domingo, 22 de febrero de 2026

Chaplin, de nuevo

 

Por lo que sea llevo días recordando a Charlot jugando con un globo terráqueo de muy buen tamaño en “El gran dictador”. La decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos y la furia del presidente, dos caras de una moneda. Pero no es moco de pavo frenar al nuevo caudillo. Qué mal trago para todos sus lacayos en esta orilla del Atlántico. De todas formas, cuando decidí que esta semana Trump iba a abrir esta entrada al blog no era por esa decisión judicial, entonces desconocida. Su desparpajo al tratar lo relativo al calentamiento global de este planeta le hace más peligroso que sus arbitrarias medidas comerciales. Por aquí le ha salido un eco en la figura de un eurodiputado de Vox.

No es fácil clasificar a Hermann Tersch. Empezando por el nombre y apellido paterno. Parece que de joven fue militante comunista, y algo menos joven ocupó púlpito en El País, donde poco a poco fue cambiando de piel hasta hacerse incompatible con el medio. El caso es que esta semana una asociación de meteorólogos le ha llamado ignorante, por no distinguir entre tiempo y clima. No es el único. Lo que ocurre con los más insignes voceros de la ultraderecha es que, como no se cortan, afirman con demasiada rotundidad lo que no son  más que pensamientos “cuñaos”.

Debería ocuparme más del cuarto aniversario de la agresión rusa a Ucrania, y solo lo recuerdo o de las turbulencias generadas entre los Battenberg –apellido del padre del rey Carlos III y de sus hermanos, incluso del amigo de Epstein- (ese era el apellido de la esposa de Alfonso XIII, Victoria Eugenia) pero lo tradujeron del alemán  ya hace un siglo para dejarlo en Mountbatten, que es lo mismo pero en inglés-. Para eso son lo que son y hacen lo que quieren, más o menos. Nuestro rey Felipe VI lleva por apellido materno Grecia, el apellido de Sofía (Schleswig-Holstein-Sondenburg-Glücksburg) no era fácil para el registro civil de los años 60.

Dado mi comentario de la semana pasada, hay un par de hechos de esta que termina hoy que no puedo eludir. Por enésima vez la parte minoritaria de la izquierda, la izquierda autodenominada transformadora, la izquierda a secas para quienes dudan del izquierdismo del PSOE, o ni lo dudan, simplemente afirman que son el PP rojo, esa izquierda a la izquierda de cualquier otra izquierda, habla de unirse. Bien. Aunque no sea más que un intento, es positivo. Hay un terreno de juego delimitado: la Constitución y la Ley electoral, que es legítimo y necesario tratar de modificar pero los fuera de juego en este terreno son bastante más peligrosos que en el deporte rey.

El intento de Gabriel Rufián y un diputado madrileño del que yo no conocía su existencia hasta hace un par de semanas, Emilio Delgado, ya han sido alabados o descalificados incluso antes del acto del pasado miércoles. Hay quien desde Sumar ha hablado de la música y de la necesidad de conocer la letra… O sea, más desconfianza que cualquier otra cosa y, me temo, más amor por el sillón que por ser una defensa seria y férrea, que también tiene que ser aritmética, -Belarra, también aritmética- ante el avance de la derecha extrema. Ayer ha habido otro acto. ¿Menos personalista? Convocado por organizaciones y no por individuos. A ninguno de los dos ha asistido la vicepresidenta Yolanda Díaz. En el de ayer hay quien quiere ver a la figura de Ada Colau como nueva cabeza de serie… ¿Es eso lo principal? ¿El/la número uno?

Me gustaría saber más de metabolismo. Puedo alardear de tener, todavía, buena memoria. Y saqué buenas notas en Ciencias Naturales y en la Biología del curso preuniversitario, pero no me sirven a la hora de decidir cuánto se tarda en hacer la digestión de algunos fenómenos. La foto en el yate del narco, con cremita en la espalda, ¿ya se ha digerido totalmente? ¿Ese individuo tiene alguna credibilidad para vociferar que los hechos son incuestionables y que señalan al ministro del Interior como conocedor y encubridor de un delito cometido por el jefe de la Policía Nacional? ¿Que el abogado defensor de la víctima declare que han llevado el asunto con la máxima discreción sirve para alguna rectificación? Tellado y sus náuseas, también podrían ser gases, el meteorismo intestinal está por ahí. Ensuciar el Congreso no es suficiente. Ahora, al  Senado: estrella invitada Z.P, con ánimo de rebañar algún voto para las Cortes de Valladolid… ¿No es suficiente para entenderse en la otra orilla?

