lunes, 15 de enero de 2018

Shithole


Un país poderoso como pocos, que ha impulsado la lengua inglesa hasta hacer que si no controlas un mínimo de ella estés perdido en este mundo; un país complejo como casi todos, o más, aunque aquí despachemos muchas veces esa complejidad con la mayor de las simplezas; también puede ser un basurero, una cochiquera, pocilga, un cubil… sin necesidad de ser literales, un saco de mierda puede ser el propio presidente de tan gran país ¿Si lo fuera, quién convirtió Haití en un pozo de mierda? ¿Y el Salvador? La política exterior norteamericana no ha tenido nada que ver en la situación actual de esos países y de muchos otros?

Su sistema hace posible que un tipo como Trump llegue a la Casa Blanca, y antes Reagan, y Bush hijo, con niveles de ilustración que no alcanzarían para funcionario público ni ejecutivo privado, ni allí ni aquí. Pero es su sistema. Alguna vez los noruegos también emigraron a los EE.UU. Mi primo Frank, nacido en los alrededores de Los Ángeles, se casó con una mujer de esa ascendencia, y por ahí sigue su descendencia. Eso es EE.UU, la mezcla de Cantabria y Asturias y Zuberoa que llevaban mi primo y su hermano Amalio, y Noruega y muchísimo más. El mismo Trump no parece tener los rasgos de los nativos americanos. De alguna parte habrá llegado. No me interesa. Como parece que tampoco les interesa hoy a los noruegos ir al pozo de mierda de Trump.

Coincide que ayer mismo he visto la última película del tándem Clooney-hermanos Coen y, aunque de telón de fondo, el tema del racismo de los blancos de los EE.UU. aparece con meridiana claridad. Parece que no ha gustado mucho esa película por allí. Ojo, alguna sociedad europea, como la nuestra, podría no pasar la prueba de la urbanización de la película de Clooney. También este mismo fin de semana he podido escuchar a un dirigente socialista que parece que se ha tomado en serio el asunto de liquidar, de una vez, nuestra asignatura pendiente de un pasado bastante indecente. No voy a regodearme, como tantos, en el ya-lo-podían-haber-hecho cuando tuvieron mayoría suficiente.

Pocas personas, en el conjunto del planeta, señalarían España como el país que acompaña a Camboya en el triste récord de número de cadáveres no identificados enterrados fuera de los cementerios. Una herencia muy difícil de gestionar. El discurso de Andrés Perelló permite confiar en que, incluso los que tenemos mucha más vida recorrida que la que nos quede por recorrer, podremos ver un final satisfactorio a ese infausto episodio de nuestra turbulenta Historia.

Es muy posible que el hecho de haber asistido a dos funerales en la misma semana, los dos de personas más jóvenes que yo, me haya puesto más sensible. Gestionar la muerte nos cuesta lo suficiente- es un tema del que tengo un desgraciado conocimiento- sin ningún añadido, pero reconozco que algunos testimonios de sucesos criminales de hace ochenta años también me dejan muy encogido.


Y, tras el parón navideño, vuelve a la escena Catalunya. Con la sentencia, conocida hoy, del caso Palau que certifica como verdad judicial, la ilegalidad de la financiación del partido que ha gobernado aquella comunidad más de treinta años- el estatuto de autonomía entró en vigor hace 38- y la sesión constitutiva del nuevo Parlament alguien ha tenido el humor de fijarla para el 17 de enero, festividad de San Antonio Abad, patrono de los animales y que se celebra de maneras muy variadas en muchos lugares de aquel territorio, empezando por la ciudad de Barcelona y su cabalgata dels tres tombs. ¿Tiene el santo de los animales patrocinio también sobre los establos, cubiles, pocilgas, shitholes en general?

No hay comentarios:

Publicar un comentario