lunes, 16 de octubre de 2017

Incendio en la(s) esquina(s)


No está en la Wiki. Lo dije en hipótesis: debe de estar en la Wikipedia. Y no está. Pero el efecto Montreal tiene decenas de entradas en la red. La relación bastante directa entre el esplendor de Toronto y el declive de Montreal en torno a los intentos de los nacionalistas de Quebec de separarse del resto de Canadá. Solo he estado una vez allí. En el verano de 1990. Me pareció un país que reúne lo mejor de los dos mundos de los que proviene su clase dirigente, Europa y el norte de América. Con un aporte asiático más que notable. Un complejo multicultural bastante bien llevado… que no tiene solucionado todavía la integración en igualdad de los nativos americanos.

Aquel verano de 1990 ya se había producido el primer referéndum pero las noticias diarias de los medios locales se abrían con la insurgencia de los mohawk en los alrededores de la ciudad que había tenido los JJOO en 1976. Recientemente un amigo británico que viaja por allí con más frecuencia que yo, me decía que incluso eso, que el reparto de tanta tarta también llegue a los propietarios originales, está en vías de solución. Por no introducir el relato de cómo,  mucho más alejados físicamente del conflicto sirio, han acogido  una cantidad de refugiados de ese origen unas veinte veces mayor que nuestra querida España.

Canadá. Tengo otros amigos muy vinculados a ese país. Viven en Barcelona. Ella madrileña de nacimiento. Él, mallorquín. Hijos, hermanos, nietos allí. No tienen, creo, la misma posición respecto a lo que ahora ocurre en Catalunya pero es a los primeros a los que escuché lo que ocurría en Quebec por efecto de los intentos secesionistas, un declive económico que difícilmente se recuperará. Ya hemos llegado hasta ahí. Quién sabe dónde se apurará el freno y el cambio de rumbo.

A la mayoría nos aplican la ley a diario y nos parece lo normal. No hace falta que nos guste. Es la ley y es una ley que con todas sus limitaciones no surge de una voluntad personal y autoritaria. Estar fuera de la ley no ayuda más que a los poderosos, a quienes pueden permitirse aplicar su propia ley. O intentarlo. Conducir al revés es asunto de kamikazes. Pero se puede intentar cambiar la norma. En países civilizados se hace. En Suecia se conducía como en Gran Bretaña. Ya no lo recordamos. Pero hace ahora cincuenta años que cambiaron la norma. Se tuvieron que poner de acuerdo. Miles de kamikazes no se hubieran soportado incluso en lugar tan civilizado.

Los socialistas han dudado entre negociar o apoyar a Rajoy. No todos. Un personaje que debe de tener todavía, por increíble que parezca, alguna influencia entre ellos, Alfonso Guerra, ya puso su carne en el asador. No es la primera vez con este asunto. La sensación de que todos, todos, los dirigentes políticos operan en términos electorales es insoportable en este tema.


La división en la sociedad es ya muy clara  en todos los aquís y todos los allís. Es la resultante del ellos y nosotros. Nosotros y ellos. El mayor Trapero en libertad con medidas cautelares y Sánchez y Cuixart a prisión sin fianza. Inevitable pensar en el fuero especial de los políticos. La única ganancia para aquellos que, incluso después del manoseo efectuado por Mariano Rajoy, se apuntan al cuanto peor mejor. Rajoy es gallego y Puigdemont opera como dice el tópico que operan los gallegos. Resultante: las dos esquinas peninsulares incendiadas. Galicia de verdad. Cataluña, de momento, metafóricamente.

lunes, 9 de octubre de 2017

Hablar/ Parlar


En un lunes muy especial, entre el cansancio y la satisfacción por el éxito de la carrera solidaria a la que, con muchos otros, he dedicado mucho esfuerzo en los últimos meses, voy enfocando algún episodio del fin de semana que no me ha gustado demasiado. El sábado por la mañana me sentí en la piel del genial Charlot. En aquella secuencia en la que con una bandera, presumiblemente roja, todavía no había color en el cine de 1936 cuando se rodó Tiempos modernos, Chaplin encabeza una manifestación sin habérselo propuesto y acaba detenido por la policía.

https://www.youtube.com/watch?v=4TAB4hZlc68

Llego con mi camiseta blanca, me pareció excesivo ponerme pantalón del mismo color, San Fermín había sido tres meses antes, a la plaza del Ayuntamiento. Hay más gente de la que pensaba y todavía faltan más de diez minutos para mediodía. La primera persona conocida que encuentro lleva unos carteles con la leyenda doble #Parlem/ #Hablemos. Llega un amigo de mi amiga. Es fotógrafo profesional. Le pide que levante un cartel, que quiere hacer una foto. Le pide que aguante el cartel unos tres minutos. Se va a alejar un poco para tener mejor perspectiva de la plaza bastante llena.

