lunes, 3 de agosto de 2020

3 de agosto

Creo que este blog ya se ha ocupado de la fecha en que la expedición al mando de Cristóbal Colón zarpó de Palos. Han pasado 528 años de aquello. En mi familia la fecha viene marcada por la boda de una de mis hermanas. Era 1964 y estábamos de semiluto, creo que se denominaba alivio. Hacía un año que había fallecido mi abuelo Julio, marino. En esta misma fecha, en 1979, un dictador de Guinea fue sustituido por otro dictador para Guinea. La larga mano de la Academia Militar de Zaragoza en determinados operativos… Y hoy, a una hora en que no acostumbro, mientras hacía un trabajo doméstico, he conectado la radio. Servicios informativos especiales en tarde de verano

Lo primero que se me ha ocurrido es una vieja canción de los Pasos, de cuando Felipe VI era un embrión que gestaba su madre. El estribillo dice: Vete y no vuelvas nunca jamás, vete y no vuelvas. Y se titulaba ojo por ojo. Algo así le ha podido cantar Felipe al emérito elemento de su padre en las últimas semanas.

Quería yo dar un poco de cera esta semana a la galería de monstruos que alimenta una parte notable de la programación televisiva y que a veces consigue contaminar la prensa seria o semi. Una pija de varios quilates está harta de Fernando Simón. Lo confiesa en los mismos días en que expertos extranjeros se rinden ante nuestro coordinador de emergencias o como quiera que se titule lo que hace. Yo cada vez soy más fan, Lomana. Que lo sepas.

Hace pocas semanas leí Going Home de Doris Lessing y ahora ando con el Factor Humano de Carlin. Rodesia del Sur (Zimbabwe) y Sudáfrica. Lessing y Mandela murieron muy ancianos con una diferencia de un mes en el otoño de 2013. El tremendo sistema de apartheid que combatieron, se me ocurre, con el modo irónico activado, no vaya a ser… que era un  sistema a mejorar: Esa gente como Lomana, toda la galería de monstruos de los supuestos programas de entretenimiento y cotilleos de las televisiones privadas, ¿No podrían estar apartados  en un sistema de bantustanes? Unas vidas paralelas que difícilmente nos alcanzaran a los demás. Es una propuesta veraniega.

El pasado 21 de julio se cumplieron cincuenta años de una huelga de la construcción en Granada que se saldó con tres muertos por disparos de las fuerzas del desorden franquista que trataba los conflictos laborales a tiros. Dos o tres semanas más tarde en la iglesia de la Compañía de nuestra ciudad, se celebró una vigilia que reunió a cientos de personas en aquellas condiciones de inseguridad, con la policía en la esquina de Rualasal y en la de Juan de Herrera  Mis amistades habían cambiado en los últimos años: El Instituto, el año pasado en Alcalá… aunque en la iglesia también me encontré con un amigo de los del tiempo anterior. Sito tenía entonces un proyecto de novia comprometida con el antifranquismo.

Esa novia de Sito, que no sé si llegó a serlo, era prima de unas amigas que me habían presentado aquella primavera a una muchacha de Bilbao que tenía una hermana en Santander que en marzo había tenido un niño y ella era la madrina… Empezamos a salir aquel verano, a veces con el cochecito del bebé que ya ha cumplido los cincuenta. Ahora no recuerdo mucho del verano del 71, pero en el 72, ella en Londres y yo en Burgos, de uniforme, creo que empezamos a hacer proyectos comunes que se confirmaron en 1977.

Un domingo más tarde, entrando al agua, en la playa, para lo que puede llegar a dar El Sardinero, otro amigo, que lo sigue siendo, me propuso hacer más serio mi compromiso antifranquista. El textual sería algo así: “¿Quieres entrar en el Partido?” Y llegaría una ola o dos. Y pregunté que con quién se podía discutir y parece que eso no estaba en el programa… Yo simplemente quería discutirlo… Tardé tres años en estar convencido. El miedo tampoco era ajeno… Yo esta noche pensaba aprovechar la bajamar nocturna y la luna llena para pasear por la Arnía, esa maravilla geológica y biológica pero creo que me va a tirar más la radio.

Cuando Olivia o Diego me pregunten que  qué hice el día que un jefe de estado presuntamente corrupto anunció que nos dejaba en paz, me parecería frívolo contestar que fui a ver a los calamares arrojando su tinta cuando te detectan. Incluso de noche.

 


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