lunes, 21 de mayo de 2018

(Local y global)ⁿ


Sigue siendo mayo y el ejército de Israel, con la colaboración indispensable del gobierno de EE.UU, ha celebrado otro de sus mayos. Van ya 70. Este se ha teñido de mucha sangre en Gaza. No lo podía adivinar hace una semana cuando hice la alusión al aniversario. Alguno de los videos que recogen los hechos es tan espeluznante como los que recogen otro momento histórico. Cuando los verdugos de hoy eran las víctimas. Parece que el género humano tiene estas características, no sé si en el ADN biológico o en el cultural. Hoy no me importa mucho.

En casa, con un gobierno prácticamente de vacaciones, todo parece un festival preveraniego. La colaboración de todos es necesaria. Los que vinieron a cambiarlo todo, y casi llegan  a hacer que nos lo creyésemos, están en el mismo festival que los que manejaban el cotarro durante los últimos 40 años. Hay dúos más o menos dinámicos por todas partes. Bolos veraniegos en primavera. Albert Rivera y Marta Sánchez, qué bonita portada para un disco lleno de banderas rojigualdas. La regeneración del costado central progresista disfrazada de neofalangismo.

Pablo Iglesias e Irene Montero, más cerca del cesaropapismo de lo que ellos mismos hubiesen querido, plebiscito interno incluido. La regeneración del lado de los de abajo pasada de frenada. Supongo que al programa electoral, una vez vencidas las resistencias internas, se pasará la petición/aspiración de dacha de cien kilos de las antiguas pesetas para todos. Otra cosa no sería comprensible.

Los antiguos, con Rajoy en cabeza, practicando la respiración asistida al 155, de aplicación parcial en Catalunya a partir de hoy, y con el visto bueno de los socialistas del no es no, que tendrán que acabar prestando algún voto para los presupuestos generales del estado de este año que está punto de acabar su quinto mes. No se ha conocido que socialistas, ni mucho menos los de Rivera, le pongan algún condicionante al gobierno que pueda enfocar alguna salida medianamente civilizada al conflicto en Catalunya.

A escala local, nada más antiguo que el rifirrafe entre el presidente Revilla y el ministro de la Serna. El y-tú-más a niveles de hace mucho tiempo, pero a la vez, desplazando del tablero a los demás jugadores. Se suponía que la guerra civil de los populares regionales, con el ministro a la cabeza, aunque en la sombra, tenían que ver con un futuro en el que el pacto entre ellos fuera posible, cosa que los actuales dirigentes del PP cántabro achacaba como imposible con la anterior dirección. Los fuegos de artificio se han adelantado a las festividades veraniegas.

No puedo terminar sin confesar mi enorme vergüenza por otros fuegos reales, tan dolorosos como los de Palestina, como los de cualquier lugar donde se dispara fuego real. Nicaragua, Nicaragüita, como cantaban aquellos de Palacagüina. Uno de ellos comió en mi casa después de una misa campesina en la iglesia del Barrio Pesquero, la única que considero que me pertenece un poco. Eran tiempos en que eso podía pasar. Artistas ya entonces muy reconocidos que viajaban en plan amateur. Más vergüenza todavía: Haber saludado al tirano de hoy, Ortega, cuando creíamos que era otra cosa. Fue una noche de finales de  diciembre de 1996 en un restaurante de la Ciudad de Panamá. Casi a escondidas de los familiares con los que estábamos cenando y que ya entonces no le profesaban una gran simpatía.

He pasado varias veces por delante de la iglesia del Barrio Pesquero en los últimos días. Durante muchos años lo tuve que hacer a diario obligatoriamente. También por eso la considero un poco mía. Ahora, y es el motivo de mis visitas de la semana pasada, a unos trescientos metros de esa iglesia, y de las viviendas que la rodean, las del Barrio (Pesquero), se manipulan mercancías mortíferas. El mismo barco saudí que visitó nuestro puerto el 8 de marzo ha vuelto. El pronunciamiento del Parlamento regional, al menos de momento, no ha servido para nada. Los vecinos, algunos tomaban el sol plácidamente el jueves pasado, deben enterarse.





lunes, 14 de mayo de 2018

Mayos [Para Olivia (11)]


Es mayo y el cincuentenario de aquel mayo se lo lleva todo y tú acabas de cumplir veinte meses. Alguna vez entenderás lo que significa la escala, la del tiempo y la geográfica y la de los barcos… Tu padre era más pequeño que tú ahora mismo cuando tres jóvenes salieron de Santander hacia la provincia de Almería para una fiesta familiar de uno de ellos. No volvieron nunca y no fue un accidente de tráfico. Una de las páginas más negras de la etapa de la transición entre el franquismo y lo de ahora acaba de volver a la primera página.