Mi amiga me pide que, ya que soy más alto, que levante yo el cartel que se verá mejor. Ningún problema por mi parte. Como moscas a la miel… en pocos segundos se me acerca un señor probablemente algo mayor que yo. Me pregunta con cierto tonito que qué significa (mi cartel) y le respondo que qué no entiende porque dicen lo mismo. Sigue increpándome sobre la convocatoria, que él no ha visto en el periódico. No sé cómo ha acudido hasta allí con, detalle no menor, una bandera española a modo de capa. No hay muchas en la plaza y una es la suya.

Tercer acto. Empieza a hablarme de chorizos. Se refiere a los chorizos catalanes pero yo le pregunto, ya un poco mosqueado, si se refiere al presidente del gobierno y otros dirigentes de su partido que están colapsando los juzgados de media España con sus casos de corrupción. Eso ya le parece intolerable y se marcha sin despedirse. No nos hemos cruzado ni una palabra más gruesa que otra. Bien. Yo sigo con el cartel. Quizá no han pasado los tres minutos pedidos por el fotógrafo amigo de mi amiga. Como moscas a la miel… Llega, a por mí, una señora.

Sin banderas. Ni de blanco. Colores vivos. Aire flamencote, dicharachero. En este caso la pregunta es: ¿de qué hay que hablar? Y sin espacio para mi respuesta: ¡será dentro de la Constitución! Mi respuesta: Por supuesto. Incluso de la posibilidad de reforma que contempla dicha norma suprema ¿no? Ya se ha ido con el mismo aire con el que había llegado. Una familia valenciana, que ha escuchado todo, me felicita. Están de puente festivo ya que hoy es el aniversario de la conquista de la ciudad a los musulmanes, allá por el siglo XIII… ¿Tenemos más Historia que futuro?



Mi brazo está cansado y bajo el cartel. La foto está hecha. Habrá salido ayer en algún diario, pero no será muy diferente a la mía con el cartel en el brazo de mi amiga. Creyendo que hay que hablar. Que siempre es mejor hablar que disparar, que golpear. Que hay que hablar de todo. Como se dijo en el País Vasco cuando había violencia terrorista, para el momento en que esta cesara. Se podría hablar de todo sin violencia. Por la tarde, en el mismo lugar hay otra concentración. Con muchas más banderas. Me lo han contado, yo tenía otras cosas que hacer esa tarde.


Lo voy a decir una vez más: Cientos de millones de personas incluyen entre sus creencias religiosas la imposibilidad de tomar el nombre de Dios en vano. ¿Podemos hacer algo parecido con las banderas? Con todas. No las convirtamos en anuncios publicitarios imitando a los de detergentes. Hay demasiados millones de muertos detrás de las banderas y estamos en un siglo en el que parecía que eso ya no estaba de moda. Hablemos. Parlem-ne. Hablemos de eso. De lo que hay que hablar.

lunes, 2 de octubre de 2017

Ara es l’hora


En el final de la entrada del lunes pasado hacía un leve recuento de cómo la ultraderecha va ganando espacios en diversas instituciones europeas. España ofrece un marco muy singular en ese aspecto. Hay lápidas en muchos lugares que avergonzarían en casi todos los países vecinos, pero no hay representación institucional de ese signo. Institucional. La calle es otra cosa. Abierta la caja de Pandora o de alguna vecina, confrontados dos nacionalismos frente a frente, el del lado español levanta el brazo y canta el caralsol con una facilidad pasmosa. En Madrid, en Valladolid… o el aporellosoé, incluso en la Vía Laietana de Barcelona.

Así empieza el año hidrológico, lloviendo eso sí, menos mal. Quienes no trempamos con ninguna bandera entramos en un periodo difícil. Nos van a dar, nos están dando, por todos los costados. Los del caralsol no tienen dudas para un caso de ese tipo, solo se puede ser rojo peligroso y antiespañol. Pero hay una novedad. Se ha abierto una oficina que expende certificados de verdadera izquierda. No tiene que ver con lo que hayas hecho o dicho o escrito a lo largo de tu vida. Si no te has entregado a defender la vía Puigdemont, es que no eres pura sangre de color adecuado.