En 1981 el 23 de febrero también era lunes. No necesito consultar nada. Simplemente, lo recuerdo. Pero nos rodea poca y mala memoria

domingo, 15 de febrero de 2026

Santander 15 de febrero

 

Escribir desde esta ciudad en esta fecha lleva, de manera natural, al año 1941 y, aunque la inmensa mayoría de la población actual todavía no habíamos nacido, nos ha quedado marca para siempre. El incendio destruyó el centro histórico y la nueva ordenación urbana, en una etapa histórica marcada por el autoritarismo y la escasez, nos dieron un entorno urbano sin hitos del pasado. Ochenta y cinco años más tarde esa falta de señales sigue siendo parte de nuestra identidad. Particularmente, en mi familia, el incendio tiene vida propia. Mis padres se habían convertido en matrimonio en abril del año anterior y cuarenta y ocho horas antes de que los bomberos acudieran a su casa, había nacido mi hermano mayor. Nunca volvieron a esa casa. Hasta la calle completa –Puerta de la Sierra- desapareció en la nueva ordenación.

Las actuaciones en los espacios urbanos, salvo graves catástrofes, son muy perdurables. El nuevo centro urbano supuso una auténtica revolución social –la gentrificación no es un fenómeno tan reciente como se puede creer- La expulsión de las clases populares a la periferia se hizo mediante una calculadísima operación, se podría decir que impropia de aquellos tiempos por su perfección, pero el mayor cataclismo consistió en alterar la misma topografía de ese centro urbano, arrasando para siempre un subsuelo histórico bimilenario… A partir de esa medida, casi nada de lo que desde entonces se ha hecho o se pueda llegar a hacer, logrará empatar tamaño desastre.

El triunfo de la clase dominante se ha extendido hasta hoy. En el 75 aniversario, hace diez años, el Ayuntamiento, una corporación que no ha conocido cambio en su mayoría política desde entonces, lo celebró con fuegos artificiales. No creo que se pueda decir mucho más.

También son días de carnaval, y de más cosas. Mañana junto a mis hermanos celebraremos el cumpleaños de mi madre. Ella hace exactamente veinte años que celebró el último, pero los demás seguimos por aquí y la recordamos, que es nuestra manera de inmortalizarla.

Y como sigue siendo muy difícil aislarse… Dos comentarios a los hilos semanales que más me han impactado. Uno: Casualidad importante que sea en este tiempo de carnaval el enésimo intento de unidad de la izquierda. Novedad de este año, la pizquita de pimienta que añade Rufián. Se debe encontrar por este blog, probablemente más de una vez, que ERC, además del nombre, no tiene fácil ser reconocida como una fuerza de lo que tradicionalmente se consideró “la izquierda”. Sus políticas de educación y sanidad, por citar dos pilares básicos de la acción de los progresistas, tienen difícil pasar alguna prueba del algodón…

Pero recientemente le decía a algún amigo que, personalmente, tengo derecho a estar cansado y descreído. Son ya muchos trienios o quinquenios en la pelea. No voy a creer que un intento de ese tipo sea serio hasta que se pueda ver una sola candidatura a la izquierda del PP, sí del PP. Que no se pierda un voto antifascista. Ha sido el P.P. el que se ha declarado hermano de Vox. Pues adelante. Con matices. En las provincias más pobladas no se pierden votos con candidaturas separadas para la elección de los diputados al Congreso. Pero tenemos un sistema mayoritario de elección para el Senado y se regala la mayoría absoluta cuando se acude con tres, cuatro o más candidaturas supuestamente progresistas. También ocurre algo parecido con el sistema proporcional y la ley D’Hondt en, al menos, la mitad de circunscripciones para el Congreso.

Y dos. La semana pasada comentaba lo poco que me gusta que usemos términos ingleses con fácil traducción. Y en la madrugada del lunes, por ese asunto de las diferencias horarias que no sé cómo explicarán los terraplanistas, nos llegó la normalidad con la que millones de ciudadanos estadounidenses, o residentes más o menos legales en aquel país, se refieren a la “super bowl”: Súper tazón o gran tazón. Claro que sí. ¿Habrá visto la presidenta madrileña o su “rasputín” Rodríguez, el espectáculo del descanso de esa final? De IDA se sabe que alguna vez protagonizó titulares a causa del “perreo” ¿Seguirá perreando ahora? Además de la medalla madrileña a los EE.UU ¿no le va a dar nada al “conejo malo”? Servidor, tras el descubrimiento, un gran reconocimiento. La estela de Bruce Springsteen, de Bad Bunny, de tantas celebridades, puede acabar siendo decisiva para terminar con la anormalidad. Gracias

domingo, 8 de febrero de 2026

¿Solo en gastronomía?


