lunes, 14 de julio de 2014

Los premiados



Me rimaba mucho mejor Madina y Argentina y no ha habido manera. Ni en el mundial brasileiro ni en la elección interna del PSOE tenía yo mucho que ganar pero también toca decirlo: No he ganado. Nada.

Lo mejor de las novelas es vivirlas. Leerlas está al alcance de la mayoría y escribirlas, que no es sencillo –yo tengo una atascada hace quince años- también se ha logrado por parte de miles/millones de autores con mejor o peor suerte en el mercado. Tengo claro que no se pueden vivir muchas novelas y a mi ya me ha tocado alguna. Como lo que nunca me ha tocado es la lotería, voy a intentar cambiar un premio gordo futurible por vivir otra novela.

Ayer en un programa radiofónico del que soy bastante fiel seguidor escuché a un obispo emérito y a un terrorista arrepentido y a un hijo de un asesinado por ETA y a un filósofo… y me parecía estar viviendo en otro planeta. El obispo Uriarte, con un valor realmente sorprendente en un alto dignatario de la Iglesia Católica –por lo poco frecuente de las posturas claras, rotundas- exponiendo por donde debe pasar la reconciliación.

Otro pasaje para la historia, la declaración del hijo de un asesinado por la banda terrorista. Más o menos textualmente, la reconciliación no es que el asesino de mi padre y yo pasemos a ser amigos, colegas, es que podamos sentarnos a hablar y que nuestros hijos o nietos puedan llegar a jugar juntos. Añado yo, y que en sus juegos puedan expresar una opinión muy negativa sobre lo mal  que lo hicieron las generaciones anteriores

Si queda un poco de optimismo para el caso del País Vasco no es  por nuestra propia Historia. Tenemos varias reconciliaciones pendientes y cadáveres en las cunetas desde hace casi ochenta años. Necesitamos salir de ese bucle que consume lo mejor del conjunto de ciudadanos que habitamos la mayor parte de la Península Ibérica. Esa es la otra novela que me gustaría vivir. No se si Alemania puede ayudar. Un avanzado de la reconciliación como Madina no va a estar, por decisión directa de sus compañeros, en la primerísima fila del tiempo nuevo que debe llegar.

Hoy es 14 de julio. La fiesta de los vecinos del norte. Tengo una amiga francesa y ha promovido la celebración con un grupo de inseparables. Debo recordar que cuando mi novela no terminada estaba en proceso, fue precisamente un 14 de julio cuando viví una experiencia, en un largo vuelo de Bilbao a Frankfurt y de allí a Dallas/ Fort Worth, que también tuvo su relato. Está en inglés en un blog de mi profesor de entonces de Literatura Americana y hoy amigo, Jesús Ángel González


Y mi contribución se titula, en alemán, “Ich möchte mit der Kommandant sprechen” (Me gustaría hablar con el comandante) Además del aniversario, el sábado pasado, en el final  de una concentración en la que tratamos de hacer visible que hay muchas reconciliaciones pendientes, la de Palestina e Israel o la de Marruecos y el Sahara Occidental no pueden esperar mucho más, unos amigos me lo recordaron. Y aquí está…


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