domingo, 11 de abril de 2021

Las sillas de Ankara


Y la arquitectura institucional de la U.E. No es fácil de explicar: Ni la falta de sillas de lujo entre los herederos del Imperio Otomano, -no hay que excluir que Erdogan se haga nombrar sultán un año de estos. Ataturk está bien amortizado- ni que los tres poderes del estado democrático moderno en la U.E. sean cuatro, y eso, como los pies del gato, pero al revés, siempre lleva a confusión. Lo demás, como en los cócteles. Se pueden añadir gotas de machismo, de mala baba o de gilipollez, al gusto.

La Unión Europea lleva demasiado tiempo preguntándose qué quiere ser de mayor. Como mínimo la quinta parte de siglo que ha transcurrido desde el efecto 2000 y ahí vamos, un poco a la deriva, para no ser muy crueles. Las relaciones de la Unión con Turquía y con Rusia, requieren un esfuerzo de coordinación y de coraje diplomático que no deje fisuras por intereses energéticos o por emplazamientos electorales de cualquier escala: En septiembre hay elecciones en Alemania, y en Madrid, en menos de un mes. Un emoticono de risas se podría incluir justo aquí, por la comparación de escalas.

Una U.E. que hubiese optado hace tiempo por una Europa federal no dejaría hueco para las frivolidades de una presidenta regional, pongamos una Ayuso. Pero es que los conservadores bávaros están en la misma línea  y así,  si nadie lo remedia, el último que se vacune, tontorrón. Entre los últimos estará la nueva consejera de Educación de Murcia, que ya no es de VOX y que va a esperar los resultados de las vacunas en sus cobayitas cercanos.

De allí, de la Universidad católica de Murcia, en boca de su rector, salió hace ya casi un año el temita del chis diabólico que nos van a inocular con la vacuna. Ahora un catedrático de derecho de la Universidad de Sevilla hace referencias festivas al cambio climático…. Hace demasiado calor en el sur de España y no siempre nos protegemos lo suficiente del sol. La masa cerebral se  recalienta… Neofascismo, gamberreo y estulticia no puede ser triángulo semejante al de los tres poderes.

Del tirón ayusista no se libra la alcaldesa de Santander. Al contrario. Viene apuntando maneras desde mucho antes de que Ayuso fuera conocida en la política, al menos desde su salto a la fama nacional. Gema Igual, cuando la oposición pregunta por las medidas municipales para hacer cumplir las restricciones debidas a la pandemia, se permite declaraciones como si ella fuera una ciudadana de a pie, con opiniones y responsabilidades equiparables a las mías, por ejemplo.

Pero ella toma decisiones que influyen en la vida de muchas decenas de miles de ciudadanos y decide cómo gastar, a veces muy mal, los impuestos que pagamos, que no son pocos para estar gobernados desde… toda la eternidad, por un partido que dice ser partidario de disminuirlos. También pudiera parecer que tiene una vida profesional al margen de la política, pero lleva casi veinte años viviendo de un generoso sueldo público. Hay que tener mucho sentido del humor para pensar que  estamos en buenos tiempos para bromas, señora.

Si hoy no fuera 11 de abril, si no fuera el aniversario de la fecha fundacional de mi familia, de la que formaron mis padres en 1940, probablemente hubiera sido un poco más duro con alguno/a de los citados/as. Pero para mí, desde que tengo uso de razón, hoy es una fiesta de guardar.

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