Tenemos el fin de año a la vista, previo paso por las
fiestas navideñas, y la semana se presenta con demasiados acontecimientos de
primera. Yo intento centrarme en tus sonrisas, en tus primeros pasos, en tus
balbuceos. Quiero creer que uno de ellos es abu y que ya lo dices dirigiéndote
a mí. Te encanta el fondo de pantalla de mi teléfono móvil, que es una foto
tuya con el pijama del hospital, cuando tenías unas pocas horas. Ahora que
tienes semanas para completar un año y cuarto, que sé que mides 77 centímetros y
pesas casi once kilos. Porque te he acompañado al pediatra el viernes pasado y
no lo has pasado bien con la revisión que te ha hecho. Has mostrado tu disgusto
con firmeza y no sueles hacer eso.
Y hay demasiadas fuentes de noticias para distraerme de ti,
de lo que debería ocuparme casi totalmente. Acabo de preparar una presentación
para una intervención que tengo mañana en un foro que aborda un aspecto del
drama sirio. Y la radio, mi alimento principal a la hora de informarme, tiene
un especial detrás de otro: Se cierra la campaña electoral en Catalunya. Ya
sabes que tu padre nació allí y que tu abuela me acompañó nueve años de los
quince que yo viví allí. Mantenemos allí muchos amigos y algún familiar. Nada
de lo que pasa allí nos resulta indiferente.
Pero es que allí llevan al menos cinco años ocupados en
cosas que entendemos poco y mal en el resto del territorio. Y francamente
confío poco en que después del jueves las cosas puedan mejorar de una manera
sustancial. No sé en qué pensaban los programadores de acontecimientos
notables. Ya tuvimos todos los españoles unas elecciones un día como mañana. 20
D era, hasta 2015, la abreviatura para referirnos a la Operación Ogro, el
atentado de ETA que acabó con el vicepresidente Carrero y dejó al franquismo sin su mayor baza de futuro.
El 20 D de hace dos años pudo dar un vuelco a la situación
anterior pero las dos fuerzas principales de la izquierda no supieron, o no
quisieron, interpretarlo y ahí tenemos al mismo presidente del gobierno que
teníamos antes de esas elecciones. El presidente de un partido que no pasaría
casi ninguna prueba de homologación en nuestro entorno europeo. Uno de los
culpables, probablemente el máximo, de que la situación en Catalunya haya
llegado a donde ha llegado. Y corremos mucho peligro de que ahora, el 21 D
signifique otra vez lo mismo para Catalunya. Ningún cambio, con lo que todo
seguirá empeorando. No sé, no puedo adivinar, lo que vas a llegar a ver en este
terreno. Ya no descarto que en el futuro estudies que el lugar en el que nació
tu padre es el extranjero.
Todo eso el jueves. Y el viernes habrá unos cuantos
millonarios más. La lotería de Navidad estratégicamente situada entre unas
elecciones autonómicas y un Barça-Real Madrid bastante especial. El equipo
catalán este año muy por delante en la tabla y los madrileños que vienen de
ganar un trofeo importantísimo cuando lo ganan ellos y poco más que el trofeo
de la galleta si lo ganan los adversarios. Se van a amontonar las noticias, querida nieta. Algún besugo, o pularda o lo que sea, van a tener más horneado
del necesario.
Ya me relamo pensando en esa cena del 24, en la que por
primera vez, el año pasado eras demasiado pequeña, nos vas a acompañar a la
mesa. Tengo un claro favorito para el resultado del fútbol, y algún número para
el sorteo de la lotería. Pero una gran indecisión sobre lo que votaría el
jueves de haber continuado residiendo allí. Sé muy bien lo que no votaría.
Cinco de siete no podrían contar conmigo en ningún caso. Dadas las fechas y la
escasez de comentarios en este blog, queda abierto el juego de adivinanzas.
Prometo reconocer a los ganadores.
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