lunes, 30 de enero de 2017

Primarias




Podría preguntar, tengo amigos que suelen participar en las primarias socialistas de nuestro vecino del norte. Pero no me hace falta. Uno ya ha mostrado su alegría en facebook por el triunfo de Benoît Hamon. Otros supe que no participaron en la primera vuelta, cuando Valls ya quedó muy tocado y me consta que este fin de semana han estado de celebraciones familiares.

No creo que estén muy contentos con la posición de quien ha triunfado pero… el 23 de abril, los franceses van a votar el día del libro y la rosa, seguramente le van a dar su voto. No es fácil para un votante socialista entregar su voto en primera vuelta a un candidato de la derecha, Fillon,  con basura recién descubierta en su expediente, de esa parte al parecer tan difícil de evitar: Dar cargos con sueldos públicos a la esposa, a los hijos… El único regocijo es el que nos lleva a la pandemia, por el mal de muchos y en todas partes cuecen habas.

Creo que lo he dicho por aquí en más ocasiones, la enorme porquería vertida en tuits con motivo del fallecimiento de Bimba Bosé ayuda a explicarme a mí mismo mi ausencia de esa red: No podría soportar esos cruces de excrementos en un máximo de ciento y pico caracteres. Hay más. Los políticos también tuitean y aguantar eso cada pocos segundos requiere hígados más blindados que el mío. Trump parece que es muy aficionado. Al presidente de Aragón le ha faltado tiempo para pronosticar el fracaso de su correligionario francés.

Hamon es bretón y Valls nació en Barcelona. No sé si en Francia se va dibujando algún tipo de división geográfica entre aspirantes socialistas pero lo de aquí era de libro. Era. El trío Andalucía, Castilla la Mancha, Extremadura con muchos rasgos en común y no solo en positivo, se ha visto reforzado últimamente. Aragón y Valencia no están muy al sur. Asturias nada. Y ese relato se ha hundido con la candidatura del ex lendakari López, objetivamente favorecedora de la reina del sur si decide presentarse.

En este blog ya hace semanas que se apuntó: un tercer candidato que divida el voto más socialista del PSOE entregaría el liderato a Susana Díaz (*). Ahora hace falta que ella se decida. Dirigir un partido socialista en mínimos históricos no parece una gran bicoca pero hay egos personales que no caben en ocho provincias.

Otro gran partidario de tuitear parece que es Arturo Pérez Reverte. Mientras sigue forrándose con su talento literario no deja pasar la más mínima ocasión para sentar alguna que otra cátedra. Tengo, si encuentro tiempo en mis tareas ordinarias, que hacer un seguimiento de su opinión sobre los refugiados y sus peligros potenciales. El jueves me invitaron a un acto que me resultó muy emotivo. En un colegio concertado, con algún ideario religioso, supongo, han recogido más de doscientas mochilas con material escolar y las van a hacer llegar a Siria. Corrieron por el parque de las Llamas desde los más pequeños hasta los de los ciclos formativos. Una alumna leyó un texto en árabe. Sonó varias veces Le partisan de Leonard Cohen… No parece que consideren bárbaros, en ninguna de sus acepciones, a los refugiados.

(*) http://robertoruisanchez.blogspot.com.es/2016/11/vinetas.html








lunes, 23 de enero de 2017

Fitur, un notario y lucha de clases

He tenido la fortuna, en lo que se puede empezar a considerar una vida larga, aunque todavía por debajo de la esperanza de vida media, de no haber padecido ninguna alergia. Física. De otro tipo me asalta alguna de vez en cuando. Confieso una alergia notable a FITUR. Ese mercado del turismo que se celebra en la Feria de Madrid cuando los ciudadanos se van quedando sin respiración en mitad de la cuesta de enero.

