miércoles, 10 de junio de 2020

Tercera fase y fin


Publicado en El Faradio el domingo 7

Mi obsesión con el desembarco en Normandía queda oculta este año con la proximidad de la tercera fase. Como ya lo he confesado al principio del encierro propiciado por la pandemia, me lo podría ahorrar ahora, pero es que cuando te dejan el balón en el pie y el portero se ha ido a un recado…hay que chutar a gol. El lunes aproximadamente media España alcanza la tercera fase, esa tercera fase que desconozco absolutamente en la versión de Spielberg. Que no es mi género favorito. Que extraterrestres tenemos en cantidades enormes sin trompetillas en las orejas.

El Congreso de los Diputados de este reino es, sin ir más lejos, un lugar de concentración de extraterrestres que supera al de sales de los lagos antárticos o del Mar Muerto. Cloruros y sulfatos de sodio, de potasio y de litio, un trío de mucho renombre, protagonista de clases de Química y de eficacia comprobada en alteraciones diversas de los funcionamientos corporales, incluso en la limpieza del propio cuerpo en forma de jabones.

La distancia que todavía se abre entre la mayoría de la población y sus representantes políticos, una buena parte de ellos, es más que notable. Menos mal. De otra manera ya se habría acabado el alboroto y empezado el tiroteo.  El western es un apreciable  género cinematográfico pero, que yo recuerde ahora, no es la última moda. Algún  apunte o despunte para no perder totalmente la fe. El presidente de la comisión de reconstrucción, si final y oficialmente se llama así, el socialista vasco Patxi López, o el eurodiputado de Ciudadanos, Luis Garicano, más modesto, que solo pide una tregua de seis meses, han dado alguna prueba reciente de que no todo está perdido. Todavía.

El fascismo necesitó la modernidad de la industrialización y nuevos medios de comunicación para alcanzar consensos masivos. Lo que ahora es difícil de etiquetar con ortodoxia de ciencia política pero, para entendernos, liquidamos a menudo como neofascismo, crece y se multiplica en tiempos de difusión masiva, instantánea. Las redes sociales no se distinguen por análisis sosegados. Pero, incluso antes de que  ese neofascismo se convirtiera en fuerza política de peso en muchos parlamentos europeos, antes de Trump y antes de Bolsonaro, teníamos ejemplos de manipulaciones, embustes y bulos de tamaño faraónico. Montajes periodísticos no pueden ser novedad y portadas escandalosas… Rescato una. Ese periódico debería haber fallecido después de esa portada. Por falta de lectores. Pues sigue a lo suyo y algún ejemplar vende.


Después de esos estamentos privilegiados -políticos, empresariales, periodísticos- vamos los del común. Cada cual con sus propias inquietudes, guardando las distancias, o no; con mascarillas bien colocadas, o no; con velocidades de los vehículos, por ejemplo en las rotondas, como si aquí no hubiera pasado nada. La vieja normalidad tratando de recuperar su puesto. Las prisas desmedidas para recuperar la actividad como si lo que hemos parado entre todos hubiera sido un vicio. Esta región lleva dos semanas sin sumar fallecidos por la COVID. Es tan buena noticia que debería iluminarse para abordar la nueva fase. Pero…la ignorancia, espero que no vaya acompañada de mala fe, sigue suelta. Nuestros índices de formación, de educación, no son los mejores de Europa y, seguramente, no han mejorado en el último trimestre.

Mi cuadro de honor de la idiotez, más en sentido griego que latino, aunque… está presidido por Ia imagen de un integrante de una cacerolada en Málaga, probablemente en la calle Larios, al que le da la tos y… se quita la mascarilla para toser a gusto ¿Qué parte no ha entendido? De un común de derechas, a destacados políticos del otro lado. El presidente valenciano montó un tango cuando su comunidad autónoma no pasó en bloque a la fase siguiente. Después ha sido su propio gobierno quien no ha vuelto a tener prisa. O el presidente manchego, que ya elevó el tono en la semana que culminó en el estado de alarma y se distinguió por enamorar al colectivo de profesores de su comunidad al decir que lo que querían, pidiendo cerrar escuelas, era tener más vacaciones. Después ha seguido cantando bastante y bastante mal. El que no le ha seguido he sido yo, pero es legítimo preguntarse ¿Qué hace un chico como tú en un partido como ese? Y después, los otros, los que cualquier cosa que haga, haya hecho o vaya a hacer este gobierno, está, estuvo o estará mal. Ya.


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