El jueves pasado el Parlamento regional de Cantabria acogió a las familias de las víctimas en un acto de homenaje profundamente emotivo. Ha empezado a denominarse a esas víctimas como lo que fueron: Víctimas del propio Estado. El denominado Caso Almería, después de 37 años, empieza a utilizar el lenguaje apropiado. Ya falta menos y espero verlo. Conozco a los promotores del acto y su enorme trabajo voluntario. Mientras, muchos de los que cobran por  hacer ese trabajo no lo hacen.

El sábado tu abuelo participó en una marcha solidaria. Una más de las que tratan de obtener recursos a través de variadas iniciativas. Caminar por Laredo tiene un atractivo mayor si consigues que familiares y amigos te den una cantidad por cada kilómetro recorrido. Tu abuelo completó los 20 km de la marcha y entregará a los organizadores, básicamente compañeros del Instituto en el que trabajé unos años, el importe de casi  la mitad de lo que cuesta un pasaje desde Tindouf.

Muchas familias de las que acogen niños saharauis  para pasar un verano más fresco en nuestra tierra dentro del programa Vacaciones en Paz, no tienen dinero suficiente para, además, pagar ese billete de avión. No dudes querida nieta que sin esas participaciones de la sociedad civil, este mundo que no nos gusta demasiado nos gustaría todavía menos y que quienes tenemos la suerte de haber nacido en determinados lugares, llenos de injusticias, estamos obligados a mirar, y ayudar, a los que han tenido mucha menos suerte.

Y no corren buenos tiempos para los que pensamos así. Hoy mismo, en la ciudad en la que nació tu padre, van a elegir presidente de aquella comunidad autónoma. En el último lustro, cinco años completos, allí se ha caminado hacia el desastre y parece que ya hemos llegado. Tampoco los de aquí estamos libres de culpa. El nuevo presidente cree que pertenece a una raza distinta y mejor que la del resto de los habitantes de la Península. Distinta y mejor que la de la mitad aproximada de los habitantes de aquella esquina peninsular. El nuevo presidente es racista. Eso ya es bastante pero es que además el nuevo presidente lo será gracias a la abstención de cuatro diputados que se suponía que eran la quinta, o sexta, esencia del progresismo blablablá…

Qué te tocará ver, Olivia? Es una pregunta que seguramente se hacen todos los abuelos así que quiero creer y hoy no es muy fácil, que lo que te toque ver no sea peor  que lo que vemos ahora mismo. Vísperas del 70 aniversario del inicio de la tragedia palestina que el presidente Trump aviva con la inauguración de su embajada en Jerusalén. Aquel mayo de 1948, cuando nació una de tus tías y una de las mejores amigas de tu abuelo y que con los acontecimientos de Praga daba inicio oficial a la guerra fría. Muy cerca ya el bloqueo de Berlín y el plan Marshall… de todo hace 50 o 70 años y es mayo, y me dan ganas de escribir versos de Labordeta o de Imanol. Pero también de Moustaki. Aquel griego, extranjero en todas partes, que nos legó el “todo es posible, todo está permitido…”

Y una paletada personal para terminar. Este blog cumplirá ocho años en septiembre y esta semana va a alcanzar las cien mil visitas. Todavía me resulta difícil de creer. Gracias.

lunes, 7 de mayo de 2018

La Piara



Parece un anuncio de chacinería pero es la primera acepción de la RAE para una manada de cerdos, o sea, que los de la manada van de chulos hasta para eso. Realmente son una piara y Arcadi (Espada) está muy cerca de una acepción de náusea. No se atrevería nunca a apuntarse a una manada pero parece que se queda con ganas. Tanta aparente convicción contra un terrorismo, tan a favor aparentemente de algunas víctimas y tan canalla con otras.

Después tenemos el aburrimiento catalán que no sé si todavía interesa a mucha gente por aquí, pero por el que me preguntó el conductor del Uber de Nueva Orleans que nos llevó al aeropuerto. Un tipo bien simpático, con el que no era fácil entenderse al principio y que añadía horas a su trabajo de conductor de autobús para que sus hijos puedan estudiar como si fueran blancos de clase de media. Y eso allí es caro. Muy caro.

