultado práctico… Imposible.
Contra Trump no tenemos ni esa
posibilidad. Y por si le faltara poco para legitimar a Putin y todas sus putinadas,
ahora le guiña el ojo y levanta el embargo al petróleo ruso. Enorme golpe a
Ucrania, a Europa, a la Europa que llora a Habermas.
Hay otra Europa que ni llora a Habermas ni cree que en Ucrania nos estemos jugando
todos algo muy importante.
Semana del 12 M, una fecha a la que
nos encontramos muy ligados. Solo hay que bucear este blog en esa fecha de años
anteriores. El de este año recuerda, además, nada menos que el 40º aniversario de la mayor felipada de todas las felipadas: Aquella OTAN de entrada no, que ocultaba un de salida tampoco.
El inicio de todo lo demás, de todo lo que se han ido cargando la política y
los políticos en este nuestro país.
El último premio Cervantes, del que no había leído nada, Gonzalo Celorio, es hijo de madre cubana y padre mejicano. Recibirá ese premio el próximo 23 de abril en Alcalá de Henares. En esa fecha es muy probable que yo me encuentre en su orilla del Atlántico pero ya he empezado a leer algo suyo y estoy deslumbrado. “Tres lindas cubanas”, su madre y sus dos tías, más o menos autobiográfica, me ha atrapado como si hablase de mi familia. Mi madre tenía no dos, sino cuatro hermanas. Y un hermano de mi abuela, el tío Pepe, vivió en La Habana casi cuarenta años…
Algunas de las reflexiones críticas
de Celorio sobre el país de su madre no me cuesta hacerlas mías. He terminado
esa lectura casi al mismo tiempo en que el presidente cubano, Díaz-Canel, confirma que está
negociando con los enviados de Trump. O sea, que ahora que el pueblo cubano
literalmente no puede más, ahora sí se puede negociar con el enemigo ¿Y hace
cinco, diez años… por qué no? El castrismo lleva 67 años al timón de Cuba.
Desde el final de la Unión Soviética no había horizonte. Incluso antes las
dificultades eran más que notables… El intento de hace diez años, con Obama, no tuvo continuidad. Trump no
dio ninguna facilidad en su primer mandato. Biden probablemente tampoco, pero no creo que haya muchas
facilidades ahora. Lo que está a punto es el estallido interno.
Y algo de lo que confiesa Celorio
nos ha pasado a más de uno. Si en una discusión te encontrabas con alguien que
santificaba a los Castro, no era
difícil oponer ejemplos contrarios. Y viceversa. Contra los críticos, durante
mucho tiempo literalmente gusanos,
oponíamos los avances en educación, sanidad… Esa Cuba que es parte de nosotros
mismos, para la que todos queremos lo mejor, puede empezar pronto una nueva
etapa. Lo más deseable es que no se inicie con un baño de sangre. A partir de
ahí... Nada volverá a ser lo mismo. Para bien y para mal.
Y en pocos minutos, resultados en
Castilla y León, esa comunidad vecina que ha despreciado la alternancia desde…
(1) Passuth,
László: El dios de la lluvia llora sobre México (1939)


No hay comentarios:
Publicar un comentario