El nacionalismo me parece una enfermedad. Sin vacuna conocida ni tratamiento efectivo. No conozco, en los dos siglos y pico transcurridos desde la revolución francesa, uno solo de ellos, centrípeto o centrífugo, que no se haya afirmado contra otros, con la fe ciega en ser mejor, superior, que los otros, con daños difíciles de calcular en el momento de encender la mecha. Cuando llega al lenguaje el nosotros contra ellos, con poca delicadeza, con nula posibilidad para las personas singulares, se cierran todas las vías. La imposibilidad, en nuestro caso, de que una federación, esperanza de muchos, pueda resolver el litigio.

De Rajoy me parece que casi nadie esperaba casi nada, pero hubo apuestas por la habilidad de Soraya para resolver el conflicto. En algún momento ha vivido en Barcelona, o ha viajado allí varias veces por semana. Por lo que parece para explicar que la ley es la ley, en modo barrio Sésamo y que mantener la ley era el único cometido del gobierno de España. No parece que en ningún momento se haya abierto alguna posibilidad a algún cambio en la ley. La vicepresidenta y su equipo de abogados del Estado solo han servido para que la noticia del día sea la represión implacable, a ratos salvaje, unas imágenes que se convierten en coartada para los otros.

Engels no está entre los superventas del año, pero desde que descubrí lo que sigue y han pasado más de cuarenta años, yo soy fan del socio de Marx “(…)Pasó el tiempo de los golpes sorpresivos, de las revoluciones hechas por las pequeñas minorías conscientes a la cabeza de las masas inconscientes. Cuando se trata de una transformación completa de la organización social, deben participar las mismas masas; las mismas masas ya deben haber comprendido de qué se trata, por qué dan su sangre y su vida (…)” Cuando lo leí por primera vez, el texto tenía ochenta años y era muy contestado en el ámbito de las denominadas vanguardias.

No sé, entre la directiva de la rebelión catalana, cuántos leen a Engels. En el otro frente muy pocos. Lo mejor de ayer: No ha habido sacrificios humanos, aunque a una hora de la tarde se anunció uno. La falta de cadáveres rebaja un poco las expectativas, pero hay fotos de ancianas ensangrentadas dando la vuelta al mundo… Han ganado lo que querían: La primera batalla. Las portadas de hoy de la prensa internacional. Si templan un poco los próximos días, la situación insostenible va a ser la del gobierno de España. Desde Berlín y Bruselas ya han llegado trompetazos. Mariano y Soraya no van a tener un año hidrológico muy seco.


lunes, 25 de septiembre de 2017

El descanso del séptimo

A punto de cumplirse siete años desde que empecé este vicio, el de comentar semanalmente lo que veo y cómo lo veo, algún espíritu más propicio a las paranoias que el mío creería que he estado sumergido en una operación en la que algún maligno me envolvía. Con Alemania en la trastienda y el escaparate. Yo estaba ayer con un sentido, o algo menos, pendiente de las elecciones al Bundestag. También es cierto que el resultado se adivinaba pero incluso la incógnita, si los neonazis iban a alcanzar más o menos del 10% de los sufragios, me parecía merecedora de atención. Lo que no hay es descanso, pero solo porque no quiero y así es distinto.

Y en San Sebastián, donde no había asistido nunca a las proyecciones del festival de cine, la película que más me ha gustado tiene que ver con un  pasado turbio, el de la Francia ocupada por los nazis, la colaboración y la resistencia. Un tema que me atrae desde niño con mucha fuerza. Las memorias de Marguerite Duras, el dolor, su dolor y el de los demás. Un tema no muy bien resuelto en Francia aunque Pierre Laval fuese ejecutado nada más terminar la guerra. El mismo Mitterrand aparece con su nombre de guerra en el círculo más próximo a la escritora y decisivo a la hora de salvar la vida de su marido. Un Mitterrand que hace un recorrido ideológico contrario al de Laval. Y gana.