Y vuelta a Tex(j)as. Me pasa siempre en EE.UU. Lo comento y la figura hace fortuna: Hemos visto tantas películas americanas los habitantes del resto del mundo, que cuando caminas por sus calles, o conduces por sus autopistas o entras a sus restaurantes… solo se distingue de una película que has visto en que la cámara, tus ojos, se detiene donde ordena tu cerebro y no el del director del supuesto film.

Ya dije en la última entrada que había tardado 18 años en volver a los EE.UU. Con excepción del aeropuerto de Chicago, la última tierra gringa que había pisado era la del estado de la estrella solitaria. Un estado mayor que España y muy variado también. Temía por mis recuerdos. Solo en una ocasión se han avivado. La visita a una escuela, con alguien de la familia enseñando en un programa bilingüe,… ha sido lo más crudo del viaje, pero bien. Bien en el sentido de las cicatrices que ya han cicatrizado pero que  a veces se manifiestan.

De lo más redondo de esta corta visita a Tex(j)as, el centro espacial de la NASA en Houston y la playa de Galveston, con su parque de atracciones sobre un muelle… y el recuerdo de mi tío Carlos. Uno de los cuñados de mi padre que navegó algún tiempo en un petrolero que iba allí a cargar crudo. Galveston y el tío Carlos unidos en mi memoria.

Como en el área de Boston con los C. o en la de Nueva York con los O., o en la de varios amigos de Dallas-Fort Worth, o de la difunta señora R. en Tampa, Houston pasa a mi ámbito de relaciones familiares, cocinando para los G. Con más mérito en este caso ya que la señora G estaba bastante impedida por un accidente doméstico. Sin renunciar a la reunión, la cena la hice yo mismo.

Y dos velas negras del viaje. Que nadie piense que Jauja pasa por mi mente. Los  ciudadanos de algunos países no necesitamos un visado de entrada en los EE.UU. Simplemente una autorización electrónica (ESTA) Si alguien va a realizar ese trámite que se asegure de que está en una página oficial del gobierno norteamericano. El error puede costar 60$ Desde los 14 de la tarifa oficial a los 74 que cobran algunos intermediarios que según la propia embajada de los EE.UU en Madrid “(…)cobran un precio desorbitado sin ofrecer ningún servicio extra(…)Asegúrese de escribir la web directamente en la barra de direcciones de su navegador y no en el buscador de Google. Sabemos que en ocasiones la misma empresa resuelve el problema a petición del cliente. Contacte con la empresa que ha utilizado y solicite el reembolso. En mi caso no me lo ha resuelto. Espero ahora simplemente la ayuda de mi banco.

El otro inconveniente ha sido al alquilar un coche y con el tema de los seguros, pero es más interpretable y puede ser un malentendido. Todavía no quiero manifestarme.



martes, 1 de mayo de 2018

En NOLA

Escribo desde EE.UU. Los recién nacidos durante mi último viaje ya pueden votar. En marzo de 2000 todavía no había pasado nada de lo que vino después. Lógico. Se van a cumplir 30 años de mi primer viaje a este país. No es fácil de olvidar. Era el 8 de agosto de 1988. Ahora me doy cuenta de que la mayoría de esos viajes, que no fueron pocos, se produjeron en solo doce años. Después, las catástrofes. Innumerables. Internacionales, nacionales y personales. Un solo detalle: Conocimos que Aznar había ganado su mayoría absoluta mientras cenábamos en el downtown de Fort Worth. Después lo demás. Incluyendo guerras y atentados. Enfermedades. Muerte. Y el Patriot Act y me dije: no vuelvo. A mí no me tocan.

A mí no me tocan lo que no deben tocarte si no quieres que te toquen. Pues me han tocado. Me han tocado como nunca. Se me olvidó un pañuelo de papel en el bolsillo. Eso dio algo muy raro en el escaner y ya puestos me tocaron todo. Por todas partes. Con una despedida de-aquí-no-ha-pasado-nada... ¿Lo intuía? Por eso no había vuelto?

Tanto Texas como Nueva Orleans forman parte de mis recuerdos. De los buenos y de los otros pero veo esperanzado que no cursan con dolor. Cursar en términos médicos. No puedo imaginar cuántas pruebas me faltan para el "alta" definitiva pero esta era una. Por lo demás, la ciudad sigue igual de atractiva. Igual de llena de turistas principalmente nacionales. Igual de insoportable Bourbon st. Quiero decir que las heridas también se le van cerrando a la ciudad. Que en concreto el Garden District tiene una actividad rehabilitadora muy extraordinaria. No muchos turistas se acercan al norte de la ciudad. El lago sigue teniendo su impresionante dimensión.

