lunes, 7 de mayo de 2018

La Piara



Parece un anuncio de chacinería pero es la primera acepción de la RAE para una manada de cerdos, o sea, que los de la manada van de chulos hasta para eso. Realmente son una piara y Arcadi (Espada) está muy cerca de una acepción de náusea. No se atrevería nunca a apuntarse a una manada pero parece que se queda con ganas. Tanta aparente convicción contra un terrorismo, tan a favor aparentemente de algunas víctimas y tan canalla con otras.

Después tenemos el aburrimiento catalán que no sé si todavía interesa a mucha gente por aquí, pero por el que me preguntó el conductor del Uber de Nueva Orleans que nos llevó al aeropuerto. Un tipo bien simpático, con el que no era fácil entenderse al principio y que añadía horas a su trabajo de conductor de autobús para que sus hijos puedan estudiar como si fueran blancos de clase de media. Y eso allí es caro. Muy caro.

Y vuelta a Tex(j)as. Me pasa siempre en EE.UU. Lo comento y la figura hace fortuna: Hemos visto tantas películas americanas los habitantes del resto del mundo, que cuando caminas por sus calles, o conduces por sus autopistas o entras a sus restaurantes… solo se distingue de una película que has visto en que la cámara, tus ojos, se detiene donde ordena tu cerebro y no el del director del supuesto film.

Ya dije en la última entrada que había tardado 18 años en volver a los EE.UU. Con excepción del aeropuerto de Chicago, la última tierra gringa que había pisado era la del estado de la estrella solitaria. Un estado mayor que España y muy variado también. Temía por mis recuerdos. Solo en una ocasión se han avivado. La visita a una escuela, con alguien de la familia enseñando en un programa bilingüe,… ha sido lo más crudo del viaje, pero bien. Bien en el sentido de las cicatrices que ya han cicatrizado pero que  a veces se manifiestan.

De lo más redondo de esta corta visita a Tex(j)as, el centro espacial de la NASA en Houston y la playa de Galveston, con su parque de atracciones sobre un muelle… y el recuerdo de mi tío Carlos. Uno de los cuñados de mi padre que navegó algún tiempo en un petrolero que iba allí a cargar crudo. Galveston y el tío Carlos unidos en mi memoria.

Como en el área de Boston con los C. o en la de Nueva York con los O., o en la de varios amigos de Dallas-Fort Worth, o de la difunta señora R. en Tampa, Houston pasa a mi ámbito de relaciones familiares, cocinando para los G. Con más mérito en este caso ya que la señora G estaba bastante impedida por un accidente doméstico. Sin renunciar a la reunión, la cena la hice yo mismo.

Y dos velas negras del viaje. Que nadie piense que Jauja pasa por mi mente. Los  ciudadanos de algunos países no necesitamos un visado de entrada en los EE.UU. Simplemente una autorización electrónica (ESTA) Si alguien va a realizar ese trámite que se asegure de que está en una página oficial del gobierno norteamericano. El error puede costar 60$ Desde los 14 de la tarifa oficial a los 74 que cobran algunos intermediarios que según la propia embajada de los EE.UU en Madrid “(…)cobran un precio desorbitado sin ofrecer ningún servicio extra(…)Asegúrese de escribir la web directamente en la barra de direcciones de su navegador y no en el buscador de Google. Sabemos que en ocasiones la misma empresa resuelve el problema a petición del cliente. Contacte con la empresa que ha utilizado y solicite el reembolso. En mi caso no me lo ha resuelto. Espero ahora simplemente la ayuda de mi banco.

El otro inconveniente ha sido al alquilar un coche y con el tema de los seguros, pero es más interpretable y puede ser un malentendido. Todavía no quiero manifestarme.



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