lunes, 28 de julio de 2014

28 de julio



Puede que como titular no tenga mucho tirón pero escribo desde una región que ha tenido este día como festivo. Cambió el gobierno y se cambió la fiesta. Normal por la parte trasera. Es como si en los EE.UU. con todo el respeto a las distancias, un cambio de presidente supusiera que el 4 de julio dejaba de ser fiesta o se recuperaba. En tono de broma se ha dicho de los manicomios, que ya hay que afilar la broma, que ni están todos los que son, ni son todos los que están. Cantabria, con algo menos de 600.000 habitantes, en el #territoriofiesta puede dar mucho.

Aunque nuestro estatuto es de los más antiguos, como no hubo ocasión anterior a la constitución de 1978, perdimos el tren de autonomía histórica. Y lo mismo que ese texto deja algunas cosas en exceso claras, la capitalidad en el municipio de Santander, o la bandera, sobre la fiesta no se pronunció con ese rigor. Francamente no recuerdo, ni pienso buscarlo ahora mismo, si el estatuto catalán fija el 11 de septiembre como fiesta de aquella comunidad. Y yo era ciudadano catalán cuando se votó el estatuto. Yo voté aquel estatuto y padecí la ola que vino a continuación.

24 años de gobiernos nacionalistas, hasta 2003, dirigidos por un tipo que en algún momento ha podido resultar medio simpático, que llevó más tiempo que nadie en la Historia el título de Molt Honorable President y ahora se oficializa lo que muchos, que no eran tan mal pensados, decían hace años. Hay/había pasta de la familia Pujol fuera de España. En la primera legislatura autonómica, 1980-1984, la oposición de izquierdas lo debió de hacer tan mal, el PSUC se autodinamitó en aquel periodo y el PSC no supo transformar sus éxitos en las elecciones generales cuando se acudía al parlament(o) de casa, que Jordi Pujol salió reforzado pese a todo el escándalo montado sobre su papel en Banca Catalana. Aunque ahora lo pueda parecer, no todo empezó con Blesa y Rato.

Pero el 28 de julio en la Historia más mayúscula es el aniversario del ataque que el ejército austriaco lanzó sobre Belgrado en una operación de castigo por el asesinato del Archiduque heredero del Imperio, que en pocos días se convirtió en lo que resultaría una carnicería de alcance mundial durante más de cuatro años. Hasta noviembre de 1918. La Primera Guerra Mundial tiene esta fecha de inicio. Puede ser una buena razón para buscarnos otra fiesta regional. Para mí la del segundo domingo de agosto, en Cabezón de la Sal, tiene mérito suficiente. Civilizar la fiesta religiosa del 15 de septiembre parece menos sencillo. Tanta fiesta para tan poca comunidad -en el sentido numérico- puede prestarse a equívocos.

Y después está Gaza. Y Cisjordania. Y todas las posibles fechas que pueden recordar carnicerías en la zona. Desde 1947. Con momentos muy álgidos en 1948, 1956, 1967, 1973… Vamos camino de otra guerra de cien años como la del siglo XIV. Solo algunos ancianos de ese territorio han conocido alguna situación parecida a la paz. Con menos de 70 años de edad no se recuerda otra cosa que el conflicto, la sangre y el sufrimiento. ¿No es suficiente todavía? Qué más tenemos que ver hasta que alguien con poder decida que también puede existir entre el Jordán y el Mediterráneo el derecho de injerencia humanitaria? Y después la paz. Duradera. Una paz que tiene que ser mucho más que la ausencia de guerra. Al menos Obama ya ha descolgado el teléfono. Le veo lento. Tres semanas y más de mil muertos palestinos después,  Obama ha llamado a Tel Aviv. No es un asunto como la guerra de Gila, pero no tengo idea exacta de quién ha cogido el teléfono, ni si ha dado bien el recado, ni cuál era el recado.

He visto muchas protestas sobre el tratamiento de ese conflicto en los medios de comunicación de casi todo occidente. La semana pasada les hablé de una amiga que trabaja en la zona. No es la única. Una visita a este blog no les pesará aunque la actualización en las últimas semanas no está siendo nada fácil.

Sería injusto no certificar que en la semana que ha terminado ayer, el PSOE ha hecho un esfuerzo de actualización. Con años de retraso, posiblemente insuficiente, pero ahí está.

lunes, 21 de julio de 2014

Mrs. Vorstein


El titular es engañoso. Su apellido real es otro. Tampoco se llama Sara, pero Sara Vorstein me sirve para contar a la pequeña parte del mundo que va a leer esta entrada en mi blog, que el pasado sábado me he liado. Me he dejado enredar, he contestado con alguna rabia. Un poco como en viejos tiempos. Ana, amiga, corresponsal en Jerusalén de un diario de Barcelona, además de hacer su trabajo con profesionalidad sublime y riesgos ciertos en zonas de conflicto, comparte reflexiones a corazón abierto con sus amigos en una red social.