De la cuesta de enero ya no se habla mucho. Todos los meses y todas las semanas se han convertido en pendientes muy importantes para la mayoría de la población, pero en FITUR nos seguimos gastando una pasta que no sé si alguien cuantifica por los retornos que eventualmente pueda producir. FITUR se rodea de un complejo de saraos donde lo más importante sigue siendo comer, a ser posible gratis. Y que te vean. Si no vas allí no eres. Yo asumo que no soy pero a la vez aviso, cualquier año de estos se enterarán quienes comen poco o mal o las dos cosas a la vez y...

Más de un amigo me lo ha escuchado: no me gustan las maneras de mi presidente y a la vez entiendo que tal y como está el mercado regional de la política sigue siendo, a su edad, lo mejor que tenemos. FITUR es uno de sus grandes escaparates anuales, de donde suele volver victorioso. Gusta mucho por ahí, al otro lado de la cordillera. Incluso más que por aquí. Sin embargo, la gran foto que he visto del evento ha sido para dirigentes populares, partidos de risa literalmente. La nueva alcaldesa de la capital y su hermano también alcalde de su pueblo, y uno de los nuevos dirigentes nacionales, de los modernos, de los que llevan la americana varias tallas más pequeña…

¿De qué ríen? Nunca lo sabremos los de a pie. Del ministro de Fomento ahogado por la nieve en el Levante casi seguro que no. De su supuesto jefe Nacho Diego casi seguro que tampoco. Del presidente? No deberían hacerlo, es quien les quita su sillón natural. De la vicepresidenta desmayada? Sería una falta de caridad cristiana que… Tampoco es fácil que se rían de lo mío. Lo mío de este año turístico es que el gran acontecimiento, en buena parte religioso, tiene un duro competidor en un año santo murciano y aunque nuestro bipartidismo es trinitario, y la pata Revilla desequilibra el trébede, un sin palabras lo dice todo.

En la anterior edición, 2006-2007, Bruce Springsteen y los Chieftains, entre otros, en Santander y San Vicente, acompañaron los actos religiosos. Este año la gran atracción parece que será Enrique Iglesias. Como el platino iridiado del metro famoso, eso si me da una medida. Lo peor de la semana es que sin saber de qué se ríen los que se ríen, ni al presidente, ni a la vicepresidenta ni a la alcaldesa de la capital les queda  tiempo para arreglar algo, un poco, la vida de los demás, incluyendo a quienes lo pasan peor: aspirantes a refugiados y menores extranjeros no acompañados. Para eso no hay hueco en la agenda.

Está demostrado que se da fe de muchas maneras y no hace falta ser un profesional aunque uno, ya jubilado, me acaba de impactar. López Burniol, que además de notario es comentarista político, catalán de la mayoría, de los que no son de ancestro completamente catalán, de los que molestan tanto en Madrid como en Barcelona, acaba de situar el panorama de su esquina y del conjunto del territorio. Le he escuchado en la radio aclarar lo que pasa. No creo que un notario ya jubilado, que cursó sus estudios en la Universidad de Navarra, sea especialmente fanático del marxismo, pero ve la situación actual como un conflicto entre los establecidos y los que no lo están. Arriba y abajo. Pobres y ricos. ¿Lucha de clases? Muy nuevo no es.


lunes, 16 de enero de 2017

Welcome Donald


Ojalá fueras un pato. Puedes parecerlo a veces, pero no lo eres. Sólo con la alusión a Meryl Streep, Donald Trump ya se ha situado entre la gente que no me cae bien. ¿Sobrevalorada la señora Streep? A ver,   puntuemos a otras gentes sobrevaloradas: Cervantes? Shakespeare? Einstein? Si hasta Carlos Boyero opina que es grande entre las grandes. Para mí ya has agotado el mandato, Donald.

Los presidentes de los EE.UU se dirigen a sus ciudadanos en estas fechas de enero. Es, la mayor parte de las veces, el discurso más solemne del año. El mensaje sobre el estado de la Unión tiene numerosas citas históricas. Así ha sido decenas de veces. El año próximo se cumplirá el centenario de uno de los más notables. El del presidente Wilson que contenía el plan de paz que meses más tarde daría lugar a la rendición de los Imperios centrales y al final de la I Guerra mundial.

