martes, 11 de julio de 2017

Báltico


He tocado en semanas recientes acontecimientos de hace 50 años. No he ido mucho al Báltico y nunca he estado en Rusia, pero hace muy pocos días, en un puente de Estocolmo, he tratado de explicar a mi compañera de viaje el mecanismo del funcionamiento levadizo y me vino a la memoria una escena cinematográfica de las que debe estar en el top ten. La película es Octubre de Eisenstein y recoge los acontecimientos de julio de 1917, una especie de eyaculación precoz bolchevique. Aquel caballo blanco que acaba cayendo al Neva y los ejemplares del Pravda flotando en sus aguas…
Mi adolescencia aburrida en una dictadura nacional-católica fue bastante salvada por el cine. Un compañero que me encontré en mi primer año de instituto me dio las instrucciones precisas. Y Fotogramas me dotó de una culturilla cinematográfica bastante singular para la época y el lugar. Camino de aquel instituto que estrenaba edificio hace cincuenta años, me encontré una mañana lluviosa,-llovió mucho aquel otoño- octavillas pisoteadas que pedían la abstención en el referéndum de diciembre de 1966. Cogí una. Fue un inicio…
  
En la misma orilla del Báltico, en el Ayuntamiento de Estocolmo, el pasado sábado se celebraron muchas bodas. Puedo dar fe. Lo sorprendente para alguien que para entrar a su casona municipal debe pasar un control de seguridad, es la ocupación del espacio de todos por parte de todos. Se brindó mucho con champán, alguno era francés, en todos los rincones del patio. No pude traducir la escena. No sé si en nuestras bodas civiles, en un marco que no tiene mucho que envidiar, Palacio de la Magdalena, es posible semejante ocupación del espacio público.

En otras cosas más importantes tampoco nos parecemos mucho al Báltico. Ya no hablo de la riqueza y actividad en los países escandinavos. Muchas áreas de Polonia y de otros países bálticos atraen inversiones que se anuncian y promocionan por todos los rincones. Parece que la burbuja ha ascendido de latitud. Supongo que en alguno de esos lugares la iniciativa de Vidal de la Peña, presidente de la patronal regional, no se acogería con sorpresa. Un parlamento regional que representa a algo menos de medio millón de ciudadanos mayores de edad…  debería ser un lugar de encuentro habitual de quien tenga algo que proponer para la región, y la patronal y los sindicatos deberían tener despacho permanente. Una y otros han estado en la conjura del bipartidismo y si van cambiando mejor para todos.

El partido del presidente puede acabar muriendo de éxito, por incomparecencia de contrarios o... No han sido muy valientes anteriormente. Hay algún director general, algún jefe de gabinete, varios concejales ya aburridos y fuera del partido, que podían representar hoy una opción creíble para la mayoría de Cantabria. Puede que sea así incluso con el anacronismo de seguir jaleando a Revilla. La otra oportunidad, quién iba a decirlo hace solo unos meses, va a ser de los socialistas. Si finalmente Eva Díaz no vence, ella sola se lo habrá buscado. Ha tenido mucho tiempo para actuar de otra manera. Si la opción renovadora gana, si se aplica en serio, las guerras internas en PP, C,s y Podemos pueden dar alas a un nuevo PSC, en sintonía con un nuevo PSOE que parece lanzado en sondeos electorales.

Hay muchos talentos socialistas, bastante jóvenes, por las cunetas de la vieja guardia. Con opciones para entenderse con IU, para pactar con lo que quede sano de Podemos, para construir, por primera vez en 80 años, una alternativa de izquierdas. Quien no haya entendido que el enemigo principal es la corrupción, también en Cantabria, no debería dedicarse a la política.


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