lunes, 18 de noviembre de 2013

Guinea




Es una auténtica pena que los apparatchiks de los partidos no dispongan de más tiempo. Si al menos leyeran lo que escribimos algunos jubilados generalmente mal informados, se podían ahorrar más de un disgusto, más de un bochorno. En Torrelavega, se apuntaba aquí hace exactamente siete días, nadie puede garantizar que todos los concejales de un partido voten en el mismo sentido. Lo que los individuos aportan a los partidos y lo que reciben de ellos tiene un signo incierto en la quiniela de los dirigentes. La militancia de base es otra cosa, está para dar. Recibir es cosa de otros.

Si la ex-alcaldesa socialista  va a montar un chiringuito o se va a ir a su casa previo paso por el grupo mixto, requiere todavía un tiempo de escrutinio, pero para irse a su casa parecería más digno haber dado un portazo ya y dejar correr la lista. Laredo, Castro, Camargo, Torrelavega,… los mayores municipios de la región, aquellos donde el PSOE ha gobernado en alguna ocasión, o casi siempre, -en la capital todavía no ha madurado la fruta- todos ellos han pasado por la fractura del grupo socialista. ¿El tradicional canibalismo político de la izquierda o algo más?

También ha dado mucho que hablar durante la semana el partido que la selección española de fútbol ha jugado contra la de Guinea, en Malabo, la antigua Santa Isabel, y para ponerlo fácil hay un nexo entre Torrelavega y Guinea, a través de una amplia familia de futbolistas. También el Racing, su historia, contaba con amplia representación en ese partido. Para los de alguna edad ese territorio nos resulta muy familiar. He escuchado a una empresaria cántabra en una tertulia radiofónica, decir, creo que con orgullo, que su lugar de nacimiento es Bata. También le debo a ella, creo, la noticia de la inquietante presencia de José Bono, no sé si ya fichado por alguna compañía del sector energético como tantos de sus compañeros, en la fiesta de la independencia, el 12 de octubre. Todavía recuerdo a Fraga oficiando de traspasador de poderes en esa fecha de 1968.

Pero no tengo que salirme de mi familia. La tía Adela, hermana de mi abuela Salomé, y sus hijos Luis y Ramón y probablemente alguno más, primos carnales de mi padre,- mi viejo hoy podía haber cumplido 102 años de no haber fallecido hace algo más de 20- tuvieron residencia en ese territorio. La explotación de la madera, al petróleo parece que no supimos llegar, dejó en este puerto millones de troncos que traían dos conocidos barcos, el Socogui y el Munisa. Botados antes de la I Guerra Mundial, aportaban una imagen a nuestra bahía, a mitad de los 60, cuando los recuerdo con nitidez, de belleza clásica marítima.

De las conclusiones del congreso del PCE, que de canibalismo político sabe tanto o más que el PSOE, me preocupa bastante más la decisión, todo lo retórica que se quiera, sobre la salida de la Unión Europea y de la moneda única que el famoso debate, parece que inconcluso, sobre la territorialización. Al final de los años 70 deshacer la organización sectorial que tenía el partido ayudó mucho a su voladura descontrolada. No puedo saber que va a ocurrir con el intento de volver a la sectorialización treinta y tantos años más tarde, ahora que se están acabando los grandes centros de trabajo. No voy a bucear en los papeles del congreso, no se si se expresa alguna autocrítica por este camino de ida y vuelta.

El conflicto de la basura en Madrid- que parece que ha dejado especialmente escocida a la alcaldesa de la villa- ha hecho que recuerde que aquí también hubo uno este verano, pero duró unas horas y eso es una diferencia muy notable. Hay otro aspecto que me he trabajado personalmente y que dejo por aquí, no se si me sirve para entrar en la cofradía del periodismo de investigación, categoría amateur por supuesto. Voy a añadir una gráfica que no requiere mucha explicación. Cada barra del histograma representa un trimestre. El del agua es un recibo confuso, con muchos aspectos diferentes, sólo figura aquí el precio de la recogida de las basuras, de los RSU, residuos sólidos urbanos. 
 



En poco más de un año el precio ha aumentado más del doble. Un 125% exactamente. La empresa encargada, también es noticia de esta semana, está con importantes problemas financieros. Si es cierto que se le paga un 20% menos desde el pasado mes de julio,… que cada uno haga sus cuentas. La ciudad puede jugar a ser todo lo “smart” que quiera y pueda. Pero quienes son listos de verdad son el alcalde y el equipo de gobierno. Yo pago más del doble y a la empresa se le paga un 20% menos. La solución sólo puede ser fácil para el consejero de Fomento y de Economía -en funciones-. Las matemáticas y yo rompimos después del preuniversitario. Medio minuto de video lo demuestra con nitidez.






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