Necesito una tregua. Conmigo mismo. Hoy no toco temas serios como las elecciones en Portugal o en Aragón. La RAE advierte de que el adjetivo “gilipollas” es malsonante pero, aunque esto no lo dice la RAE, su uso está muy extendido. Necio, estúpido, pero como admite el doble artículo, el/la, también tenemos la versión femenina: Necia/estúpida. Como en los versos de Blas de Otero: Aquí no se salva ni Dios… Aumenta día a día la sensación de que vivimos en un tiempo en que necios/as y estúpidos/as han alcanzado el timón o están a punto de hacerlo. Y no hace falta cruzar el Atlántico, por mucho que allí desde hace un año los gilipollas se hayan multiplicado. Ni tan siquiera recurrir a Bruselas, frecuentemente citada como origen de todos los males – y de mucha financiación extra-. Sin salir de nuestro trozo mayoritario de Península Ibérica, los y las gilipollas están a punto de desbordarse como tantos ríos…

Y llueve, llueve como nunca, al parecer, aunque no en todos los lugares. Ya no es que nunca llueva a gusto de todos es que donde cargamos con la fama -merecida- de “padecer” mucha lluvia está lloviendo poco. Y es otro de los lugares comunes de un país tan centralizado pese a esa estructura autonómica de la que nos dotamos hace ya tanto tiempo. Si llueve en Madrid parece que no queda rincón seco. Y la lluvia en Sevilla ha dejado de ser maravilla. Ahora que ya casi nadie ignora que uno de los puntos más lluviosos de la Península se encuentra bien cerca del extremo sur de la misma, se ha hecho la comparación: En Grazalema este enero ha llovido tanto como en Santander en todo un año. También podían haber dicho que este enero ha llovido allí su propia ración de medio año.

Y luego tenemos el asunto de la Candelaria y la marmota que se ha cruzado con toda esta situación. Según saberes ancestrales, al invierno le faltan semanas en la costa Este de Norteamérica – como siempre- y en Cádiz debería haber acabado ya. Aquí llovió el día 2, pero muy poco. Hacia el 20 de marzo ya sacaremos cuentas de si sí o si no. Y es que me he encontrado con ese titular de un columnista famoso, -Jabois- y no puedo dejar de preguntarme si podemos reducir el imperio de la gilipollez al ámbito gastronómico. A nadie se le ocurrió levantar la voz cuando se reservaba mesa en algún templo de esos para dos años más tarde, o cuando la tercera estrella Michelin suponía un aumento del precio del menú degustación a medio salario mínimo mensual sin bebida. Menos mal que después se elevó el salario mínimo…

De toda la gilipollez andante que nos rodea, en las dos orillas del océano, mis “preferidos/as” son los y las que usan vocablos y expresiones inglesas sin necesidad. Como lo de no usar el nombre de Dios en vano.  A ver, que ya sé que las lenguas evolucionan y que se prestan palabras entre ellas. No hablo de eso. Salvo Abascal casi nadie entendería ahora a uno de sus “españoles” del siglo VIII, de cuando Tarik y Muza. –Conocemos su erudición histórica: aquí había españoles y nos invadieron los “moros”. Los invasores anteriores no sé a quiénes se encontraron. Y los anteriores a los anteriores…-

El mundo de la tecnología, de la informática, ha catapultado muchas palabras inglesas a otras lenguas. Vale. Pero las que tienen traducción exacta y fácil ¿por y para qué? Pues por la gilipollez que nos invade. Y hay víctimas. En qué estaría pensando Núñez Feijóo en su visita electoral a una industria cárnica en  Binéfar, Huesca, para que FRIBIN Foods, -Frigorifícos de Binéfar- el nombre de la industria, se convirtiera en algo que sonaba a “brifin”, ocho veces ocho. Probablemente fueron los “foods” los que le llevaron al ¿briefing? Y eso que el dirigente popular no sabe inglés. Y la razón por la que una industria cárnica de Huesca se apellide “foods” quizá se quede en el apartado de la “gastrogilipollez”.

domingo, 1 de febrero de 2026

La migra aquí

 


Me había llamado la atención esta semana un conflicto, España-Nicaragua, por si no hubiera ya bastantes, resuelto de momento con las expulsiones de diplomáticos aquí y allí. Mi hijo pasó el curso 96-97 en los alrededores de Boston. Su familia americana nos invitó a pasar las Navidades con ellos. No nos pareció prudente estar allí, como invitados, dos semanas y el 26 de diciembre volamos a Panamá. No sé si mi familia se sale mucho de la norma. Mi padre era el pequeño de once hermanos, siete varones. Cuatro de ellos y una de las hermanas emigraron a distintos lugares de América. La hermana a Panamá y con parte de su descendencia manteníamos relación. Ese final de año, entre el Caribe y el Pacífico, figura en la historia personal con todas las estrellas posibles y alguna imposible.