Uno de cada cuatro años, ese mensaje es el del comienzo de mandato. Ahí estamos ahora. Los norteamericanos han elegido y ahora empieza la fiesta. ¿Ha ayudado la escasez demócrata al triunfo republicano? Seguramente, aunque no sea fácil establecer la medida. La broma de una película mítica aparece con toda legitimidad. Si los Monty Python se preguntaban que habían hecho los romanos por los de aquellas santas tierras, nosotros podemos preguntarnos qué ha hecho por nosotros Obama.

Aplicando leyes universalmente conocidas, seguro que todo podía haber ido peor, pero el legado del primer presidente de los EE.UU con cierto color de piel, es bastante escaso. En el amplio sector del planeta que va del sur de Asia al norte de África, las cosas no están mejor que hace ocho años. Honestamente creo que están bastante peor. Lo que había y Siria. Lo que había y Libia. Lo que había, que no era poco y… hasta llegar a la mayor catástrofe humanitaria de los últimos 70 años. No culpo a Obama más que en una parte: lo poco que ha hecho para que eso sea así.

Aquí seguimos en la creencia de ese poder enorme del presidente de los EE.UU y es cierto que tiene contrapoderes internos notables. Sólo en la primera cuarta parte de sus ocho años como presidente pudo haber actuado con más contundencia en su reforma sanitaria o en el cierre de la ilegal prisión de Guantánamo y en algún otro. Mientras miramos hacia el espectáculo que sin duda empieza ahora, con epicentro en el Distrito de Columbia, en casa también tenemos de sobra.

La ministra de Sanidad puede acabar arruinando la memoria del gran humorista Eugenio. En acento vernáculo compite más que dignamente. Los afiladores de cuchillos socialistas siguen en su tarea. Los partidos nuevos han envejecido a una velocidad que desafía las leyes físicas conocidas. Conocemos, y no pasa nada, que más de la mitad de la actual deuda pública del reino de España se debe al rescate bancario.

O sea, que el gobierno que en la campaña electoral de 2011 dijo que ni un euro para la banca, ha regalado alrededor del 50% del PIB a unos señores que pasaban por allí y además, el presidente de aquel gobierno, y la vicepresidenta, y… han renovado  sus cargos gracias a… Mucho mejor contemplar el espectáculo del otro lado del charco.

Bajo los adoquines no había playa, pero la mimosa de la semana pasada sí estaba en flor

lunes, 9 de enero de 2017

Empezar, renacer


Un nuevo año, a cierta edad, puede empezar a pesar más de lo habitual. No lo aprecio así y me siento encantado. ¿Qué hace un jubilado, después de alguna tarea doméstica, el día en que en su entorno la gente querida se ha puesto los patines desde primerísima hora de la mañana? Yo, amarrarme también a mi rutina. Cualquier día contabilizaré los estrenos en lunes en este blog pero creo que son mayoría muy amplia.

Hay imágenes de una ola de frío muy notable barriendo lugares de Europa en los que el frío suele ser bastante liviano. Grecia, el sur de Italia… Aquí mismo, después de la mayor parte de diciembre muy templada, hoy me ha parecido ver una mimosa en flor, llevamos casi dos semanas sin ver una nube pero con temperaturas muy por debajo de las habituales. Y empieza uno con sus manías, ¿o no son manías? Las tiendas de campaña de algún campo de refugiados con un palmo de nieve encima, ¿invitan a alguna reflexión?  

Es uno más de los divorcios que se dan entre la gente común y las instituciones que emanan de la soberanía popular. Entre esos aspirantes a refugio, que sobreviven ahora en tiendas de campaña en unas condiciones meteorológicas tremendas, están los miles que España se había comprometido a reasentar hace un año y medio. A escala menor, por local, aunque desgraciadamente en este tema lo local es también global, hoy no se ha celebrado un juicio señalado hace semanas.