Como todo el mundo sabe en Gaza se está perpetrando uno de los más sangrientos atentados contra la humanidad de los últimos tiempos a cargo de las fuerzas armadas de Israel. Decir esto, para una parte de la humanidad, ya supone que se asume a gusto el radicalismo del contrario. Si unos niños que juegan en la playa el día del Carmen son asesinados por la marina de Israel o lo sumas acríticamente a daños colaterales o tienes algo sucio en tu pasado que te vincula con la persecución al pueblo judío. Y no me da la gana. En la versión más próxima a no me sale de… y todo en inglés, eso si. Sara Vorstein parece que entiende castellano para lanzarse a puntualizar lo que mi amiga Ana y sus amigos comentamos en Facebook , pero lo hace en inglés.

Y yo, perdiendo mis últimas influencias budistas, le digo que hay dos tipos de asesinos, los que disparan a inocentes críos que juegan en la playa y otros que siempre encuentran alguna explicación para ese asesinato. Y ella encaja el golpe y ni siquiera se ofende demasiado para situarse en el segundo tipo de asesinos que yo he descrito. Y busca datos y estadísticas siempre subrayando la maldad intrínseca de Hamás y el derecho de autodefensa que tiene el estado de Israel. No hay salida. Me dice Sara que si no he estado nunca en Gaza no voy a entender completamente el asunto.

Afortunadamente no estuve nunca en Buchenwald ni en Mathausen. Pero duele mucho a ciertos francotiradores del sionismo que se les recuerde que ahora Israel no es David. Los judíos fueron David contra el nazismo. Hace mucho que son Goliath. Y eso. Que me quedé mal. Y que  después de mi discusión han seguido muriendo niños palestinos y familias completas, mientras Merkel que espero que nunca sea medalla de oro de nada y Obama, precoz premio Nobel de la paz, aplauden el derecho de autodefensa de Israel y no veo por qué esquina del planeta podrá amanecer para ese pueblo desdichado, el palestino, algún derecho parecido.

Y nosotros tenemos la suerte de disfrutar del verano y las fiestas. Incluso el alcalde capitalino disfruta, aunque todo sea ya muy cuesta arriba. El chupinazo de inicio de la Semana Grande ha tenido el rincón de la protesta en primer plano, previo escrache (?) matinal en las casetas del Muelle de Calderón. Con un poco de suerte Ïñigo de la Serna dejará la alcaldía tras ocho años de mayoría absoluta y con un callejero casi tan azul como lo encontró. Esta ciudad, en la que en pocas semanas se disputa un campeonato del mundo de vela, todavía tiene una calle dedicada a la Falange Española y varias más a militares golpistas que en Nuremberg hubieran sido juzgados por crímenes de guerra.

También he tenido recuerdos esta semana para ese niño de Ucrania, que ya no es tan niño, que goza ahora mismo de la tranquilidad de la vida en una playa en la España veraniega pero que tiene que volver a su país para empezar el curso siguiente y que ya sabe lo peligroso que es volar a su país. Si se puede derribar un avión civil con mayoría de pasajeros de países poderosos con casi total impunidad, qué pueden esperar los niños de Gaza? El planeta, o buena parte de sus planetarios, están realmente mal. Y el etarra arrepentido del que escribí la semana pasada, castigado. La reconciliación, las reconciliaciones, tienen todavía muy largo camino.

lunes, 14 de julio de 2014

Los premiados



Me rimaba mucho mejor Madina y Argentina y no ha habido manera. Ni en el mundial brasileiro ni en la elección interna del PSOE tenía yo mucho que ganar pero también toca decirlo: No he ganado. Nada.

Lo mejor de las novelas es vivirlas. Leerlas está al alcance de la mayoría y escribirlas, que no es sencillo –yo tengo una atascada hace quince años- también se ha logrado por parte de miles/millones de autores con mejor o peor suerte en el mercado. Tengo claro que no se pueden vivir muchas novelas y a mi ya me ha tocado alguna. Como lo que nunca me ha tocado es la lotería, voy a intentar cambiar un premio gordo futurible por vivir otra novela.

Ayer en un programa radiofónico del que soy bastante fiel seguidor escuché a un obispo emérito y a un terrorista arrepentido y a un hijo de un asesinado por ETA y a un filósofo… y me parecía estar viviendo en otro planeta. El obispo Uriarte, con un valor realmente sorprendente en un alto dignatario de la Iglesia Católica –por lo poco frecuente de las posturas claras, rotundas- exponiendo por donde debe pasar la reconciliación.

