Hoy me siento obligado a empezar desde un riguroso orden particular: me acabo de hacer algo más mayor en esta primera semana de la primavera. Ya irá cayendo lo más general. Salvo especialistas, casi nadie se fija en lo que va subrayado, la esperanza de vida al nacer a mí me lleva a la mitad exacta del siglo pasado y era claramente inferior a la que se tiene ahora. Dicho de otro modo, mi vida ha superado ampliamente la esperanza de vida del momento en que nací. En general, bien. Sin entrar en detalles. Algunos dolorosos. Lógico.
Superado lo personal, sigo con el ámbito local. El callejero de Santander ha sufrido durante la semana un terremoto de cierta intensidad. Nada comparado a los centenares de víctimas de un terremoto de verdad como el de Birmania y Tailandia. A la alcaldesa Igual se le han acabado los argumentos frescos para seguir incumpliendo la ley, las leyes, pero no ha dudado en tirar de los congelados. En enero de 1996 se cambiaron los nombres a más de 150 calles de esta ciudad y no se recuerda ningún cataclismo. Los cambios en el callejero tienen cierta frecuencia. Hace muy poco los pájaros residentes en los Jardines de Pereda se han encontrado al volver a sus nidos tras una larga jornada, con que ahora tenían que anunciar que residían en la plaza Botín. Ni una lágrima derramada por las avecillas. Otra cuestión es que a la alcaldesa y a su partido les importe medio pimiento que cientos de vecinos, al dar su dirección, mencionen nombres relacionados con la dictadura franquista, algunos de ellos de probados criminales…Seguramente habrá que volver sobre
este tema. El nuevo fiscal de Derechos Humanos y Memoria Democrática acaba de
empezar su tarea con ese apremio al Ayuntamiento para que cumpla la ley en
torno al nombre de algunas calles… Un colega de la alcaldesa también ha tenido
que tirar de argumentos congelados esta semana –y saltamos a Nacional-. El
president Mazón sigue huyendo hacia adelante
y se ha revelado como un macarra sin careta con aquello de “lo que hay que
tener” que parece que es lo que él no ha tenido horas más tarde, en las fiestas
de Castellón. Y como Núñez tampoco
tiene lo que hay que tener para presentar una moción de censura, podría ser
interesante que Sánchez presentara
una moción de confianza. Un retrato general, pero es que media legislatura con
este panorama puede volverse peor que maloliente.
Algún apunte más de Nacional. La
Real Federación Española de Fútbol apesta hace decenios. Villar y su hijo Gorka,
a punto de caramelo y una dimisión/cese a cuenta del contencioso Vigo/Donosti como
sedes del Mundial tripartito. Y, tachán, Belén
Esteban pasa a la tele pública. Hay una columna de Elvira Lindo, en Tinto de verano, creo que del año 2000, en que con
bastante vacile Muñoz Molina parece que opina que la Esteban es un personaje
galdosiano… Y cinco lustros más tarde alguien en RTVE se lo ha creído. Vivir para ver. Otro
apunte sorprendente para el gobierno de coalición: cedería parte de algún
órgano no vital por saber qué opina Ione
Belarra con su acostumbrado mal humor.
Rematando en Internacional. Parece que el vicepresidente de los USA, el señor Vance, se ha ido a Groenlandia a comprobar el nombre de la isla: Tierra verde. Eso sí fue una vacilada espléndida de hace mil años aproximadamente. Y puestos a traducir, los protas de un chat delirante. Goldberg, -fácil, montaña de oro en alemán- periodista. Hegseth –aproximadamente la granja de Helga en noruego- secretario de Defensa y Waltz –el vals de toda la vida- responsable de la Seguridad Nacional. Y un chat en el que los altos cargos citados y alguno más, incluyen al periodista. Es como si Gila hubiera llegado al Pentágono: “A ver, señores hutíes, ¿a qué hora les va bien que les bombardeemos?” Además de muy fachosos, los entornos de Trump, los tramposos, no son los más espabilados de sus comunidades de vecinos.