domingo, 17 de diciembre de 2023

¿Noches de paz?

 

Amaneció la semana prontito, con noticia que venía de Buenos Aires. Una ensoñación del camarada Santiabascal cuya realidad paralela le lleva a confundir a uno de sus ídolos, colgado por los pies en Milán en 1945, con su deseo de que le ocurra lo mismo al presidente del gobierno. Si sigue existiendo el delito de amenazas, quién sabe. Puede que algún poder judicial estime que el jefe de VOX ha quemado las pastillas del freno. No conseguí, en mi única visita a Argentina, que me aclarasen bien las diferencias entre boludo y pelotudo. Abascal ha logrado un sumatorio: Bolupelotu. Lunes, lunes, ¡ay!

El martes fue peor. Durante una reunión telemática y esperando saber el grosor de las descalificaciones que se estaban cruzando en la Carrera de San Jerónimo, un amigo me pasó una información de las que dejan helado. Un fallecimiento súbito de una persona conocida, no puedo decir que nos uniera ninguna amistad, pero que en los tres o cuatro encuentros mantenidos había dejado la sensación de firmeza y a la vez, buena gente, que no es fácil encontrar. Joseba Sanz, autor del documental “La guerra empieza aquí/Gerra hemen hasten da”, sobre el tráfico de armas desde los puertos de Bilbao y Santander, con destino a la guerra en Yemen mantenida por Arabia… Se van solapando los conflictos y unos ocultan a otros. Afganistán, Irak, Siria, Yemen, Ucrania, Palestina… 

Ese mismo día, martes, la votación en la Asamblea  General de la ONU volvió a demostrar la urgencia que tiene la reforma de ese organismo. La votación en el Congreso de los Diputados mostró un 178 contra 172 a favor de discutir la ley de Amnistía y se va a discutir y probablemente a aprobar. La votación de Nueva York resultó con 153 votos a favor y solo 10 en contra, más 30 abstenciones. Una masiva votación en contra de las posiciones de Israel masacrando a la población civil palestina. Y no sirve de mucho. De momento.

Y el miércoles era Santa Lucía, mostrando, como cualquier otro día del año, que no hay peor ciego… Estrasburgo fue escenario de un encuentro poco frecuente en la Historia de las Comunidades Europeas. El presidente de turno del Consejo, Pedro Sánchez, maltratado por el portavoz de uno de los grupos parlamentarios que apoyan a la Comisión. Bronca importante y quizás –no todos lo ven así- el alemán Weber se lo piense la próxima vez que sus colegas hispanos le lleven al huerto. No es posible  encontrar en ninguna ciudad alemana nombres de calles con los dirigentes civiles o militares del III Reich. Y Weber lo sabe. En España pocas ciudades se libran, pese a leyes con cierta antigüedad -2007- que lo prohíben, que los callejeros luzcan, todavía,  nombres, civiles o militares, de la conjura franquista. Eso en Europa tiene una digestión difícil.

Claro que ese mismo día hubo espectáculo, –lejos de San Fermín- con Pamplona como centro y, también, declaraciones radiofónicas de Ricardo Martínez, director de la logística de Médicos sin Fronteras, recién llegado de Gaza, que dejaron los cuerpos de los oyentes muy malitos para el resto de la jornada. Con una primera mitad de la semana tan intensa, debería haberme desconectado. Pero no. Un amigo me mandó un enlace a un artículo de Pablo Iglesias… Me dio pereza pero, al final, o al día siguiente, empiezo a leer. Sensaciones de que algo no funciona en ese cerebro que pudo parecer impresionante. Poca discusión, por mi parte, sobre el juego sucio que ha soportado Podemos en múltiples ocasiones a lo largo de los últimos años. Tampoco hay necesidad de olvidar de quién y cómo, y para qué, recibió Podemos la atención de muchos de los que después han iniciado o se han sumado al juego sucio. Y nunca, creo que nunca, no quisiera ser muy injusto, la más mínima autocrítica. Cada vez menos, más prietas las filas, y siempre algún traidor a quien culpar de los males que nos aquejen. Y ahora, a dividir. En Sumar nunca estuvieron a gusto.

Leí hasta un punto en el que Iglesias junior hiere a alguien, probablemente a Sotomayor, con un “ya puedes vivir en la casa que quieras” Y de ahí no pude pasar. Con la que se montó con el casoplón de Galapagar para llegar ahora a eso. Elecciones europeas. Oportunidad. No se pierde ni un voto al ser circunscripción única. Pero cuidado con las lecturas posteriores. Se divide el voto de la izquierda a la izquierda… En 2014 esa izquierda, en tres listas, obtuvo 12 diputados sobre un total de 54. Cinco años más tarde, tras el Brexit, que había dado cinco escaños más a España, el PSOE creció de 14 a 21, y la suma de aquellas tres listas de izquierda, perdió exactamente la mitad, de 12 a 6 y ya formaban parte del gobierno. Demasiadas guerras con la Noche de Paz a la vista.

 

 

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