Los servicios sociales de esta comunidad autónoma, desgraciadamente parece que no hay diferencias sustanciales con las otras 16, se han visto de nuevo desautorizados. La abogacía del estado ha renunciado a participar en un juicio para la expulsión de un menor extranjero por saber de antemano que es una causa perdida. Los servicios sociales de Cantabria mantienen un cierto empecinamiento demasiadas veces y olvidan  que alguna materia con la que trabajan es la más delicada del mundo: Seres humanos menores de edad.

De ese mismo terreno que tanto me ocupa y me preocupa, también llegan buenas noticias. Los fondos obtenidos en la carrera del 18 de septiembre en esta ciudad tan tranquila y habitualmente tan templada, traducidos a ayuda humanitaria, han llegado a su destino en el interior de Siria. En un campo de refugiados en la provincia de Idlib, próxima a Alepo, hay niños con camisetas de Santander corre por Siria. No pongo fotos hasta que alguien más autorizado las publique. Pero existen y las he visto.


Voy a poner una mía. Como regalo del año nuevo. He tenido la fortuna de hacer el tránsito del 16 al 17 en un lugar tan cercano como lejano. Un lugar con buena parte del  pasado común y con una realidad actual muy diferente. Un lugar en el que la mayor sorpresa me la ha dado un joven comerciante, lo suyo es vender, cuando ha calificado a la religión mayoritaria a este lado del Estrecho, como la religión del dinero. Yo, que no soy el más religioso de mi familia ni de mi comunidad de vecinos, me he sorprendido. La región más septentrional de Marruecos pasa por ser un baluarte del Islam más fundamentalista y hay algún rasgo en las vestimentas de muchos jóvenes que podría ir en esa línea, pero el pié que le he puesto a esa foto en una red social dice: Mirando la sima sociopolítica mayor del planeta: El estrecho. Y creo que es mayor que la cultural y religiosa. Solo nos queda imitar a la naturaleza, voy a volver a una esquina cerca de casa para certificar que la mimosa ha renacido. Puede ser foto para el próximo lunes.


martes, 27 de diciembre de 2016

2017





En lo personal y familiar el año que se cierra ha sido más que positivo. Ha nacido Olivia, mi primera nieta, y he dejado de estar en la soledad en que la vida me había colocado en 2008. De otras cosas he ido dando cuenta más o menos semanalmente. Nos espera un 2017 con centenarios tremendos. Menos mal que no es bisiesto.

En febrero, poco después de que Trump se convierta en presidente, y en abril y en julio y ..., a veces con los saltos de mes que procura la traducción del calendario gregoriano al juliano, se va a recordar, quién sabe de qué manera, el primer centenario de la revolución rusa, la revolución de octubre que sucedió en noviembre. 

En conexión con esos procesos y con una agresiva política naval alemana, se da la entrada en la Gran Guerra de los Estados Unidos, abril, que fue cambiando el curso de la misma hasta la derrota final de los Imperios centrales en noviembre del 18.

La víspera de San Fermín en Aqaba, Jordania, es posible que celebren el centenario de la derrota turca. Jerusalén, Damasco, Alepo, son cuentas de ese mismo rosario... Ese es el marco de la declaración Balfour que abrió un conflicto sin cerrar a día de hoy, al propiciar la creación en la zona de un estado hebreo. 

En lo cercano y con Catalunya/Cataluña en primer plano, también tenemos el centenario de nuestra crisis de 1917. ¿Qué mejor momento para intentar solucionarla de una vez?

Y a todos/as quienes leáis esto os deseo lo mejor en ese año que ya está a la vista: Feliz Año Nuevo/ Feliç Any Nou/ Feliz Ani Novo/ Urte Berri On / Bonne Année 2017 Ein glückliches neu Jahr / Gott nytt ar/ Happy New Year

lunes, 19 de diciembre de 2016

Alepo y las campanas

En Alepo no preguntan por quién doblan las campanas, allí saben que doblan por todos. Tengo alguna rareza que me ha hecho estar especialmente sensible con la guerra de Siria. Lo reconozco. Ojalá fuera el único conflicto en el planeta, pero hay muchos más. Ocuparse de todos por igual seguramente es lo más justo. Pero por igual, puede significar no hacer nada por ninguno y ahí no me van a encontrar.