Por si no hubiera tenido bastante ración alemana, hoy mismo he dedicado unas horas a enseñar la ciudad y comentar alguna de sus notas históricas a un grupo de jubilados alemanes. Sindicalistas. Con uno de ellos mantengo un amigo común, de mis tiempos catalanes. Abatidos en alguna proporción por el resultado electoral de ayer. Interesados en esta ciudad como referente de ciudad inteligente ¿? Alguna propaganda ha traspasado fronteras o hay algo más que propaganda? Muy interesados en nuestra guerra civil y en la situación catalana. Renuncio a explicar mi visión en alemán. No me llega. En inglés salimos más airosos lo que no evita que en un momento una pregunta sobre el Barça me descoloque…

Se reconocen próximos al SPD y a Die Linke. Sin problemas aparentes entre ellos. Como muy tarde y reflexiono sobre la posibilidad de que eso nos ocurriera aquí, donde sectores de la izquierda no han dudado en sumarse a la revolución catalana. No parece contradictorio en este siglo rotularse como internacionalista y anticapitalista  y abrazar la revolución de los aristócratas. Porque la revolución catalana no tiene, que se haya visto hasta ahora, ningún ingrediente de revolución proletaria.

Y sí, he pasado a “correo no deseado” una dirección de un ciudadano francés que me bombardea con las bondades de la revolución catalana. Si tiene mi dirección es por mi adhesión, hace años, a un manifiesto por el reconocimiento del papel de los republicanos españoles en la Resistencia y la Liberación de Francia. Los franceses de Toulouse, descendientes del exilio español, tienen todos esa visión? defienden con ese coraje las aspiraciones de los ciudadanos de Córcega?

Mis referentes catalanes se reunieron el miércoles pasado en les Cotxeres de Sants y con mucha claridad llamaron a no participar en la pantomima ilegal del próximo domingo. De eso no hay que inferir el más mínimo apoyo al gobierno del PP. No parece muy difícil de entender. Es gente de mi edad, la mayoría  incluso mayores. Se jugaron, nos jugamos, lo poco que teníamos contra la dictadura franquista. Contra aquella legalidad.

Ahora, algún señorito de los de entonces, o sus hereus, puede estar llamándolos, llamándonos, botiflers, cipayos, esas lindezas nacionalistas. Pero esta legalidad imperfecta no es una legalidad totalitaria. No voy a desearle a nadie la condena de una nueva legalidad totalitaria. Pero … hay más de noventa diputados en el Bundestag y ocho en la Asamblea Nacional de París, con sistema de doble vuelta y casi ochenta sumando los dos grupos extremistas del Parlamento Europeo, … que es por y para lo que trabajan: Una nueva legalidad totalitaria.  ¡A ver si descansan los séptimos días!


lunes, 18 de septiembre de 2017

Influencers

Debo estar por encima de la media, entre los de mi generación, en relación con el uso de nuevas tecnologías y conocimiento de lenguas extranjeras. Lo mío me ha costado. Pero no me había encontrado con un nuevo palabro. Ha tenido que ser un fracaso de la consejería de Turismo del gobierno regional, el mes pasado, quien me ha puesto en onda. Un cartel de promoción de nuestro litoral, tildado de sexista y retirado en horas, me desveló el término. Los influyentes o influidores ahora son influencers. Eso es lo que algunos entienden por modernidad.

La supuestamente influidora parece que tiene un blog, un apellido de los de toda la vida… y yo había llegado hasta aquí sin enterarme de su existencia. Como ella me ignora a mi, lo doy por supuesto, que también tengo blog y mi apellido. Claro que mi espalda no le dice nada a la consejería de Turismo para promocionar nuestro litoral. Me cabe una duda, ¿cobró la influidora o lo hizo por patriotismo? Hay mucha oscuridad, al parecer, en cuentas de esa consejería, me temo que en otras también, y hoy, en el estreno de curso en el Parlamento regional, se va a hablar de ello.

Estrenamos este curso con un Parlamento que parece recién llegado de la batalla del Isonzo, sí, aquella que hace exactamente un siglo ensangrentó la frontera de Italia y Austria, que se cobró medio millón de vidas y engrandeció la literatura universal de la mano de Hemingway. Los tres diputados de Podemos se relacionan lo justo o menos. Los dos de Ciudadanos ya se divorciaron antes de final de curso. El grupo popular se mueve entre un ocho a cinco o un nueve a cuatro dependiendo de las fuentes. Puede que se llegue a un siete a seis antes del arreglo final. La derecha tiene mejor instinto de conservación.

Los que parecía que iban a empezar mucho mejor, los socialistas, tienen una fractura que no hay traumatólogo que pueda con ella. Menudo veranito se han marcado. Cualquiera le recuerda ahora al nuevo secretario general que donde iba a intervenir con decisión era en Servicios Sociales… y la vicepresidenta en la lucha armada metafórica. De momento. Y creyendo que la ciudadanía aprueba su tarea de gobierno… Señoras y señores: la izquierda es así y no parece que vaya a cambiar.