Llegar hasta el Pontchartrain en bici me ha dado una dimensión de la ciudad que no tenía. Me gustaría estudiarla más. Hay calles-frontera que dividen zonas con apreciables diferencias en sus niveles de renta. Y no es en esas áreas de casas más modestas y asfalto y jardines en peor estado, donde se encuentran las mayores miserias humanas. Me ha llamado la atención un "camping" entre el distrito de negocios y el French Quarter. Debajo de uno de esos nudos de autopistas que sigue sorprendiendo encontrar en el centro de las ciudades. Al abrigo de las lluvias poderosas que caen aquí cuando caen. Pero con un nivel de decibelios poco soportable.

Ni con este huso horario he conseguido meter esta entrada en lunes. Así que ya es 1 de mayo y mi pensamiento se vuelve hacia la tradición, de nuevo interrumpida. Hace tres años la fiesta me pilló en Berlin. Hace dos en Fuerteventura. Hace seis en Dahjla/Villacisneros. Ya hace diez de un puente de esta fiesta en Porto do Son, ay!... y una vez en Zaragoza. Y muchas en casa o en Barcelona, cuando Barcelona era mi casa. Pero sería injusto no recordar el debut. Fue hace 50 años en Madrid. Y me tocó subir la cuesta de Moyano a más galope que la caballería gris que yo no había visto hasta entonces.

Ha sido una de las últimas cosas que hemos hecho antes de acabar la maleta para este viaje. El jueves pasado fui uno de los hombres, y había muchos, que acompañaron a las mujeres ante la Delegación del Gobierno. No me gusta por principio criticar sentencias judiciales. Es básico el respeto a las mismas. Pero si la sentencia de la Audiencia de Navarra es técnicamente correcta, no tengo calificativos para la urgencia en cambiar la ley.   En esa concentración acompañaba a dos mujeres. Mi nieta y mi compañera. También estaban por allí mis hijos y es muy gratificante estar de acuerdo en lo básico con los más próximos. El voto particular de uno de los magistrados ya lo enjuicié aquel mismo día en facebook. Tampoco me quedan palabras para él.


lunes, 23 de abril de 2018

Libros y rosas


Guardo muchos recuerdos de abril, seguramente tantos como de cualquiera de los otros meses, pero hoy es Sant Jordi, para mí la jornada es así, en catalán, y venerando la costumbre que aprendí allí. Si me empeñara podría incluso guardar un orden cronológico de esa memoria, pero no lo voy a hacer. En estos días se cumplen seis años de mi salida para Banjul y muchos más del asesinato de Julián Grimau en las vísperas de aquellos XXV años de una supuesta paz que también habría empezado en abril. Era abril de hace 101 años cuando las tesis de Lenin y era el abril de hace 40 años cuando el PCE decidió desembarazarse de él. Era abril cuando en Portugal despidieron a su dictadura y era abril cuando Italia rompió con el fascismo. Y sigue siendo Sant Jordi, aunque el 155 altere la festividad.

Era abril cuando asesinaron a Martin Luther King, o cuando Massiel nos despertó con el triunfo que no pudo ser para Serrat por empeñarse en cantar en catalán en aquellas vísperas del mayo de hace cincuenta años. Aquel mayo del 68 en el que ya habían masacrado Mi Lay. En abril, y ya han pasado cien años, fue derribado el Barón Rojo que volaba en un avión muy parecido al que ostenta la web del grupo musical del mismo nombre. Y es abril cuando, a su manera, ETA pide perdón. La época de la post verdad, lo que antes llamábamos embustes a secas, pelea con dureza por el relato. Importa mucho más la narración que lo que ocurra en realidad y ETA, como los demás actores, no abandona la ilusión de que el relato le quede adecuado, guapo.

De todas formas, para perdonar algo me parece imprescindible que alguien pida perdón. No le veo interés en perdonar a quien ni siquiera lo reclama. De quien lo haga podemos dudar, es legítimo. Pero con quien no lo pida, no hay duda. La Iglesia y el perdón tienen bastante relación y la Iglesia vasca también pide perdón, lo que no deja de hacer real la parte del relato hasta ahora semioculta. Sin la colaboración de sectores de esa iglesia, la organización terrorista no hubiera llegado tan lejos, no hubiera podido matar tanto.