Algún activismo social, básicamente antibelicista, se está volviendo muy peligroso. Las redes sociales, tan importantes en la vida actual, también se convierten en armas. Participo desde principios de este año en un grupo ciudadano que soporta muy mal el incumplimiento de la legalidad internacional en lo referente a los solicitantes de asilo.

No es difícil, entre gente de mi edad y mayores, conocer casos de personas que entre 1936 y 1939 abandonaron nuestro país en guerra y encontraron refugio mejor o peor al norte de los Pirineos. La semana próxima se cumple el 80 aniversario del peor bombardeo que castigó nuestra ciudad en aquella guerra civil. No sé hasta qué punto lo he recordado en las acciones que hemos protagonizado en febrero, en mayo, en junio, en los preparativos de la carrera que se celebró el 18 de septiembre y que recaudó casi 10.000€ netos que la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio ha convertido en ayuda humanitaria que introducen en el interior de Siria.

A la dañina desinformación que acompaña todos los conflictos modernos se está uniendo en este caso un activismo que se parece mucho al maniqueísmo. Cuesta admitir que haya bombas buenas. Las bombas son buenas si matan mucho. Son mejores si matan mucho más. Hay un reflejo obsoleto en una parte reducida del pensamiento que para entendernos deberíamos definir como progresista –me niego a emplear el término izquierdas en este caso- que asimila la Rusia actual con aquella madre patria soviética de los viejos comunistas.

Hay que tener la visión muy poco calibrada para disculpar la política de Putin en Siria mientras se carga contra todos los demás, incluyendo a quienes ni opinamos sobre el conflicto, pero queremos proteger a las víctimas. He visto el término invasión entre comillas para referirse a lo ocurrido en Afganistán en 1979. El negacionismo ha llegado a las filas de ¿? No sé cómo etiquetarlos en estos momentos.

Desde principios de los 80 se habló del activo papel que jugaba la embajada soviética en Madrid a la hora de alentar el conflicto interno en el seno del comunismo español. Esa casi guerra civil, en términos coloquiales, al menos en Catalunya, se libraba  entre afganos y euros. Partidarios de los viejos tiempos y disculpar la política exterior de la URSS, incluso cuando firmaba pactos de no agresión con los nazis, frente a renovadores que creían más o menos en la posibilidad de adaptar la vieja teoría al mundo real de aquel momento en occidente. El barco se hundió.

Hay un peligro real de paranoia. ¿Y si ese recién incorporado al grupo de trabajo ciudadano trabaja-para-la-CIA? ¿Para Putin? También es muy perverso el operativo de  otra red de sentido inverso. Circulan bulos sobre lo que reciben los refugiados que, francamente, dan ganas de pedir que te bombardeen tu casa y que muera parte de la familia mientras buscas refugio. El maná espera al final. Parece de locos pero ocurre.

Hace ya casi doce meses pronostiqué que me venía buen año en lo personal y familiar y ha sido mucho mejor de lo que me atreví a aventurar. Eso lo voy a dejar para la próxima entrada. El solsticio y el nuevo año están en la puerta, pero no me apartan de la próxima acción solidaria con los que no les ha ido tan bien como a mí. El viernes, en Farolas, entre Correos y el Hotel Bahía, en pleno anillo cultural, voy a repartir tarjetas de Pásalo para que pasen. Si alguno de los que creen que lo de Afganistán en 1979 no fue una invasión quiere pasarse por allí, podemos hablarlo. También esos que creen que los solicitantes de asilo viven mejor que los nacionales tienen su oportunidad. El espíritu navideño ha empezado a estrangularme. Vamos que nos vamos.




lunes, 12 de diciembre de 2016

Credibilidad [Para Olivia (2)]

Ayer domingo, rematando una semana muy extraña de festivos y laborables alternos de manera milimétrica, no madrugué demasiado. Un programa radiofónico del que soy seguidor bastante regular, se me escapó en buena parte. El conductor del programa entrevistaba al jefe, que parece que presenta un nuevo libro.