El contencioso catalán lo pone a prueba a diario. Que una parte de la herencia del anarcosindicalismo haya rebrotado con fuerza en esa esquina peninsular dona coartada gratuita para que lo más rancio, insolidario y corrupto de la oligarquía catalana no aparezca sola en el duelo frente al estado

El 16 de agosto de 1978 mi Seat 127 azul marino, mi segundo 127, con matrícula de Barcelona como el primero, amaneció con las cuatro ruedas pinchadas en la calle San José, muy cerca de los Jesuítas. Era el día de San Roque y con aquella avería debí llegar tarde a la cita familiar. Yo venía de Italia, eran tiempos de discusión de la Constitución y del Estatut d’Autonomía, y en el maletero llevaba un pequeño adhesivo con las cuatro barras históricas de la corona de Aragón.

Eso nos dio una tarde muy amable en un camping de Toscana con una familia de l’Alguer que hablaba un catalán muy curioso. Y aquí, en casa, algún malnacido decidió que eso era insoportable. No creo que el panorama haya cambiado mucho en lo sustancial… Estar contra la no acción del gobierno central y contra la convocatoria de un referéndum ilegal por parte del gobierno de la Generalitat, equidistante, hoy sí, en contra de lo uno y de lo otro… no está bien visto. Qué pasó con los no alineados? Molaron en un tiempo


lunes, 11 de septiembre de 2017

Nunca fui a la Expo


Escribir en una fecha como la de hoy me resulta complicado. En primer lugar porque ya lo he hecho muchas veces y mi red social favorita y única, me lo recuerda sin parar. Porque el día tiene un triple valor desde 2001 y porque el que me resulta más cercano es el que se relaciona con 1973, con Chile, con Allende, con el Chile de Allende que no pudo ser y eso me puede dejar en mal lugar frente a una parte de los que fueron mis convecinos durante muchos años.

Del pasado al futuro sin pasar por el presente puede ser una especie de carrera imposible, pero hoy noto que no me importa tanto el hoy, como el ayer y el mañana y eso a mi edad seguramente no es bueno. Debería amarrarme al hoy como un poseso. Lo del ayer me asaltó el sábado. Era el aniversario de la muerte de mi padre y no era un aniversario anodino. Se cumplían 25 años. Los mismos que se han ido cumpliendo a lo largo del año de los fastos, de todos ellos, que acompañaron aquel maldito año.

Y a mí, desde abril, cada vez que se anunciaba el 25 aniversario de: Expo Sevilla, Ave Madrid-Sevilla, capitalidad cultural europea de Madrid (quizá de esto no he visto nada y lo supongo) Juegos de Barcelona… yo me acuerdo de mi padre que en la madrugada del 9 de septiembre de 1992 dejó de respirar. Como un pajarillo. Sin molestar a mi madre que dormía en la cama de al lado. Ni a mi hijo que dormía en la habitación de al lado.

Y ahí me vino un poco de llantina. Mi hijo escribiendo recuerdos desde Barcelona, donde nació y donde ha pasado la última semana por razones de su trabajo y que me acompañó, con doce años, a los trámites funerarios que tuve que resolver aquella mañana mientras su madre, la de mi hijo, estaba ingresada en un hospital. Por eso mi hijo dormía con sus abuelos sin ser fin de semana. No. No fuimos a la Expo. Y lo teníamos previsto. Ese día 9 o el 10 pensábamos salir. Eran otros tiempos. La escuela empezaba más tarde. Y en los institutos, entre los exámenes y evaluaciones y el inicio de clases pasaban no menos de tres semanas, matriculando sin ordenadores, a manivela. No era difícil ganar unos días, con el 15 festivo en Cantabria y un fin de semana…

No fuimos a la Expo de Sevilla ni a la de Zaragoza años más tarde y también por razones muy duras. Las mismas. Enfermedad y muerte. Así que cuando se conmemoran fastos tiendo a amartillar mis recuerdos como dicen que hacía algún líder nazi con su pipa cuando escuchaba la palabra cultura. Eso por la parte del ayer. La del mañana solo puede ser la esperanza de que no seamos, todos, lo locos que podemos ser todos. Para empezar, hay nazis actuales que tienen tan poco conocimiento de Historia como de Medicina.