Y es abril, todavía nos queda una semana, cuando Nicaragua, un pueblo que ha pasado por todo tipo de calamidades físicas y humanas, tiene que volcarse en la calle para que el héroe de ayer o de anteayer, convertido en tirano de hoy, no les arruine la esperanza de un futuro mejor. Decenas de muertos, como hace pocas semanas en Honduras, los déspotas maltratando la dulce cintura de América, tanto o más que cuando el Nobel chileno escribió el Canto General. Los déspotas que un día fueron esperanza de futuro son los peores. Se cargan también la esperanza.

Personalmente ya llevo tres abriles de una vida nueva, es bastante habitual que la Pascua sea en abril. Vuelvo a tener a quién comprar una rosa y de quién esperar un libro, pero algunos dirigentes de lo que se denominó partidos nuevos hace no más de cinco años, deberían tomar mejor nota. Son nuevos en el registro de asociaciones pero tan viejos como los viejos en las viejas prácticas. Y también arruinan la esperanza. Por solo citar un ejemplo, Monedero. No tengo idea, ni pienso buscarlo, cuántos años tenía en abril de 1978. Pero seguramente estaba alineado con quien perdió nominalmente aquel Congreso del PCE y después conspiró lo que pudo o más, para la ruina total del Partido.


lunes, 16 de abril de 2018

Visitas


El palacio de El Pardo, para los de mi generación, tiene un significado muy concreto. Hay momentos en que ese significado, antiguo, gris y maloliente, revive. Ha sido el caso de la última semana.  Una de las visitas más indecorosas que haya podido soportar el palacio. Y tiene muchas y variadas. Supongo que yo soy muy mal pensado pero las relaciones de nuestros reyes, padre e hijo, con la familia real de Arabia, no serían soportables en casi ningún otro lugar del mundo civilizado.

Me suena que hay manuales  que censuran la utilización de los condicionales, pero, podría ser que la fortuna del rey padre, que no parece pequeña, se relacione con sus trabajos como comisionista. Alguna de sus amantes también se ha dedicado a lo mismo. He visto de cerca el trabajo de representantes de comercio que se ganaban la vida a comisión, pero no es lo mismo.

No pretendo hacerme radical a mi edad. La industria militar, desde el neolítico, ha sido vanguardia tecnológica que ha supuesto con posterioridad avances en calidad de vida. Desde algunas aleaciones metálicas hasta el uso terapéutico de la energía nuclear se pueden buscar ejemplos. Algunos explosivos son necesarios en la minería o en las obras públicas…. El problema surge cuando se vende armamento a algún indeseable, sin ninguna seguridad sobre su uso posterior. Puede servir para masacrar población civil en algún lugar de esos que no es fácil situar en el mapa, pero también para atentar contra nosotros en nuestras propias ciudades. Y nos llenamos de fotos con algunos traficantes. El jefe del gobierno babeando. Literal. Pagan bien y no se discute que-el-que-paga-manda.

Por alguna razón que se me escapa, el mismo barco que recibe protestas en Bilbao o Santander por su tráfico mortal, hace escalas en puertos polacos, alemanes, belgas o franceses sin que se altere en ellos la vida ciudadana. Claro que tampoco somos muchos los que protestamos. Pero los de Bilbao han conseguido después de meses que ese tráfico ya no se haga en su puerto y aquí, en muy pocas semanas, dos barcos saudíes han sido contestados lo suficiente como para recoger más de 19.000 firmas y que el Parlamento regional se pronuncie contra ese tráfico sin ningún voto en contra. Otra cuestión es ver si eso sirve para algo.

Después tenemos al muy miserable señor Hernando, portavoz del grupo parlamentario popular en el Congreso. El ataque lanzado contra las ONGs humanitarias que alzan su voz contra el tráfico de muerte, solo destila ese olor muy parecido al citado en el primer párrafo. Además, y eso a un señor al que un programa de radio presenta con un relincho, no le importará mucho, la ONG que ha encabezado esa censura al tráfico de armamento con destino a un país como Arabia, es Amnistía Internacional. Y esa organización no recibe un euro de subvenciones públicas, señor Hernando. Esa es la base de su credibilidad e independencia. Son las cuotas de sus más de tres millones de socios en todo el mundo, casi 90.000 en España, las que mantienen la organización.