En una cena con muchos miembros de la familia panameña, en un restaurante de la Ciudad de Panamá, uno de los primeros días de 1997, algún primo advirtió que había entrado Daniel Ortega. Por una de esas cosas no muy fáciles de explicar, el entonces ex presidente de Nicaragua y nosotros teníamos un amigo común y pese a que los comentarios de mis familiares no eran muy favorables, estuvimos atentos y nos acercamos a saludarle cuando abandonaba el restaurante… Una prima de una amiga había muerto en la ofensiva final de los sandinistas… Hoy, casi treinta años después,  no me cuesta darles la razón a mis parientes panameños.

No quiero olvidar todo lo relacionado con los ferrocarriles que lleva un par de semanas abriendo las noticias. Esta región nuestra no tiene AVE. Probablemente no lo tendrá nunca, y las Cercanías son tan dudosas como las que más. El ferrocarril aquí tiene  una enorme tradición de uso como arma arrojadiza…Desde el final del franquismo, con algún intento de revitalizar el Santander-Mediterráneo, pasando por los dos Aves- Madrid y Bilbao- de Revilla y Pepe Blanco, a las cercanías de ancho métrico que nadie ha pedido transferir, modernizar, como casi todas las demás comunidades excepto Asturias…Incluso hemos tenido un nativo como ministro del ramo… Con el mismo y nulo resultado. En el futuro seremos una isla.

En el tema de las migraciones nos comportamos como los nuevos ricos. Hemos pasado, muy deprisa, de ser una sociedad de emigrantes a una de acogida y es un tema muy manipulable porque no es nada sencillo. Circula una foto con las posibles calificaciones de Abascal en algún curso de EGB. No sé si son verdaderas, lo que no son es nada buenas. Lo que él certifica a diario es que sus profesores de Historia lograron muy poco, casi nada, con sus explicaciones. Esa vuelta al 711, sobre la que ha disertado esta semana en Aragón, califica su ignorancia sin necesidad de mucho detenimiento. Es curioso que un señor que no ha dado palo al agua se convierta en defensor de los madrugadores –aquí levanto mi mano. Con muchos años de despertador a horas imposibles y, como hormiga, no voy a enamorarme del insecticida- La comparación no es mía. Se la he escuchado en la radio a un defensor de los derechos humanos en Badalona,,, Abascal, Albiol y … Cartes.

La migra aquí no lleva uniforme. Pero el veneno ya ha llegado. Un municipio de la corona urbana de Torrelavega, con mayoría absoluta del PSOE, distinguido hasta ahora por su árbol de Navidad y su casco histórico, pasa al mapa del odio. Con El Ejido, Torre Pacheco, Badalona… La herencia del bipartidismo tiene más ramas que un árbol.  A los menores acantonados en Canarias nadie quiere buscarles alguna solución digna y, como menores, tienen derechos ineludibles. Hay quien tampoco quiere soluciones dignas para los inmigrantes mayores de edad en situación irregular. Aquí el panorama es todavía más confuso, con un P.P. tratando de rebasar por la derecha a Vox. El arzobispo de Oviedo, todavía sin camisa azul que se sepa, con un discurso de bombero gasolinero. ¿Cuánto sabe monseñor de nuestra realidad demográfica? ¿Y de nuestra densidad de población? ¿Cuántos cabemos aquí? Ha habido momentos, más de uno, de nuestra Historia en los que se decidió que los que no cabían eran algunos clérigos. Esta diócesis desde la que escribo forma parte de ese arzobispado… Lo que sin duda no ha olvidado el arzobispo de Oviedo es aquello del Eclesiastés: “Los ríos van al mar pero el mar nunca se llena” Aquí cabemos muchos más, monseñor. Estar leyendo “El fracaso de la república de Weimar”, de Ullrich Volker, no ayuda a aumentar mi optimismo histórico.