Otro pasaje para la historia, la declaración del hijo de un asesinado por la banda terrorista. Más o menos textualmente, la reconciliación no es que el asesino de mi padre y yo pasemos a ser amigos, colegas, es que podamos sentarnos a hablar y que nuestros hijos o nietos puedan llegar a jugar juntos. Añado yo, y que en sus juegos puedan expresar una opinión muy negativa sobre lo mal  que lo hicieron las generaciones anteriores

Si queda un poco de optimismo para el caso del País Vasco no es  por nuestra propia Historia. Tenemos varias reconciliaciones pendientes y cadáveres en las cunetas desde hace casi ochenta años. Necesitamos salir de ese bucle que consume lo mejor del conjunto de ciudadanos que habitamos la mayor parte de la Península Ibérica. Esa es la otra novela que me gustaría vivir. No se si Alemania puede ayudar. Un avanzado de la reconciliación como Madina no va a estar, por decisión directa de sus compañeros, en la primerísima fila del tiempo nuevo que debe llegar.

Hoy es 14 de julio. La fiesta de los vecinos del norte. Tengo una amiga francesa y ha promovido la celebración con un grupo de inseparables. Debo recordar que cuando mi novela no terminada estaba en proceso, fue precisamente un 14 de julio cuando viví una experiencia, en un largo vuelo de Bilbao a Frankfurt y de allí a Dallas/ Fort Worth, que también tuvo su relato. Está en inglés en un blog de mi profesor de entonces de Literatura Americana y hoy amigo, Jesús Ángel González


Y mi contribución se titula, en alemán, “Ich möchte mit der Kommandant sprechen” (Me gustaría hablar con el comandante) Además del aniversario, el sábado pasado, en el final  de una concentración en la que tratamos de hacer visible que hay muchas reconciliaciones pendientes, la de Palestina e Israel o la de Marruecos y el Sahara Occidental no pueden esperar mucho más, unos amigos me lo recordaron. Y aquí está…


martes, 8 de julio de 2014

Mis tres mujeres de Normandía




Hoy va una entradita corta. Y no para hablar del último estafador, que suena casi como una gran película de Bertolucci, ni de los espabilados que dirigen montajes supuestamente destinados a promocionar la #marcaEspaña que veranean por La Magdalena a cargo del erario público, naturalmente. Ni de otras muchas cosas que en verano suceden en esta ciudad.

Sin ir más lejos, su alcalde va a tener que remendar un frente muy doloroso, el de los propios, una vez que la libertad total de horarios comerciales va a poner en el disparadero a un segmento del más adicto electorado pepero, el de los propietarios del pequeño comercio del centro de la ciudad. En otros lugares muy queridos son los botiguers y también tienen adscripción electoral fija. Aunque diferente.

Pues si queridos comerciantes del centro, contáis en los planes de vuestro partido lo mismo que los trabajadores de Sniace claro que, supongo, hay menos votos al PP entre los trabajadores de Torrelavega que entre los comerciantes de Santander. Pura lógica.

Pero hoy esto mío va diferente.

Ni el 21 de junio ni el 8 o 15 de julio han sido, o va a ser, lunes este año. Y he interrumpido mi costumbre de aumentar mi blog en lunes, para dedicar la entrada a las tres mujeres de mi vida que cumplen estos días de  principio del verano la cifra redonda que hace un mes reunió en las playas normandas a la plana mayor del mundo mundialísimo.

Como el desembarco que abrió el segundo frente ocupó espacio en mi mente desde muy infante, no me digan la razón, muy rápidamente uní el acontecimiento histórico al nacimiento de mi hermana Maribel. Ella vino al mundo quince días más tarde. Cuando los aliados todavía no habían progresado gran cosa. En orden cronológico, hoy es el cumpleaños de mi amiga Teresa, Tite para los familiares y amigos más allegados. Una relación especial iniciada hace exactamente cuarenta años, incrementada en los inmediatamente posteriores y mantenida pese a la distancia que nos impusimos hace tiempo, cuando mi familia y yo nos volvimos a Cantabria y ella y su Joan se marcharon a Mallorca.

Finalmente, dentro exactamente de una semana, mi cuñada Carmen alcanzará la misma edad. Carmen apareció en mi vida en el verano de 1970. recién parida como quien dice. Tres mujeres parecidas y distintas a las que me gustaría ver más, pero que están, estamos, siempre. Para lo que haga falta.  Va por vosotras hermanas. Que cumpláis los que tengan que ser, y que yo, muy poco más joven, lo vea