El jueves pasado algunos ciudadanos sostuvimos una pancarta durante unos minutos  en el monumento que recuerda a las víctimas de la explosión del vapor Cabo Machichaco, catástrofe que provocó cientos de víctimas y que figura en cabeza de nuestras tragedias contemporáneas. Un agente de policía nos filmó desde diversos ángulos. No creo que estuviéramos cometiendo ninguna falta. No sé cuántas veces me habrá filmado un agente de policía pero la primera está a punto de cumplir 48 años. Era el 1 de mayo de 1970 y dos agentes de paisano filmaron a todos los que salíamos de la Iglesia de San José Obrero cuando estaba situada en lo que hoy es la boca sur del túnel de Puertochico. No he olvidado quién vivía en El Pardo en 1970. La pancarta decía: La guerra empieza aquí.


lunes, 9 de abril de 2018

El mapa y la procesión


De qué se ríen y qué aplauden. Por ahí va la cuestión. Se aplauden, a ellos mismos. Se ríen de nosotros. De todos los demás. El modo de obtención de un master por parte de la presidenta madrileña veo que me ha hecho más daño que aquella no multa con la que castigaron a Esperanza Aguirre cuando arremetió contra un policía municipal: Viven en la impunidad. Roban, despilfarran lo de todos, venden armas a países en guerra… y casi nunca pagan por sus actos.

Pero noto que el máster de Cifuentes me ha hecho un daño especial. Me acuerdo casi todos los días de mi vida de lo que me costó mi título universitario. Los madrugones, las jornadas dobles, los fines de semana de estudio… También tengo un máster pero, sinceramente, no fue lo mismo. Los estados mayores de los partidos mayoritarios se han construido una especie de régimen neoseñorial, poco relacionado con la intelligentsia, y que desborda a los apparatchik. Puede haber fichajes del exterior. La desconfianza que han generado sobre cualquiera que se interese en la cosa pública es ya un daño irreparable. Los nuevos pecheros solo vemos ganas de medrar a nuestra costa, lo que nos deja expuestos a lo peor.

Se ha elevado alguna voz de hartazgo en el propio PP, pero las risas y los aplausos suenan infinitamente más. La dirigente regional de ese partido, hay que ver cuánto dura en el cargo, en su aquelarre sevillano, ha mostrado deseos de sacar en procesión al ministro de Fomento. El mismo que ha dejado una herencia municipal que puede ser la sepultura de ochenta años de gobierno municipal. Ochenta. No le va a dar tiempo a leer esto, al ministro, que está a punto de vender su moto en un hotel de la ciudad que gobernó diez de esos 80 años. Pero ya se sabe que hoy tendrá una bienvenida adecuada. Un síntoma muy claro del cambio, lento, que va fraguando.



Le adjunto un mapa, por si lo lee más tarde, al que después de año y medio en el ministerio debería dar alguna respuesta. El mapa es de 2014, con M. Rajoy presidiendo el gobierno y Nacho Diego la región. Actualizado en 2017, con de la Serna ya en el ministerio. Silencio total y no estamos en el mapa. Silencio de todos, no solo del PP. Rajoy se fotografía en Sevilla con la alcaldesa Igual y celebran un premio que ya he olvidado. Nuestra alcaldesa ha ido hasta Buenos Aires a ilustrar a los australes sobre participación ciudadana, con su ciudad y sus ciudadanos más alzados que nunca contra sus gobernantes precisamente por la falta de participación. Así es si así os parece de nuevo reflotado.

Exageran más que los peores actores. Tengo archivado de cuando era muy niño una expresión tan gráfica  como insolente. De cuando en la tienda-taberna de mi calle se organizaban orfeones diarios y alguno, con un vino de más, hacía referencias que a veces acababan muy mal. Los mandos, de entonces, se decía, entre vino de pellejo y vino de pellejo, no se conformaban con sacarte los ojos. Además te meaban en los agujeros. Los herederos parece que siguen la receta.

La pelota pasa a estar en el tejado de la izquierda. Tengo alguna curiosidad y muy poca confianza en lo que sea capaz de construir. Me ofrezco a explicar gratis el Pacto de San Sebastián de 1930 para poder traducirlo. No estará de más tener a mano los resultados electorales de los últimos 40 años. En el Ayuntamiento de Santander, a la izquierda del PSOE, nunca se han obtenido más de tres concejales del total de 27. Muchas veces ese resultado ha sido cero y en el Parlamento Regional, asimismo, tres ha sido el mejor resultado y menos veces aún que en el Ayuntamiento capitalino. El centroderecha está inventando una broma que puede conducirlo a acudir a la cita de mayo del año próximo en cuatro candidaturas. No sé si Hormaechea ha leído la entrada anterior de este blog.