lunes, 18 de febrero de 2019

Los peras


Doble cita electoral en primavera. Ya ocurrió hace cuarenta años. Muchas cosas han cambiado desde entonces, con una constitución recién nacida y ahora necesitada de revisión. Chapa y pintura, pero también mecánica ¿Tenemos en el escaparate electoral alguna posibilidad de llegar a los consensos necesarios? O necesito cambiar la graduación de mis lentes, y es muy reciente, o no las veo.

Cinco varones jóvenes. Tres discursos bastante homogéneos por un lado. Modelo Andalucía ¿Exportable como el aceite? A menudo se olvida que allí había auténtica necesidad de cambio, aunque no sea a mejor. Los menos hábiles o más necesitados/as, ya han abierto la puerta a la extrema derecha. Ejemplo cercano de lo uno y/o de lo otro: La alcaldesa de Santander.

No me atrevo a decir que por el otro lado van los otros dos discursos. Le ha faltado tiempo a Irene Montero para aclarar que después de intentar convertir al PSOE a la verdadera izquierda y como, por lo que sea, no se ha conseguido, ya han pasado a la oposición… Muy consciente de emplear una expresión antigua, muy antigua, más que yo, pero me parece que tenemos delante un desfile de pollos-pera, lo cual, entre otras cosas significa que tengo muchos años a la espalda.

Los pollos-pera, los niños-pera, probablemente un resto de la Belle Époque que las élites del desarrollismo franquista imitaron. Desde mediados de los sesenta por aquí no era difícil, durante el verano, enlazar con la expresión madrileña del fenómeno. Los locales estaban más acuartelados, pero había mucho aburrimiento y más represión y las excursiones interclasistas podían tener unos granos de pimienta extra. El lenguaje ha evolucionado. Gallos y pijos pueden estar más de moda que los pollos y las peras pero hay un retrogusto de alcanfor en las imágenes de los aspirantes del que se salva, en parte tras su paso por Moncloa, Pedro Sánchez, que hace tres o cuatro años podía parecer un jefe de planta de grandes almacenes.

Pablo Iglesias, recuerdo que se vestía  en un hipermercado, venía vacunado de fábrica, a pesar de las dudas que arroje su cambio de vivienda. Abascal, Casado, Rivera, tienen un hilo común: Si les falla la apuesta en la que están ahora, les quedará anunciar productos antipolilla.

El presidente del gobierno, en funciones dentro de poco, puede reeditar alguna versión del ave Fénix. O no. Pero el voto a su derecha aparece más fragmentado que nunca y a su izquierda con más dudas que hace cuatro años. Si juega, entre el ruido de la campaña, con un hecho muy contrastado que ya le están tratando de oscurecer: Llegó a tener mayoría parlamentaria para echar al anterior presidente, porque Rajoy dirigía una banda de malhechores. Hay  sentencia, hay mucho interesado en olvidarlo y olvidarla, y de hecho, se está olvidando.

La escala local no puede centrarse, todavía, en las campañas electorales que pueden arrojar resultados novedosos producto de esa fragmentación de la derecha. Por primera vez podría haber una representación de los cinco escaños de Cantabria divididos entre cinco listas electorales lo que prefiguraría una mayoría parlamentaria regional casi imposible en mayo. Y el sistema electoral mayoritario corregido para el Senado puede otorgar tres senadores a una formación por poquísimos votos de diferencia sobre otra que se quedará con uno solamente y las otras tres en blanco. Solo pactos impensables hoy podrían asegurar algo distinto.


La razón por la que nuestros rolex son setas, son los incendios forestales. Provocados en su mayoría. Con los cuidados o no cuidados en el medio rural en el punto de mira, más unas prácticas ancestrales vinculadas a las más atrasadas técnicas de explotación agraria y situaciones de tiempo atmosférico, aunque parezca paradójico,   mucho más comunes de lo que nos resultan...  Pero confieso que no recuerdo el espectáculo de los hidroaviones del Ejército del Aire cargando agua en la bahía, ayer y hoy, y eso, desgraciadamente, nos ha puesto en la primera plana de los informativos nacionales. Esta tarde puede llover…



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