En la página de Facebook de la carrera Santander corre por Siria, -publicidad gratis: estamos a menos de un mes-, hay un comentario de uno que no sabe de qué murió El Empecinado a pesar de que parece que nacieron en el mismo pueblo, ni qué es un aneurisma. Llegará el 1 de octubre y el 2, y los demás que siguen y el domingo 8 en esta ciudad, la única que acompaña a Madrid en el empeño, cientos de personas, como el año pasado, van a volver a demostrar que por encima de lo que nos diferencia podemos estar juntos para ayudar a paliar alguna de las catástrofes humanitarias que nos rodean. Ese es mi inmediato mañana.


miércoles, 6 de septiembre de 2017

Trenes y ceses [Para Olivia (5)]


Faltan pocas horas para tu primer cumpleaños. Un día que parece que será más famoso en el futuro por un accidente ferroviario que se va a producir. Todo el mundo habla del choque de trenes… pero no todo el mundo tiene a su alcance tu sonrisa. Tus parloteos, ese conjunto de nimiedades que manejan todos los niños del mundo pero que a los abuelos nos parece que son riguroso estreno con nuestro primer nieto. Nieta en tu caso. Es muy grande para meterlo en una página. Es un goce distinto al de ser padre. Tiene una lentitud que multiplica el disfrute, lo que no nos pudimos permitir cuando fichábamos.

Por si alguna vez lees esto, te acorto la tarea de hemeroteca. Tu primer aniversario debe situarse entre una ley que puede aprobar hoy mismo el Parlament y lo que algunos llaman abiertamente ajuste de cuentas entre los socialistas de Cantabria. También hay riesgos nucleares y otras catástrofes cotidianas pero hay que elegir relevancias. Del asunto catalán casi paso. Me ha aburrido. Tengo posición, claro. Si tuviera la vecindad administrativa que tuve entre 1970 y 1986, simplemente el domingo 1 de octubre no estaría en Barcelona antes de las ocho de la tarde. No sería el primer referéndum en el que me hubiera abstenido y dicen los amigos que conservo allí que no es un referéndum.

Así lo dicen, L'1-O no hi anirem (perquè no és un referèndum) El 1 de octubre no iremos porque no es un referéndum. El president Màs también ha farfullado algo sobre la participación. Es un riesgo no participar, claro. Pero participar para votar no a la independencia es legitimar lo que está fuera de la ley… ya sabemos que las leyes se pueden cambiar. Pero mientras no se cambien, se cumplen o se carga con lo que venga…

Lo de los socialistas de Cantabria acaba de empezar. Lo que parecía que iba a ser una remodelación del gobierno en cargos intermedios con poca sintonía con cualquier idea de socialismo, se ha convertido en el cese de una pieza de peso, la del consejero de Educación. Tengo pocas dudas sobre su capacidad en el terreno puramente educativo. El añadido de Cultura y Deporte le ha podido ir holgado y desde el final de la primera legislatura, hace diez años, cuando solo era un director general, su talante negociador no ha sido una característica destacada en su labor. Es difícil encontrar una fecha peor en todo el año que la elegida para su cese.

El nuevo consejero, si acaba siendo Fernández Mañanes, va a empezar su etapa en un auténtico tobogán que puede hacer de la calle Vargas una sucursal de un parque de atracciones. No dudo de su capacidad política, seguramente la mayor de cuantos se sienten en la mesa del consejo de gobierno en Peña Herbosa si exceptuamos al presidente Revilla, pero montar un equipo complejo de decenas de personas con el curso empezado es misión poco menos que imposible.

El 31 de julio la entrada a este blog terminaba con un: Esto continuará. Seguro” referido a lo insostenible de mantener en altos cargos de los servicios sociales a personas que han aplicado políticas con muy poca relación con lo que se puede considerar progresista, una vez que la encargada del área en la nueva ejecutiva mantenía posiciones públicas distintas. Y dos semanas antes, y la publicidad de este blog debería estar más cotizada, también escribí:La dimisión del equipo de la consejería de Educación, una vez que se ha demostrado que no cuentan con la confianza mayoritaria de su propio partido, puede ser la única opción coherente.”

Dimitir a mitad de julio hubiera sido mucho más honesto que forzar el cese a principios de septiembre. La conciencia de cada uno jugará su papel frente al juicio público. Desear suerte a todos puede ser cándido, pero es mi regalo de primer año de abuelez.