El jefe es muy poderoso, por eso es el jefe, pero es muy poderoso también fuera de su empresa. Es un jefe que pone y quita gobiernos, o influye de manera determinante para que eso ocurra. El jefe también es académico de la lengua y se permite ironizar sobre la calidad de la ortografía de alguno que en tiempo pasado ha sido colaborador en alguna de sus empresas.

Si el despido o cese de colaboración tiene origen ortográfico, muy probablemente debería haber ocurrido con anterioridad. No es fácil empeorar la ortografía. Es mucho  más fácil no haberla tenido buena nunca. Yo mismo, que tengo más de trescientas entradas a escrutinio aquí mismo, no me fío de alguna de mis tildes, presentes o ausentes. Pero no es que haya empezado a no fiarme la semana pasada. Al contrario, trato de hacerlo mejor cada semana, con más cuidado. Ahora que no hay revisión de textos, a mi me informan semanalmente de las diacríticas que me he zampado. Me extraña mucho que un colaborador de PRISA, con firma medianamente reconocida, haya recorrido el camino contrario hasta hacerse despedir.

Creo que el jefe del que hablamos, Juan Luis Cebrián, es un tipo muy poderoso que se permite demasiadas licencias. Hoy mismo, a primera hora, en otro programa de radio del que no solo soy seguidor habitual, me pueden considerar devoto, me entero que JLC ha intervenido ayer en el programa de televisión que seguramente lidera la audiencia a esa hora.

No sé si fue solo a hablar de su libro o de alguna otra cuestión. Cada vez veo menos la televisión y no creo que me hubiera quedado a ver a JLC ni aunque hubiera sabido que intervenía con un entrevistador en principio menos fácil que el que había tenido por la mañana. Me gusta el periodismo de Javier del Pino. Me gusta algo menos el de Jordi Évole. Me gusta cualquier periodismo libre. Lo que ocurre es que el periodismo, que debería entenderse como libre sin añadir más, es una profesión más peligrosa que la de guarda de seguridad.

Cebrián se permite hablar del cuarto poder en un programa de su emisora como si no hubieran pasado los últimos cinco años. Como si firmas de mucha altura no hubieran roto con él o él con ellas y en algunos casos no se hubieran aireado algunos trapos poco limpios. El de su salario millonario mientras la empresa se desangraba financieramente ha debido volver a salir ayer en el programa televisivo. Cebrián, y sus medios, tienen un problema de credibilidad. No son los únicos. Sin credibilidad, una empresa periodística se convierte en una capilla y sus productos en hojas parroquiales, con todo respeto para esas hojas que no suelen tener como finalidad ganar dinero.

Pero hay seres tan aborrecibles como los cebrianesComisarios políticos por todas partes, en gobiernos y empresas públicas, cargos de libre designación, de confianza, dedicados en cuerpo y alma a la caza de brujas. También en algunas empresas tradicionalmente privilegiadas, los hombres - no suelen ser mujeres- de negocios siguen con el viejo tic de llamar a periodistas para coaccionar, con los argumentos a su alcance en cada caso. 

Prestigiosos reporteros de guerra han aseverado que el periodismo local es muy peligroso, más peligroso que los kalashnikov y las minas anti-personales. Todo esto sucede aquí, en Cantabria, y como nuestro buen tiempo invernal, no hay que pasar la cordillera ni cambiar de continente para encontrarlo.  Pero de esto, querida nieta, te hablará tu padre mejor que yo. Él sigue siendo periodista. Sin añadidos.